LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


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Vuelvo en cinco minutos

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http://www.senoritapuri.com/2009/06/vuelvo-en-5-minutos-be-back-in-five.html?m=1

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Ahora hace un año

AHORA HACE UN AÑO

 

Calle Burgos.jpg

 

Hoy es 1 de abril de 2019. Hace hoy exactamente un año, era domingo y, aunque el día estaba totalmente nublado, resultaba ideal para pasear; algo que hice sin pensarlo dos veces: mis pies me llevaron a la Plaza de Pombo, donde se continúa realizando el mercadillo de cromos de toda la vida, y esa actividad me sirvió para publicar mi primera colaboración con La Tienda del Kirguise.
Es lunes y la tarde, la verdad, ha quedado soleada e invita a estar al aire libre. Estoy bajando por la Alameda, llegando a la calle Burgos, transitando ya por la misma y viendo la hilera de bancos que me acompañan. En mi bajada decido sentarme en uno, y mirando de izquierda a derecha y de arriba abajo, nace esta narración.
EL PULSO DE LA CALLE BURGOS (GENTE)
Desde este banco observo la tarde con un sol radiante que ilumina toda la calle y la observo: por momentos se convierte en un hervidero de gente, gente de toda edad y condición que camina por la misma de forma dispar. Gente que baja tranquilamente, incluso cansina, aunque su cara de disfrute del paseo me saca del error. Gente que baja con paso ligero y con el móvil en la oreja, mientras habla y hace gestos de contrariedad, algo les irrita, las cosas no salen bien.
Una mujer sale de un portal, gira la cabeza a ambos lados y mira hacia el cielo, haciendo un gesto de aprobación: sin duda le gusta la tarde.
Una pareja sube, agarrada de la mano, hablando y cambiando miradas cómplices: el amor les sonríe.
Un hombre baja con un perro; se ve obligado a tirar de la correa, se para y sienta al can, diciéndole algo cerca de la oreja. Éste mira a ambos lados y baja la cabeza para seguir caminando -da la impresión de que no ha hecho mucho caso al dueño-.
Una pareja baja discutiendo: en un momento dado, ella se suelta de la mano del chico, está enfadada y se aleja unos metros; siguen bajando al mismo tiempo que avanza la discusión.
Un abuelo baja cogiendo a su nieta de la mano; ésta mira para todos los lados, haciendo el gesto de querer acudir a todos.
La misma pareja de la discusión ahora sube. Parece que los ánimos andan más calmados, pero deber seguir habiendo recelos: ella sigue manteniendo respecto a él una distancia prudencial: sin duda hay todavía muchas asperezas que limar.
La tarde transcurre y la gente sigue transitando: nadie sabe de dónde vienen y a donde van, gente con destinos diversos, gente que acude a sus quehaceres diarios o gente que solamente va y viene, sin ningún objetivo concreto y sin ningún destino definido.

 

JUAN FRANCISCO DIÉGUEZ MACHARGO