LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE

El invierno en las islas, capítulo I.

1 comentario

Primer capítulo de la novela El invierno en las islas, recientemente presentada por Véronique Sobrado. La ilustración acompañante es obra también de la autora.

1.portada

(1) SOREN 1

Cuando Soren navegaba hacia las islas Vírgenes, lo recordó. Las runas no mentían, jamás habían traicionado la fe depositada en ellas desde el primer día de la separación, la primera hora en que la conciencia humana se reconoció a sí misma y sintió que se alejaba irremediablemente del espíritu animal. Abandonado al abrazo líquido sin fin, dejándose acunar por el movimiento pulido y blando de las olas, el navegante pensó en Sámal Syltsen, el sacerdote pagano temido por todos, que durante varios meses al año vivía en la soledad de Koresand, el banco de arena cuyo perfil cambiante moldeaban las mareas. El anciano tiraba los guijarros sagrados a la luz de la luna e interpretaba el designio de los dioses verdaderos.

Navegarás temerario
sobre las ondas sin fin
hacia tierras remotas
hacia el castillo interior.
Bogarás decidido
en la estela de un galeón
sobre las alas de un sueño
y cuando el puño despliegue su calor
habrás alcanzado tu porvenir.

Ése era el destino que le fue anunciado una noche de otoño. Y recordando la profecía que oyó sin darle demasiada importancia, Soren se aferraba a la tabla que las corrientes llevaban y traían, alzaban sobre las aguas y volvían a hundir. No había perecido en el naufragio del Hvid Wolf 1 y deseaba vivir. Tres días permaneció extraviado en sí mismo, perdido en su pensamiento, sujeto al ritmo imprevisible del oleaje. Durante tres largas noches contempló las estrellas, escuchó la conversación de los peces. Recordó la pureza de su país de nieve. Creyó ver a lo lejos la estela de un galeón español, el brillo de un palacio de aire. Y acompañando los latidos de su corazón, le pareció oír en el viento los suspiros de los ahogados que han sido y jamás volverán. Pero sobre las impresiones que le vencían, sobre las ilusiones urdidas por el océano veleidoso y su mente cansada, unas palabras se repetían sin cesar, “dime, ¿cuándo volverás?”2. E inmóvil sobre las ondas, creía ver a Ingeborg de pie, silenciosa, sujetando en sus manos blancas, inmaculadas como la escarcha, un pañuelo de encaje. Y en cuanto él intentaba responder, la frágil silueta vestida de negro se desvanecía entre la espuma, pues la soledad es la única verdad del mar.
Ella nació en el momento en que la medianoche posaba su negro aliento sobre los tejados de Sönder Farup; él llegó unos minutos más tarde, con el primer aullido de un lobo que le cantaba a la oscuridad de las llanuras. Dos cuerpos de nácar, tan semejantes en todo, que sólo el color del cabello les diferenciaba. Silenciosos, observadores, con sus ojos azules como hielo, examinaban pausadamente el mundo, trataban de comprender los misterios que constituían la sucesión de los días, que explicaban las idas y venidas de sus semejantes. Eran un mismo pensamiento, una misma carne. Se entendían sin hablar, con un simple gesto o un movimiento imperceptible. Jugaban a construir casitas con ramas de arbusto, a inventar caminos que atravesaban los bosques, a imaginar a las criaturas que vivían entre los árboles. Y, sobre todo, ella le miraba a él. Sin cesar, sin cansarse, comprobaba una y otra vez que Soren respiraba a su lado como una prolongación de sí misma, como la mitad de su alma instalada en el cuerpo de un hermano rubio y sonriente. Y él, sostenido por la mirada de Ingeborg, vivía protegido en el interior de una armadura, erguido en la cima de una montaña, refugiado en el corazón de una isla hermosa y lejana. Inalcanzable. Invulnerable.

 

Véronique Sobrado Bravard

 

 

Anuncios

Autor: latiendadelkirguise

Somos un grupo de amigos interesados en la actividad literaria y artística en general.

Un pensamiento en “El invierno en las islas, capítulo I.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s