LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


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Tres poemas de ELDA LAVÍN

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CÓDIGO PALABRA

 

De las trampas que tiende la memoria

estate prevenido.

De aquella ansiedad de la rebeldía,

de  su impaciente gesto,

atado en hilo de bramante

al tope de los días;

del amor, de no predecibles leyes,

creciendo

en la cueva secreta de tus muslos;

del miedo, que nos hizo

en lo distinto de la vida;

 

quédate solo

con el escorzo

de bordes quebradizos

en la palabra

que sella su propia verdad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NATURALEZA EN MÍ

 

 

 

Hay una entre las ráfagas del aire,

velada, apenas hilo,

que viene de muy lejos.

Si te alcanza, en ti irá habitando

su ambición lasa, su temperatura

y un harto respirar de pulmón infinito

que dé todo cabida al universo.

Descansará en ti y tú sentirás

calor y lentitud de tacto,

del que configura y te eleva hasta su imagen,

reinantes voluntades frente a frente,

suspensas sin fin en el trono

defectuoso de los días.

Mas no te engañes,

sólo eres una excusa,

la matemática operación que hace

de su infinito

acotado lugar de tránsito.

 

 

 

 

 

EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO

 

De fuera viene sin remedio,

es la representación del hipócrita.

Como mercurio,

se eleva grado a grado

en el expendedor de la mentira,

y aunque levante carpas

viene para quedarse,

seguro, muy seguro

de su papel

en el comience el espectáculo

del día a día.

Que se tocan el hombro lo que es cierto y lo que no,

que es farisea entrega la de los inveraces,

como falsa la moral en el poeta

de la estirpe de los farsantes;

que no hay virtud tras el pecado…

son estas razones mi convicción,

mi más íntima nariz de payaso,

con que habré de saldar el miedo a la impotencia.

 

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Un poema de Marina Gurruchaga

Oh tú, padre río, cuando eras un dios
y devotos escuchaban el oráculo inscrito
en la corriente, extrayendo lo útil
de los versos ahogados y el oro de tu arena,
lavando las cenizas de las piras ardientes
de los muertos felices en reflujo
hacia el mar, sobre tus hombros:
quiero ser como tú, un dios en tierra
que lo contiene todo y en su boca
vieja mastica, escupe y olvida,
otra vez y siempre, igual a sí,
desde las remotas tormentas fundadoras
hasta un ocaso cierto.

Dices siempre lo mismo,
y palabras murmuradas entre piedras
van girando, como vidas perdidas,
pero no siempre comprendo y
las burbujas de plata se desmayan
y rompen contra el bancal secreto.

Un lucio va horadando su cama de la noche.

Un pájaro ensarta con su canto tu cadencia.

Duermo.

Sueño en tí.

 

 


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POESÍA Y EXILIO EN LA FUNDACIÓN BRUNO ALONSO: RAMÓN SÁNCHEZ DÍAZ (1869-1960)

 

Ante todo dar las gracias a los organizadores (Fundación B.A. y a Luis Alberto Salcines, que me ha invitado en participar en este ciclo tan interesante de Poetas y exilio).

En este ciclo se dan a conocer a intelectuales que tuvieron que irse de este país por “motivos ajenos a su voluntad”, y que supuso una quiebra cultural, en un momento decisivo para España que estaba construyendo un futuro moderno, democrático y europeo durante la II República. En este contexto tumultuoso, laberíntico y difícil de la historia de España de 1931-1939, sobresalen muchos escritores, poetas, ensayistas, cuentistas, novelistas… etc., que tuvieron que exiliarse, callarse o morir por culpa de la Guerra Civil. Todos tuvieron, evidentemente, vidas anteriores a esas fechas, que son las que marcaron su destino, para el exilio o para quedarse… En esta tesitura esta Ramón Sánchez Díaz un escritor que “canónicamente” está adscrito a la generación del 98, por los temas que trata, por sus enfoques y críticas a la realidad española de su momento y sobre todo por sus relaciones personales con escritores de dicha generación. También hay que destacar que en su POESÍA, se le notan influencias del romanticismo y del reciente Modernismo que se está difundiendo por Europa. En esta crisis del Novecientos se encuentra Sánchez Díaz, que realiza gran parte de su obra publicada entre los 1900 y 1922 (a parte de sus asiduas colaboraciones periodísticas).

Esta etapa, anterior a la Guerra, consagró a Sánchez Díaz como un escritor de “raza” (prólogo de Joaquín Costa a su Juan Corazón), consecuente con su pensamiento, con sus ideas y con una visión renovadora de una España atrasada y caduca a la que intentaba cambiar desde sus escritos.

De Ramón Sánchez Díaz se pueden decir muchas cosas, pero la fundamental es que se mantuvo firme en su pensamiento y obra. Todo lo escrito por Ramón está basado en la realidad que él percibía (artículos en el Cantábrico, el Liberal, el Sol, el País, La Pluma, el Ebro, etc. etc.) y que trataba de corregir a través de sus intervenciones escritas.

La mayor parte de su obra se registra entre finales del siglo XIX y sobre todo el primer tercio del siglo XX (antes de la proclamación de la República y de que ostentara en 1936 el cargo de Director General de Comercio).

Durante los años 20-30, Sánchez Díaz es un literato del “momento” gracias a sus múltiples artículos en la prensa que critican la situación política española (El Cantábrico de Santander y el Liberal de Bilbao, El sol de Madrid, etc).

Sánchez Díaz publicó la mayor parte de sus obras a finales del siglo XIX y la primera década del siglo XX, como:

Paginas de mi vida, 1892

Amores, 1901

Mis viajes, 1901

Odios, 1903

Balada, 1904

Juan Corazón, 1906

Europa y España. El libro de los viajes y los negocios, 1910

Jesús en la fabrica, 1911

Predicaciones humildes,1913.

Estos libros son muy importantes para el devenir de la literatura española ya que la figura de Sánchez Díaz será “catalogada” como la de un “raro u olvidado” según el estudio de Cecilio Alonso. En él (Sobre la categoría canónica de Raros y Olvidados) Sánchez Díaz aparece como un escritor totalmente olvidado desde muchos puntos de vista: editorial, político, social… (Hoy en día aún se plantea su legado: Casuca Ascensión, primera Casa de Cultura privada de España, en continua remodelación, obras de restauración, adecuación, que la convierten en un “irrisorio” acto político de las demandas de Sanchez Díaz de 1954, “museo etnográfico y biblioteca (esta más o menos sí…).

Ramón Sánchez Díaz sufrió el exilio en Anglet sur de Francia pero lo más importante es que nunca recuperó su “ánimo” para escribir. La Guerra Civil le cercenó todas sus aspiraciones de “regeneracionismo” de España y sobre todo su personalidad, que se volvió más desencantada y apenada…

Desde el punto de vista político Sánchez Díaz siempre defendió la república (cargos políticos con Azaña y el Partido Republicano Radical Socialista. El III Congreso se realizó precisamente en Santander) y la laicidad del estado y de la educación ya que fue director de la Asociación de la Escuela Laica de Santander hacia 1905, en  la calle Magallanes y Tetuán existieron colegios de la Asociación (en Julio de la Cueva) y siempre mostró un tono conciliador y dialogante en cuestiones religiosas, sociales y educativas, lo que le propició ser un hombre flexible y tolerante, que no todo el mundo veía bien, sobre todo en su villa natal (anécdotas del panteón, de la casa, del coche, etc.) Este regeneracionismo de Sánchez Día se deja traslucir en la búsqueda de una “pedagogía social”, hay que educar y crear conciencia de la situación del país, por esos sus escritos en prensa van a tratar todos esos temas, políticos, sociales, culturales y educativos en su sección llamada “Plumadas”.

poema inedito RSD

Un inédito de R.Sánchez Díaz.

 

 

DANIEL GUERRA DE VIANA

 

 

 

 


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Del olvido: Ramón Sánchez Díaz

España es un país quebrado, con una inmensa fractura. Existe una línea fronteriza que marca a cada bando lo que se debe pensar y quienes serán sus ídolos, sus pensadores, escritores o su ideología y no nos esta permitido saltar al otro lado ni reconocer virtudes de los de más allá de nuestra muralla. El punto de inflexión, de no retorno, el momento en que se levantó ese muro en España, es la Guerra Civil. Se ha escrito tanto, y sobre todo se ha vivido tanto, que es muy difícil buscar una tierra de nadie, un lugar neutral para reconciliar a las partes enfrentadas, en este caso la Historia no parece ser ese juez justo de las decisiones salomónicas, ni la política tampoco, ya que el sentimiento, la irracionalidad o el dolor están por encima de lo sensato y pragmático: el perdón y la convivencia.

Releyendo el libro “Las armas y las letras” de Andrés Trapiello (la nueva edición de la editorial Destino de 2011), uno se da cuenta de lo compleja y laberíntica que es nuestra historia, de la gran cantidad de actores que tiene la vida real y de cómo se fabrican las leyendas y se destierra al olvido, por azar o por indolencia. El libro, que pretende ser un catálogo de escritores de todas las tendencias que tuvieron alguna participacion en la Guerra Civil, reseña la vida del escritor y periodista Luis de Arasquitáin, nacido en Bárcena de Pie de Concha, escritor y destacado ideólogo de la República, rescatado por Ramón Sainz Viadero, sin embargo olvida a otros escritores cercanos y que, a nuestro juicio, deberían figurar en esas páginas. Así nos damos cuenta del escaso interés que merecen ciertos personajes (aun habiendo realizado actos destacables y siendo importantes durante el periodo reseñado) en la actualidad. En el libro de Trapiello se echa de menos a varios escritores que tuvieron influencia y fama en el periodo comprendido entre 1936-1939, sirvan como ejemplo, Felipe Ximénez de Sandoval (autor de la “Biografía apasionada de José Antonio Primo de Rivera”) y sobre todo, en este caso, en la otra orilla, del reinosano Ramón Sánchez Díaz.

Ramón Sánchez Díaz fue un hombre de ideas republicanas, pero sobre todo fue un hombre ilustrado que buscaba ansioso el bien común, que creía en la educación como método infalible para mejorar la sociedad y que defendía la idea de la igualdad entre los hombres y la posibilidad de tener las mismas oportunidades, en una época en que las diferencias entre las clases sociales eran barreras casi imposibles de sortear. Su vida ajetreada, de empresario hecho a sí mismo, en cierto modo convulsa y un tanto hermética, le conducen a un puesto de responsabilidad política durante la II República, además de ser un escritor conocido, sobre todo, por sus artículos periodísticos en distintos diarios vascos y cántabros y sus libros de relatos. Pues bien, en ese libro, importante para el estudio de la literatura de la época, y valorado por la crítica por su exhaustiva exposición de autores, incluso de carácter menor, no figura nuestro paisano. Tanto su cargo político como su producción literaria pasan inadvertidos para Trapiello y para otros muchos historiadores, y nuestro escritor, que fue un representante de la Generación de 98, se desvanece poco a poco de nuestra memoria.

A Sánchez Díaz le debemos los reinosanos mucho, además de su donación de libros, dinero e inmuebles para la que fue la primera Casa de Cultura de España, le debemos un reconocimiento como escritor, político y mecenas, pues nuestro pueblo le olvidó en la paz y le persiguió en la guerra.

Ramón Sánchez Díaz, fue un hombre silencioso y silenciado que dio mucho de lo que tenía para mejorar las condiciones culturales de los reinosanos, después de haber superado el exilio, el olvido, y seguramente la mutilación de sus aspiraciones personales.

 

Daniel Guerra de Viana