LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE

Un relato de Isabel García de Juan

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LA DEIDAD DE JAO LI

 

La tarde en que Jao Li sucumbió al Dragón no hacía frío, el sol amenazaba con repetir las noches  de calor en pleno Noviembre y , Jao Li pudo sentarse en la terraza a disfrutar de un zumo de pitahaya mientas hablaba de los últimos años de su vida.

Al principio el Dragón parecía escuchar atento bajo su forma de hombre perfumado…incluso le contaba cómo durante los últimos años no había hecho otra cosa que dejarse vivir en viajes y mujeres.

Jao Li le aseguró que parecía Tamyung, Dios del mar, con escuchar bravío y la sonrisa penetrante de sus ojos tormenta…, el hombre Dragón se reía, Tamyung le parecía un buen nombre para él, de ese modo fue pasando la calurosa Tarde entre los dos y el calor fue acompasando al ambiente y a las palabras hasta adentrarse en sus cuerpos, como si el destino hubiese decidido transformarlos en algo más que cuerpos.

Jao Li con su voz  y El hombre –Dragón escuchando como Tamyung escucha a las aves que va a llevar al mar, terrestres y feroces se miraban devorando las horas..

Una hora después de su reencuentro ambos caminaron a tres centímetros justos de distancia para escuchar la conferencia que hablaba sobre las tierras del Oeste , en La puerta Otomana de la desesperación, allí permanecieron sentados el uno junto al otro mientras la carga eléctrica de sus cuerpos amenazaba con hacerlos amantes en su mente, rompiendo toda posibilidad de la cordura…

Caía la tarde sobre el sofá donde escuchaban como habría guerra en los ojos oeste del mar Rojo, caía la tarde y los tres centímetros que separaban el cuerpo de Jao li y el del hombre Dragón se redujeron…

En la sala había guerra al otro lado del mundo y fuego en la mínima distancia de su pasado… fue en ese momento cuando Jao Li supo de manera irremediable que, años atrás había dejado sin cerrar la puerta que en su piel hace habitar a los dragones, no obstante permaneció sentada y quieta a un centímetro del Dragón, soñando con no ver cumplido nunca los deseos de su cuerpo.

Cuando acabó la conferencia, la noche otoñal había robado al verano las brasas de su fuego…

Ella quiso volver andando a la seguridad de sus principios, pero el dragón bajo su esencia de hombre abrazó su cintura asegurando que la dejaría segura en su casa…

Entró en su boca y entre sus piernas antes de sentarse en su carruaje, el dragón penetró con su lengua y con sus dedos la resistencia del asombro y ella sucumbió al miedo y al placer…

Jao li imaginó, casi implorando, por un momento las tres deidades , la trinidad Daoista de su cordura: El puro Jade (Yu Qing), venerable celeste del comienzo original explotó ante sus ojos mientras el beso perfumado del dragón la despertaba, El puro superior ( Sháng Qíng), venerable celeste del tesoro sublime, se ahogó en el lago del deseo que emanaba ya entre sus piernas, Jao Li habría querido llorar, pero el dragón sabe como deslizar las lágrimas y los ríos al flujo interior de los placeres… asi que en vez de llorar y mientras explotaban Deidades y se acercaba al infierno y a la cueva del dragón, Jao li acabó con la tercera deidad; El gran Puro (Ta QÍng, o Ta´ai Ch¨Ing Venerable celeste del Tao y su virtud….

Jao Li y el hombre Dragón, olvidaron su distancia, penetraron el uno en el otro , mientras la luna amenzaba con hacerse eterna y la sangre del dragón se dejaba hervir en la inconsciencia de Jao li, poco a poco redujeron tanto su distancia que, en los templos de sus cuerpos dejaron de existir, es así como dicen que Jao li convirtió al hombre en su amante y a su amante en el habitáculo del alma de YU el grande, Dios que fue el primer emperador  de la legendaria dinastía Xia, Dios que regula el curso de los ríos para controlar sus inundaciones y que, en algunas versiones es un Dragón, por todo eso el Hombre Dragón habitó en todas las cuevas de su cuerpo hasta convertirla en Mar.

A veces Jao li, se sienta en el regazo de la ausencia a YU, al Dragón,  a Tamyung…

Y se hace agua… entonces es cuando recuerda aquella tarde a la que sucedieron otras en que sucumbió al dragón, y el dragón la volvió Diosa.

Amar a sangre fría

Así deshiela el corazón errante

Sus principios…

 

Isabel García de Juan

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Autor: latiendadelkirguise

Somos un grupo de amigos interesados en la actividad literaria y artística en general.

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