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“Siempre estaré a tu lado”, la última novela de Miguel Rojo, por L. Salcines.

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“En algún momento de mi vida había cogido, sin ser consciente de ello, un desvío, un desvío equivocado, y ya nunca podría rectificar”.
Se acaba de publicar la novela de Miguel Rojo Siempre estaré a tu lado. Este autor asturiano nace en Zarracin, Tineo, en 1957. Biólogo de formación y profesor de Secundaria de profesión, reside en Gijón. Pertenece a la segunda generación literaria asturiana conocida como del Surdimientu, autores de mediados o finales de los ochenta que dan un impulso a la literatura en asturiano: Xuan Bello, Berta Piñán, Pablo Antón Marín Estrada, Aurelio González Ovies, Esther Prieto… Ha escrito poesía, novela, guiones de cine y obras para niños. Un escritor total. Y un escritor prolífico. Además, una obra variada que no repite fórmulas ni amaneramientos.
Alguno de sus libros en castellano: Historias del más acá. Trabe, 1999, Historias de un seductor (memorias de un gilipollas). Tal y Cual, 2002, La senda del cometa. Laria, 2007, La hoja del ginkgo biloba. Editorial Difácil, 2010, El amor suicida. Trabe, 2015.
En cuanto a la poesía: Territorios. (Edición bilingüe asturiano-castellano). Llibros del Pexe, 2007, El Paséu /El Paseo. (Edición bilingüe asturiano-castellano) Ediciones Seronda, 2011.
Estamos ante una obra inquietante, valiente en cuanto al tema que toca: actual, pegada a la realidad cotidiana. Una obra cuya lectura no nos dejará indiferentes. Una obra que indaga en el misterio que encierran la personalidad de determinados individuos y sobre la que nos hemos preguntado muchas veces de un modo insistente.
Curiosamente, hay en la novela un pasaje en el que el protagonista oye de pasada a dos anciano que están hablando y uno de ellos le dice al otro: “Nunca sabremos de verdad todo lo que le pasó al pobre por la cabeza antes de …”. A qué se referían. Es posible que a un suicidio pero tal vez el autor ya nos condicione a los lectores, nos dirija la mirada a la violencia de género. Es lo que nos hemos preguntado muchas veces al hilo de los sucesos de violencia machista.
El punto de partida es muy sencillo, parece sacado de una página de periódico, una noticia de un informativo un día cualquiera. Lamentablemente cada vez más frecuente. Un hombre ha secuestrado a su hijo de siete años y ha huido con él. El hombre, nunca aparece su nombre, estaba en trámites de separación de su mujer. No había denuncias de maltrato sobre ella.
Desde ese momento, se inicia una road movie en su intento de escapar de la policía. Durante cinco días irá con su hijo sin un plan determinado. El País Vasco y el sur de Francia son sucesivas etapas de su huida. Probablemente procedente de Asturias. Un punto anecdótico acaso autobiográfico junto a que a Miguel le gustan las motos (Inturder) y que también es padre.
Se trata, por tanto, de una venganza consecuencia del odio que siente por considerarse humillado por su mujer ante la imposibilidad de recuperar una relación rota. De considerarse un “jodido derrotado” que ha sido sustituido en su casa como marido y como padre por otro hombre con la vergüenza correspondiente. Y lo hace utilizando a su hijo como medio para concretar su venganza, pese a que sabe, y le dice: “Sé que esto es difícil. Para mí también, pero para ti más porque no tienes culpa de nada”.
Escrita en primera persona, plantea un desafío al lector. Parece, al estar escrita así, que será más fácil su complicidad. De hecho, hay momentos de mucha ternura en la relación padre e hijo, que puede conmover al lector. Juegos, gestos de protección… Pero a medida que transcurre la acción, al ir desvelándose a cuenta gotas el pasado del este hombre, expresado en monólogos y en las conversaciones con su hijo, la inquietud se apodera del lector que va imaginando un final probable.
Los datos que va aportando, las anécdotas de su pasado, sí son una posible pista para entender una personalidad violenta. En un camping, despidiéndose de una pareja a la que conoció, ella le da un beso en los labios como de pasada, delante de su novio. Como este no mostró ningún gesto, se dice: “Si hubiera sido mi mujer, la hubiera matado”.
En varias situaciones a lo largo de los cinco días, se muestra agresivo y grita, reflejando un carácter violento. Toma en varias ocasiones trankimazin ante los ataques de ansiedad. Esa agresividad se acentúa en los momentos en que bebe güisqui. Una pérdida de control muy propia de su personalidad por lo que “siempre acababa arrepintiéndose” de sus actos. Ya su hijo recuerda que le decía su madre, cuando su padre llegaba tarde, “que estaría bebiendo con los amigos”.
La peripecia es en teoría un viaje de dos personas pero realmente viajan tres porque en ningún momento deja de pensar en su mujer, ni el hijo en su madre. Unas veces evocando los buenos momentos, otros, los más, en los que recuerda las situaciones en las que la mujer le hace saber su deseo de separarse o las escenas violentas que ejerció sobre ella; recordadas asimismo por su hijo, testigo de alguna. Incluso durante el mismo viaje, como antes decía, con las personas con las que se fue inevitablemente relacionando.
Los diálogos con su hijo oscilan entre la ternura, su deseo de protegerle, el insistente “siempre estaré a tu lado” que da título al libro, y la crispación que le provocan algunas actitudes o reacciones su hijo.
En los momentos de ternura, los momentos lúdicos, las conversaciones padre e hijo son preciosas, con preguntas muy inocentes y típicas de los niños: ¿hay un cielo para los animales?, ¿cuántos mosquitos son necesarios para chuparte toda la sangre del cuerpo? El lector se pregunta: ¿Cómo es posible que alguien que se muestra tan afectivo en momentos como esos o como cuando está enfermo su hijo y le dice que hubiera dado cualquier cosa por ser él el enfermo y no su hijo, actúa de esa manera?
Hasta ese viaje, la comunicación con su hijo no había sido grande. Nunca había ido a su colegio, “desde ahora tendré que ocuparme de su educación”, se dice. Era algo que había dejado en manos de su madre “con las consecuencias previsibles”
Siempre se ha dicho que se odia más a quien más se ha querido. Por eso las dolorosas separaciones de las parejas. Es como lo vive el personaje de esta novela. Y del odio a la venganza, hay un pequeño paso que sólo necesita un desencadenante.
La venganza puede adoptar muchas formas. Una de ellas, de las más terribles, duras, es el dolor permanente que se puede provocar. Y así comienza a dibujar nuestro hombre su venganza, que sea duradera, que no desparezca nunca. Ya sólo con pensar la situación actual que estará viviendo su mujer con el secuestro, le compensa: “Solo el placer de imaginar la angustia de Ara me compensaba de toda esta mierda”. Pero a continuación, no pudiéndosela quitar de la cabeza, se pregunta: “¿Qué estaría haciendo en este preciso momento?
Hay algunas reflexiones interesantes para discutir que tienen que ver con la venganza que está tramando este hombre: “Las mujeres, cuando se enamoran, se vuelven medio tontas y se olvidan de todo, se vuelven gilipollas de remate”; “Pasan de todo menos de sus hijos, porque sus hijos son parte de ellas”.
Como no podía ser de otra manera, también hay alusiones a la moneda de cambio que representan los hijos en los matrimonios con problemas de convivencia y la utilización de los hijos como pelotas de pin pon. Los hijos son manipulados por los dos. “Mamá no es mala, es una hija de puta y una mentirosa y su recuerdo es igual de dañino”. En otros momentos, como antes señalaba, el hijo recuerda comentarios sobre su padre hechos por su madre.
Las descripciones del paisaje son ajustadas para contextualizar la huida: las calles de Bilbao y el Guggenheim, los pueblos próximos a la autopista, o los pueblos franceses del sur, por Las Landas. Acaso Hossegor o Capbreton.

Los rasgos que vamos conociendo dibujan lo que en psicología suele denominarse Trastorno Límite de Personalidad. Aparentemente tienen los que lo padecen un comportamiento social aparentemente normal pero basta que se altere en un punto el equilibrio inestable para que surja el conflicto, la violencia.
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es una afección mental por la cual una persona tiene patrones prolongados de emociones turbulentas o inestables. Estas experiencias interiores a menudo los llevan a tener acciones impulsivas y relaciones caóticas con otras personas. No se saben las causas. Una de ellas es la comunicación deficiente en la familia.
Lo interesante sería encontrar explicación y respuestas a la reflexión del personaje: “En algún momento de mi vida había cogido, sin ser consciente de ello, un desvío, un desvío equivocado, y ya nunca podría rectificar”.
Novela, por cierto, muy cinematográfica. No creo que fuese caro realizar una película sobre ella.
En definitiva una obra que atrapa al lector desde la primeras páginas, con un final abierto, que indaga en el comportamiento de las personas, el odio y el amor, la venganza y el desamor, las relaciones de los padres con los hijos… Una novela en la que todos son víctimas, aunque unos más que otros. Unos de un modo más pasivo y otros más activo o desencadenante.

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Autor: latiendadelkirguise

Somos un grupo de amigos interesados en la actividad literaria y artística en general.

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