LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


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CONVERSACIONES ATEMPORALES

CONVERSACIONES ATEMPORALES
CONCHA ESPINA Y JOSEFINA ALDECOA
Concha Espina y Josefina Aldecoa deciden reunirse para conversar sobre sus experiencias, vivencias en el pueblo de Mazcuerras, pueblo donde han vivido e incluso han terminado sus últimos días. Aunque no coincidieron en los tiempos de vida, sí han decidido hacerlo en sus nuevos tiempos. Por ello sus conversaciones son atemporales.
Quieren conversar para saber de qué manera han contribuido a la mejora de la vida rural, haciéndose preguntas entre ellas tales como, ¿que hemos aportado? ¿que no hemos sabido captar en este medio? ¿que han aprendido los lugareños de nosotras? ¿que no
hemos aprendido de ellos? ¿qué hechos son aún desconocidos para todo el mundo? ¿que semilla cultural hemos dejado? ¿que grandes personas hemos acercado a estos pueblos y se sabe muy poco de ellos? ¿por qué al cabo de los años se nos vuelve a mencionar, a
recordar?
Por ello deciden entablar estas conversaciones y que así podamos conocerlas un poco mejor.
Concha Espina y Josefina Aldecoa nos muestran en el marco de los jardines que
ambas escritoras tienen o han tenido en el pueblo de Mazcuerras, distintos aspectos, historias y curiosidades de los que han sido testigos a lo largo de sus largas estancias en las casas que ambas han tenido en el pueblo.
Ambas dicen “sentémonos, hablemos y que se quede escrito lo que pensábamos,
nuestro Intercambio de realidades vividas ayudará y para algo bonito servirá“.
Diferentes capítulos :

(A) Hablemos de nuestros jardines.
En esta primera conversación es Concha Espina la que invita a Josefina Aldecoa al
jardín de su casa. Quieren las dos escritoras intercambiar impresiones sobre los diferentes aspectos de sus vidas, ya que ambas han tenido y vivido en dos preciosas casas del
pueblo, pero solo que en tiempos y circunstancias diferentes.
– Buenos días Josefina, Las dos sabemos que ya nuestro cuerpo no habita en este
precioso pueblo ni en ningún otro, pero a pesar de ello, y es esto lo que nos permitirá estas conversaciones.
– En primer lugar, Josefina, gracias por venir a este “nuestro” precioso jardín, que aún siendo más humilde, por pequeño, que el tuyo, sí tiene el toque de la hermosura y de sus historias por descubrir.
– Gracias Concha, te tengo que confesar, en primer lugar, que es la primera vez que me adentro en tu encantador y enigmático jardín. Aunque siempre he admirado la glicinia que tan espléndidamente se muestra en el frontal de tu casa.
– Te propongo Josefina que empecemos estas bonitas conversaciones hablando de los jardines y de las historias que encierran los dos jardines. Me tienes que perdonar que aún sin sentarte te estoy proponiendo los asuntos que nos han traído aquí. Dime, por favor,
lo que quieres beber para que tengamos nuestra garganta bien fresca, ya que tenemos muchas historias que contarnos.
– Gracias Concha, empiezo pidiéndote un buen vaso de agua con limón y
preguntándote sobre la hermosura de la glicinia, planta que todo el mundo admira por su belleza.
– Antes de todo, te voy a descubrir una característica de esta casa, que ya mi padre Víctor Rodríguez Espina y Olivares, vino desde Oviedo a este pueblo, que aún se llamaba
Mazcuerras, a pedir la mano de mi madre Ascensión García Tagle y de la Vega, ella era la dueña de la casa, porque esta casa se hereda siempre en línea matriarcal. Pero sentémonos entonces en este acogedor jardín y te cuento el porqué esta glicinia ha pasado
a ser algo así como el emblema de la casa ya que todo el mundo la quiere fotografiar sobre todo cuando desarrolla sus maravillosas flores. En el año 2017, mi nieta Carmen, con muy buen criterio, ha puesto en el muro este de la casa un escrito mío que titulé “Testamento
sentimental” y que refleja lo que ha supuesto para mí tanto la glicinia como las demás plantas y árboles del jardín. Sobre la glicinia conservo en mi memoria los momentos tan especiales que vivía yo y que me indujeron a plantarla. Era el año de 1903, escribía yo mi
libro de poemas que titulé “Mis flores” que como puedes comprender versaba por mi amor sobre ella y otras preciosas plantas y que publiqué en el año de 1904. Esta glicinia ha visto infinidad de sucesos, sucesos ocurridos tanto dentro de la casa, como los que ha visto en el
pueblo, que ella ha querido guardar para sí, sin contarselos a nadie. Aunque algunos yo he compartido en secreto con ella.
– Por lo tanto Josefina, ya te estoy descubriendo mi amor por las plantas y los árboles, sabiendo que es un amor compartido contigo, y que cuando vayamos a tu jardín, lo veré representado.
– Efectivamente Concha, en ese momento te contaré mis secretos de jardín, ya que
comparto contigo este cariño especial por los jardines que tenemos y que además hemos plantado y mimado. Pero yo te puedo añadir sobre la glicinia que mi yerno Isaac Escalante, tuvo la delicadeza de retocarla hace unos años para que siguiera en pie y que tienes la
suerte de que todos tus descendientes han querido y sabido mantenerse fieles a tu testamento sentimental. Pero ahora Concha cuéntame las otras historias que guardan los árboles de tu jardín.
– Bien, Josefina, lo deseo y lo espero con muchas ganas. Continúo entonces
contándote, y quiero que escuches el silencio que me han ofrecido tanto estas altas tapias como el cobijo de mis árboles, silencio que por suerte se ha visto interrumpido por el sonido
de los niños jugando y por otros sonidos que me han llenado de paz y tranquilidad. Fijate en esta cerca de árboles gigantescos de perenne verdor, llenos de nidos o “niales” como
aquí los llaman, y, por tanto, de cantares. Pájaros de la tierra se aselan al cobijo de esta muralla verde, sobre todo al anochecer, luego de girar la última ronda sobre sus dominios naturales; y se ausentan a la madrugada previo un himno de salutación a los primeros
rayos de la aurora. De todos los pájaros que se acercaron por estos rincones, y se
acercaban por centenares, hay uno que siempre me ha gustado especialmente, en estos pueblos le llaman “talín” y es un canario silvestre, tanto me gustaba que uno de mis novelas cortas se lo dediqué a él, poniéndole este nombre a una bella doncella de Cintul que acaba
volando en el aeroplano “San Ignacio III” de mi buen amigo Juan Ignacio Pombo.
Permíteme que te cuente que “Talín” forma parte de una serie de novelas que bajo el título de “Ruecas de marfil” escribí sobre unas pobres vidas de mujer, humildes y atormentadas vidas, cuyo oscuro y resignado dolor tuvo en mi corazón ecos muy hondos, bellas y
desventuradas criaturas que en un día pasaron junto a mi llorando y sonriendo, bajo la pesadumbre del destino, ¡pobres vidas fugaces, rosas al viento, naves en el mar!, porque en mi época, y sé bien que también en la tuya, representaban la realidad de las mujeres. yo
siempre dije que cuento vidas de mujeres.
– Sabrás por ti misma que las conversaciones con amigos en estos rincones han sido muy enriquecedoras, que en otro momento te detallaré, pero es que además ahora mismo
estoy recordando multitud de acordes musicales con los que nos obsequiaba el grandísimo guitarrista Regino Sáinz de la Maza, que tuve la inmensa suerte de que se enamorara de mi querida hija Josefina, y siendo ya esposos veraneaban conmigo en este pueblo. Estoy
segura de que los vecinos recordarán el sonido de su guitarra inundando este jardín y la bolera, que más de una vez he visto a algunos chavales sentados en el birle escuchando la guitarra.
– No solamente los vecinos del pueblo, sino que te tengo que decir Concha, que he tenido la inmensa fortuna de tener una bonita amistad con Regino. He hablado innumerables veces con él, sobre sus viajes, sobre la educación musical que se impartía en otros países y sobre las impresiones que tenía al ver tantos países diferentes. Ha sido un
lujo de persona, y en alguna ocasión nos ha deleitado con su guitarra en los jardines de mi casa. Aunque más adelante hablemos de diferentes personas que nos han visitado, no
quería dejar de mencionar a tu yerno, porque ha sido una persona muy cercana y muy avanzada culturalmente para la época que le tocó vivir.
– Josefina te quiero confesar una debilidad musical, en este mismo sitio, en este precioso y hondo jardín he disfrutado con frecuencia “La Paloma “ de Iradier, pero también
confieso que he sufrido un diminuto complejo de inferioridad. ¿Y sabes de donde me viene este cariño hacia esa canción?, mi padre, Don Víctor Espina, la tocaba con una flauta francesa que se había hecho traer de la casa “Martín, á Paris”, de una forma tan primorosa
cuando yo era niña, que siempre se me quedó grabada en el corazón y un día pude hacerme con un disco y así escucharla con mucho deleite aquí.
– Hay otro hecho musical y sentimental que quiero compartir contigo; Una tarde llegó a esta casa un envío desde Argentina, eran una carta y un disco, donde mi amiga Adela López de González, había impresionado su voz insinuante, acariciadora, con unas palabras que repercutieron en mis oídos como una magia alucinante: me decía que pensaba en mí y que quería venir a verme a Luzmela, en el disco había grabado una pieza que tanto me
gustaba, era la Evocación de Albéniz, primorosamente ejecutada. Recuerdo con exactitud que en aquellos minutos de maravilla evocadora, no me dí cuenta del nublado absoluto que me envuelve; no supe que a las tinieblas de mis ojos les hubiera sido imposible, lo mismo
allí que en Buenos Aires, descubrir la blancura de una ropa, ni la gracia señorial de una pianista.
– Te voy a expresar otro sentimiento que he tenido cuando como bien sabes me
abandonó la luz de mis ojos, y es la angustia que sufría en medio de este vergel, un cierto delirio que me embargaba a plena oscuridad, bajo el radiante sol; porque a cada momento
necesitaba gritar: -¡Se me ha perdido una rosa!, entonces mi duelo se convertía en esa indecible ansiedad. No me atrevía a moverme por si la pisaba. Porque para “nosotros los ciegos” no hay pérdida más terrible en las primaveras del mundo, que se caiga de nuestra mano sin ruido, odorante y bellísima, acaso deshojada.
– Pero Josefina, sigamos hablando de algunos ejemplares de árboles que ves aquí.
Tengo fotos antiguas donde se puede ver que cuando nos vinimos a vivir con mis padres después del desastre económico de mi padre, se ve que existían muy pocos árboles y que siempre he procurado mimar los que después se han plantado.
– Cuando pasaban los veranos y nos íbamos a nuestra casa de Madrid, yo tenía dicho que en las cartas que me enviaran tenían que informarme sobre el estado del jardín y en especial sobre la Glicinia y la Wellingtonia. Por todo ello, siempre supe que este cariño que
hemos profesado a nuestros jardines y en general a la naturaleza, es algo que hemos sembrado en el corazón de nuestra descendencia y en el caso de mis hijos sé que cuando yo ya no estaba, una de las conversaciones preferidas entre ellos era el estado de los
árboles que cada uno tenía en su jardín.
– Siento Josefina no poder mostrarte una rosa que durante algunos años pude
disfrutar, pero que ahora mismo no sé donde puede estar. Tenemos la suerte de que en este pueblo se creara allá por 1885 un extraordinario vivero de plantas,que por cierto, lo
creó el primer jardinero que tuvo tu casa, se llamaba Agustín Escalante y aún continúa existiendo. Esta rosa tuvieron la delicadeza de ponerla mi nombre, “Rosa Concha Espina” y bien que me gustaría que se recuperara por parte de mis descendientes.
– Una ausencia que tiene que ver con estos jardines te voy a contar Josefina,
se trata de mi negativa a acudir a la inauguración del monumento y fuente que se erigió en los jardines de Pereda de Santander. Siempre pensé que era hermoso que los hidalgos más
nobles de La Montaña, hasta los emigrados, y hasta en Suecia se interesasen en la construcción del mismo, que Victorio Macho realizó en tan poco tiempo, una obra logradísima, investida de elegancia y serenidad. Acudió todo el mundo de la política sobre
todo acudió el rey Alfonso XIII. A pesar de todo ello decidí quedarme en este jardín y mandé a mis hijos. Porque soy altiva y rebelde, pero soberbia, ¡nunca, Dios mío!. El rey se acercó a
mi hija Josefina y le dijo “Ya sabía yo que tu madre no vendría, que se quedaría en
Luzmela…ya lo sabía yo.
Sabes Josefina que durante nuestra cruenta guerra fratricida de 1936 los
republicanos decidieron que yo tenía que estar ”Detenida a domicilio” y efectivamente aquí
estuvimos varios miembros de la familia durante 1 año. Todos los días escribía yo unas hojas con todo lo que ocurría, muchas noches bajábamos a esconder esas cuartillas justo aquí, bajo esta mesa del jardín, hicimos un pequeño hueco en el suelo y metíamos las
cuartillas en una caja de plomo que nunca fue descubierta. Realmente, teníamos varios escondites, mi hija Josefina también guardaba las cuartillas dentro de un tubo de hierro que
escondía en el tronco de una palmera, después lo cambió a una repisa exterior de una ventana, entre la madreselva. Mi hija Josefina a este hermoso jardín, cuando guardaba las novelas que pude escribir en ese tiempo, me decía que yacían en “El Escorial”, porque
estaba lleno de tumbas. Incluso Fernando Noval nos hizo una fosa para enterrar una parte de mis papeles, en un tubo de hierro que nos dió Carlos Escalante.
Confieso que mi necesidad fue superior a nuestro cariño por los árboles, porque en
esos momentos tuvimos que cortar diversas ramas de los árboles para poder calentarlos, teniendo en cuenta que pasamos un duro invierno y la casa no conseguíamos que superase
los siete grados.
También quiero que conozcas el pozo, teníamos un motor con el que subíamos el agua, que por cierto era muy fresca y sin estiaje. Durante ese período, no todos los días teníamos suministro de energía eléctrica.
A los vecinos de este pueblo tengo que agradecerles el que no nos faltara comida, buena gente había que por las noches alguna gallina nos dejaban en la ventana que está pegada al acceso de la vieja cuadra. Te tengo que confesar que pasamos hambre de verdad, porque en algunos momentos se habían acabado los garbanzos y el arroz, de las
patatas no teníamos la menor noticia. Tenía buenos amigos que nos fiaban. Yo lo expresaba diciendo que el hambre auténtica nos ha sitiado.
Recuerdo una comida que teníamos aquí mismo mi hija, su marido Regino y yo
misma, que les decía, escuchar bien que oiréis el sonido del mar y Regino me decía ¿Es verdad!… No había yo comprendido que ruido era ése, que es como ninguno y que se oye
solo en ciertos días.
Me decías al principio Josefina que nunca habías entrado en este jardín, sin
embargo yo sí he estado en el tuyo, eso sí sin ser tuyo todavía. Cuando se inauguró tu hermoso palacio, eran dueños los Fernández Campa, que no eran muy amigos de mis padres, mi madre no quiso acudir a la fiesta de inauguración que se hizo en agosto de 1882,
pero sí que asistimos mi padre, mi hermana María y yo, que solo tenía 14 años. Sí que fué una fiesta real, pero también una fiesta muy aburrida, pero me impresionaron algunas
maravillas que había en el jardín y que no sé si aún los sigues teniendo.
Sí Concha, mantengo muchos elementos que pudiste ver en la inauguración, como
jaulas inmensas de pájaros, estanque con surtidores incluso la cueva que seguro pudiste ver. pero mejor cuando nos volvamos a reunir, y esta vez será en el jardín de Las Magnolias, te podré enseñar todas las maravillas que aún contiene. Concha, te quiero
agradecer el que me hayas hecho partícipe tanto de tus sentimientos como del disfrute que ha sido para mí conocer tantas cosas bonitas que han ocurrido en este jardín, por ello mantengo con mucho gusto la invitación para que vuelvas a pisar mi querido jardín y
sigamos hablando de tantas cosas interesantes.
De acuerdo Josefina, solamente una cosa más que estoy segura que expresaré un
sentimiento que tú también habrás sentido, y es que Luzmela ha sido para mí el silencio la quietud y por ende la meditación.
Sí Concha, de esos sentimientos me gustaría hablarte, cuando estemos en mi
remanso de paz y tranquilidad que es mi casa.
Gracias Josefina, acudiré con mucho gusto, nos vemos en breve.

 

ALBERTO GUTIÉRREZ HOYOS

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JUAN BENET, por Dori campos

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Dori Campos realizó esta reseña para la galería Espiral de Noja en noviembre de 2018 con motivo de la exposición arriba mencionada

 

JUAN BENET/ escritor, Ingeniero de Caminos y pintor.

Don Juan

1927-1993

Intelectual de cejas y ojos intimidatorios, bajo el mechón de pelo blanco, llevaba el día y la noche en su rostro.

El escritor más influyente de la segunda mitad del siglo XX, según Javier Marías, decía que escribía para distraerse en los ratos de ocio de su trabajo de ingeniero.

Trabajó diversos géneros, drama, ensayo, cuento y novela, siendo la más conocida y reconocida su primera novela: Volverás a Región, obra de estilo críptico, calificada como literatura incorrecta por algunos pero alabada por Dionsio Ridruejo, Carmen Martín Gaite, o Rafael Sanchez Ferlosio y de la que Fernando Savater y Alvaro Pombo, dicen que es un texto fundacional., también influyó en el poeta Pere Gimferrer, Eduardo Mendoza y Vicente Molina Foix, esta obra a su vez se verá influida por su maestro Faulkner, a este a su vez le influirá James Joyce, con su novela Ulises; también le influyen otros grandes del momento como García Marquez, Onetti o Juan Rulfo, veo un poco de Rulfo en Volverás a Región.

Los tres libros, Ulises ( 1922), el Ruido y la furia ( 1927) titulo sacado de un verso de Shakespeare y Volverás a Regíon ( 1967), no son libros de evasión, mas bien de inmersión, requieren tiempo, concentración, apertura mental, no son para llevarse a la playa,están escritos para escritores o para lectores en taller de escritura, dada la experimentación total de sus autores, la apuesta técnica de lenguaje, voces narrativas, tiempos…, yo sugiero a quien no haya leído ninguno de los tres libros, que lo haga primero sin leer críticas, explicaciones técnicas y los lea por segunda vez después de haberlas leído.

Manuel Vicent, decía que Benet escribía por el lado difícil de las paredes, por eso creo que Don Juan sonreiría con una frase de David Henrri Thoureau: ¨ aquel que recurre a una novela fácil porque se siente lánguido haría mejor en echar una siesta¨.

En resumen, para quien no le haya leído, no estamos ante un escritor de masas.

Su primera publicación fue una colección de relatos “Nunca llegarás a nada´´, una edición costeada por el propio autor.

Colabora en Revista de Occidente, Cuadernos para el Diálogo, Triunfo. Su Amigo Dionisio Ridruejo, le acerca a círculos antifranquistas, a José Ortega Spotorno y Javier Pradera, que estaban poniendo en marcha la colección de bolsillo de Alianza Editorial y que años después participarían en la fundación del diario El País

Nace en Madrid. Su padre abogado, fue fusilado en la zona republicana al comienzo de la guerra, 1936, el tenía pues nueve años. Era el menor de tres hijos. Después de la tragedia,se trasladan a San Sebastián donde su madre tenía familiares.

Se educa en un colegio católico, y después vuelve a Madrid a a terminar bachillerato en el prestigioso colegio, cantera de profesionales y políticos Nuestra Sra del Pilar. Trabajó como ingeniero y en 1966 ingresó como funcionario en el Ministerio de Obras públicas Y Urbanismo., en el que también trabajaban Juan García Hortelano y Ángel González.

En 1946, comienza a frecuentar la tertulia de Pío Baroja ( era de los pocos escritores españoles que le gustaban) y el mismo año descubre a Willian Faulkner, de quien dice que le determinó a escribir.

En 1949 viaja a París, a ver a su hermano ( activista antifranquista).

El mismo tuvo actividad política en la asociación socialista universitaria, y fue detenido en 1956, con su amigo y escritor Luis Martín Santos ( autor de tiempo de silencio)

Estudió inglés y una vez actuó de banderillero en Calanda, Teruel.

Escribe su primera obra de teatro Max, que según el director de la obra, es un sueño, una pesadilla, la proyección de todos los miedos, mezquindades y grandezas de los que aspiran a realizar un trabajo artístico.

En 1969, obtiene el premio biblioteca breve, con la novela Una meditación, que no tenía ni un punto y aparte

se mostraba contrario al realismo y naturalismo de Benito Perez Galdós, rechaza los principios del realismo social, se aparta del costumbrismo.

Supone la renovación de la literatura escrita en español, junto a García Marquez Vargas Llosa y Onetti.

Tradujo de F.Scott Fitzgerald, la novela,A este lado del paraíso.

Publica ensayos recogidos en Puerta de tierra, así como todas menos una, sus obras de teatro, también otros relatos y novelas en la editorial Gaya Ciencia, fundada por Rosa Regás.

En 1974 muere su primera mujer.

En 1976 publica Que fue de la guerra civil, un ensayo de los mas citados por historiadores extranjeros.

Da conferencias en EE.UU.

desde 1976 colaboró con el País y programas de TV.

Descalifica a Dostoievski ( que también era ingeniero) porque decía que del alma humana no sabía nada. Sin entrar en el moralismo del escritor ruso, yo, si pudiera conversar con Benet, le diría que en los hermanos Karamazov, el personaje de Mitia, demuestra conocer al menos el alma femenina profundamente, cuando dice de su amada Grusha…. antes me atormentaban solo las sinuosidades infernales, pero ahora he cogido toda su alma en la mía y gracias a ella me he convertido en hombre.

En los ochenta recorre España con su amigo Juan García Hortelano, dando charlas con mucha ironía.

En 1980, también publica la novela Saúl ante Samuel, obra compleja y genial, tuvo una recepción tibia por parte de la crítica.

En el 83 publica herrumbrosas lanzas, 1º volumen, por el que recibiría el premio de la crítica en 1984

No tuvo mas premios y fue dos veces candidato a entrar en la Real Academia Española.

Murió pronto 1993, a los 65 años ( tumor cerebral, detectado tres meses antes)

Se le atribuen otras influencias: Henry James, Herman Melville, Franz Kafka, Samuel Beckett, o los historiadores romanos.

En 1993, es reconocido por el THE TIMES como uno de los grandes escritores del siglo XX, xomparándole con Marcel Proust, James Joyce o Willian Faulkner.

Sus discípulos más conocidos son Vicente Molina Foix, Felix de Azua y Javier Marías.

Escritor exquisito y sofisticado al que sus amigos llamaban Don Juán o Benet, feroz antifranquista.

Como dijera Manuel Vicent, de otro escritor también amigo ( Jesús Fernández Santos), y como éste tenía:

…´´ un poco al sur, un hígado castigado por el alcohol compartido por los colegas de la generación de los 50, cuya estética consistía en conquistar el alba bebiendo hasta el amanecer; a esa hora perdían la libertad porque algunos escritores del realismo social eran funcionarios y a las 9 de la mañana tenían que estar en la oficina´´.

Benet junto a Gil de Biedma y Jesús Fernández Santos, fueron los primeros en remover los hielos en un gin-tonic con el dedo, aunque en este gesto fue un maestro García Hortelano, gesto que también ponía en sus personajes.

Benet murió pronto, diezmado por el alcohol, como casi todo el grupo ( Barral, Gil de Biedma, Ignacio Aldecoa)

Benet, me recuerda a Philip Roth, cuando decía: la literatura no es un concurso de belleza moral.

Según su hija Juana, nunca le gustó el ´´ concepto de intelectual comprometido´´, tal vez en ese perfil veía más a su hermano.

También dice que su literatura quedó para una élite, por la complejidad no de los argumentos, sino del estilo, de su forma de escribir. Sin duda fue un experimentador de estilo

FRASES DE BENET

decía que con los libros nos pasa a los seres humanos, lo mismo que a los hombres con las mujeres( yo diría y a las mujeres con los hombres): ´´ desde el punto de vista del hombre hay mujeres que nos gustan, pero que no nos interesan y mujeres que nos interesan pero que no nos gustan. Nos casamos cuando coinciden interés y gusto. Y hay libros que nos gustan y libros que nos interesan.

Preguntado en una entrevista que opinión tenía de la política Isabel Tocino, dijo, la Tocino….tal vez frita.

LA GRAN INFLUENCIA

Willian Faulkner, creó un condado, Yoknapatawpha ( yoknapawfa)

él creó Región, lugar donde sitúa todas sus novelas.

Javier Marías dice que tenía un oído finísimo para la música y un ojo extraordinario para la pintura, sabía enseñarte a ver y oír.

PINTOR, decía que pintaba para despejar la cabeza de sus obsesiones literarias, generalmente regalaba los cuadros.

en el 97, su hijo Eugenio ( 1962) monta la exposición Benetiana, es una exposición en el Colegio de Ingenierios de Madrid, recoge 74 obras suyas, la primera de las obras es el retrato del grupo de sus amigos, escritores y políticos: Juán García Hortelano, Clemente Auger, Elias Querejeta, Juan Benet, Sancho Gracia, Jorge Lozano, Joaquín Legina, Jose Maria Guelbenzu, Javier Pradera, Eduardo Chamorro, Miguel Angel Aguyilar, Natalia Salmones, Patxo Unzueta, Pedro Moreno,Pablo Lizcano y Manolo Matji.

Dice Natacha Seseña, historiadora de arte ( 1931-2011) que para hablar de su obra, el más indicado hubiera sido el reconocido historiador de arte y ensayista,Panofsky ( 1892-1962).

 

JUAN BENET


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Deseos

 

Hay un momento en el que los amores se vuelven opacos,
de una densidad que nos recuerda que al fin y al cabo son cosas ajenas;
que por más que busquemos en ellos un destino donde acampar
seguiremos siendo hojas a la deriva,
sometidas al viento persistente del tiempo y de sus cambios.
Y después las respuestas se tornan preguntas nuevas,
y comenzamos a habitar en el reino de la memoria,
nuestra memoria, que es un paraje inmenso,

Mucho más habitado de lo que jamás imaginamos.

 

MARINA GURRUCHAGA