LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


1 comentario

Un poema de Maxi de la Peña

Todo lo veías en blanco y negro,
como si hubieran transcurrido
miles de años en el crepúsculo.
Caminabas por el río contaminado,
veías paraísos ignotos,
saltabas por los barrancos,
tus pupilas se cegaban
ante la tormenta de arena.
No recordabas el barracón
donde fuiste flagelado,
tenías un vacío en tu cerebro.
Te esperaba uno de tus carceleros
quien te había arrancado trozos de piel,
quien te llegó a patear.
Al final de la senda
vislumbraste naves apuntaladas al horror.
El sol del atardecer te aniquilaba de inanición,
de sed, mucha sed. ¡Agua!
Entraste en un lógobre barracón
pero no recordabas nada.
El carcelero te echó en el suelo un plato
mugriento con unas alas de pollo crudas
y un vaso con agua negra.
Todo formaba parte
de tu voluntaria amnesia.
Maxi de la Peña (del Poemario “Memoria de Pez”, ed. Fanes 2015)
Anuncios


Deja un comentario

Un poema de Isabel García de Juan

Lo sé, eras la sospecha de que en el mundo
aun se podían escribir
poemas a contraluz
sin apenas desangrase los dedos.

De que aún cabían dentro
del pozo otros pozos donde
contar agujeros negros y tierras prometidas
enterrar abismos
y sucumbir
frente a una sola gota de llanto.
lo sé por qué aún soy capaz de despertarme en la nochcon una frase apretada al paladar
y carraspear la indigestión de
lo incontable
tragar apenas tiempo
y, como ahora
abrir los ojos
y silbarte en un escrito
como quien sopla al mundo un piropo aanted del sueño…
yo misma no comprendo
por que me ocurre así
una amenazante palabra se conjuga y ya…
debo coserlo todo
una idea como ésta
diciendo que sabe
sin saberse
… cantando a pleno grito
que esta muerta de sueño
que está …
soñando a deshora.


Deja un comentario

EL POEMA DEL OTRO

No quiero leer un poema de Nadie,

una letra ya muerta,

una estela en el aire

como de avión que pasa y ciego

jamás parecería que saluda

al que en tierra observa.

No quiero enredarme en la lengua

de Otro,

con la mano de hierro que abre el pomo

de mi cancela, la que ayer he sellado.

Ya pagué la caución del rapsoda,

del vidente, del chamán condenado

a vivir en las orillas de los otros,

y a morir amante y vengativo al mismo tiempo.

Marina Gurruchaga


2 comentarios

POESIA ESCRITA POR MUJERES

La ciencia ya nos lo ha explicado, no tiene relación con la inteligencia, ni con la fuerza: en la mujer y en el hombre, el pensamiento concreto y abstracto tiene sutiles mundos propios.

El mapa del mundo está ampliamente cimentado sobre la cultura androcéntrica, de manera que centrada en el hombre, él es el primer depredador en la cadena trófica, quien come primero, y se come a  la mujer y así la jerarquía sigue descendiendo, la van ocupando los animales del más grande al más diminuto, con la lógica de la ley del más depredador.

En esta cultura, lo que hacen, dicen y piensan las mujeres se clasifica según parámetros:

a-machistas: todo lo que hacen las mujeres es inferior a lo que hacen los hombres, porque ellas están por debajo de nosotros en la escala depredadora.

b-paternalistas: desde mi superioridad, condesciendo con lo que hacen las mujeres, siempre que me admiren, me adulen, pueda sacar algo de ellas.

c-Misóginos: vuelco mi ira sobre el otro sexo, hagan lo que hagan, no lo valoro, no lo quiero entender, no lo quiero admirar.

CULTURA IGUALITARIA

Una cultura que evoluciona al respeto y cooperativismo de géneros, de personas, se mueve en términos de intersubjetividad, igualdad, transversalidad y es capaz de empatizar, comprender otro pensamiento, otra percepción, otras reflexiones, otros lenguajes poéticos.

Deja obsoletas las dicotomías del pensamiento occidental:

yo valgo más que tú, yo tengo razón y tu no, dos y dos son cuatro.,yo estoy en el canon, tu no, etc, etc, etc.

La opinión del editor Chus Visor sobre la poesía femenina en España, considerándola peor que la masculina, salvo escasísimas excepciones, me lleva al imprescindible documental  Se dice Poeta, de la poeta y cineasta  Sofia Castañón, donde mujeres poetas y hombres del mundo editorial, explican muy bien el sesgo que sigue el Canon oficial español, a la hora de incluir o excluir nombres.

Es tan certero, que cambia el paradigma de como entender la poesía en España.

He pensado, si tal vez sea primero el documental y  posteriores los comentarios de Chus Visor, si por alguna razón se sintió atacado y simplemente fue una reacción defensiva al verlo.

En el debate que se ha suscitado, he escuchado decir que lo que hay es buena o mala poesía, sin distinción de género. Entonces como lo que se publica le da al hombre un papel mucho más relevante, se entiende que se diga como se diga, lo que escribe el hombre, es mejor.

Decir que hay buena o mala poesía, es una obviedad, quien no estaría de acuerdo.

Pero cuando lo dice alguna mujer, me parece escapar del debate, una especie de síndrome de Estocolmo, de quien no quiere desagradar al discurso masculino, como una forma de hacerse sitio, adaptándose a quien marca el canon.

La poesía está atravesada por las biografías, las épocas y los movimientos poéticos, así que no se puede pasar por alto que también lo esté por el género.

Si hacemos una lectura transversal y cuantitativa, el hombre habla de muchas cosas:

de la belleza formal, de la angustia del solitario,del distanciamiento de los objetos, de la decepción o del tedio, producido por esa distancia que se pone de las cosas, de la vida. Del sinsentido, o del lenguaje que no busca sentido.

Y la mujer  habla también de esas cosas  pero en gran parte de sus opuestos, indaga en el dolor, lo corpóreo, el otro con ella,los vínculos y  la pérdida de vínculos, la cercanía, la acción vital, o la búsqueda de sentido.

Los griegos decían que la poesía era música, sentimiento, mensaje. De forma consciente o inconsciente, las percepciones emocionales están debajo, reconociéndolas o negándolas.

En lenguaje emocional, la angustia es igual a la ansiedad , se define como la falta de acción creativa, la energía retenida, contenida, no liberada, no compartida con los objetos vivos.

La mujer a diferencia del hombre tiende a estar con los objetos, aprehenderlos, a la cercanía, al vínculo, a la admiración, a la compasión.

Hay voces masculinas que escriben distantes, categóricos,o brillantemente vacuos y otros con los  hemisferios bien abiertos haciendo una poesía  vital, transversal, caótica, volatil, enigmática, conmovedora, transgénero.

La opinión subjetiva que el  Sr. Visor tenga sobre la falta de calidad de la poesía femenina, vale como cualquier otra opinión y  está sirviendo para añadir elementos de análisis,  y en todo caso hay una explicación emocional, en términos biológicos, quien lo dice parece menos empático, con dificultad para  entender otro pensamiento, otro lenguaje, sentirle, y tratarle con el mismo respeto que trata el suyo propio.

Por supuesto se hace desde el dogma de argumentos técnicos, linguísticos, en términos de canon. Desde las fratrias poéticas masculinas.

La poesía escrita por mujeres, es plástica, capaz de entrar en los otros, en otras subjetividades, lo que la hace ser a su vez gran lectora de poesía en general.

Observo que los buenos lectores de poesía leen a autores masculinos y femeninos. Y no tienen el prejuicio liderado por Visor.

También  hay una nueva poesía que no están leyendo los hombres posicionados en el discurso de que la poesía escrita por mujeres es blanda o peor que la masculina.

Y de momento se la están perdiendo.

Dori Campos


Deja un comentario

PRESENTACIÓN DEL NUEVO POEMARIO DE ANTONIO CASARES

SEÑALO UN DÍA EN TU CALENDARIO Y TE CONVOCO PARA UN MASAJE EN ESA PARTE DEL MAPA DE NUESTRO CEREBRO QUE AUN NO SE HA DIBUJADO CONCRETAMENTE Y QUE NOS MUEVE A ENAMORARNOS DEL AMOR:

LUNES 21 DEL MES QUE CORRE, SEPTIEMBRE, DE ESTE MISMO AÑO DE 2015.
¿EN QUÉ PLAZA? PUES EN UN  LUGAR LLENO DE LIBROS DE TODOS LOS TAMAÑOS, COLORES Y SABORES:


LIBRERÍA ESTUDIO” SITUADA EN LA CALLE BURGOS EN LA CIUDAD DE SANTANDER,

 ALLÍ SE PRODUCIRÁ UNA BRIZNA DE BRISA POETICA. 

MI AMIGO Y POETA CÁNTABRO ANTONIO CASARES PRESENTA UN DELICIOSO LIBRO DE DULZOSOS POEMAS, LO HA LLAMADO Y LO LLAMAREMOS BALTIAMOR“, ESTÁ BASADO EN EL AMOR, ES DE AMOR Y PARA EL AMOR.  EL AMOR NO SOLO ES UNA PALABRA… PERO ESO YA LO SABES.

ES UN LIBRO PARA LEER DENTRO DE ESA LUZ QUE TIENE LA NOCHE Y EN LOS CONFINES DE LA OSCURIDAD DE LOS DÍAS PARA DOTARLES DE PÁTINA NACARADA.

SERÁ UN AMOROSO PLACER VOLVER A ENCONTRARTE Y REGALARTE UN GOLOSO BESO DE AZUCAR ROSA, SOL


6 comentarios

Curvo azul esbelto

Lola COBALEDA: Curvo azul esbelto. Madrid, Ed. Trifaldi, 2015

Mira la ciudad, Juan, apenas se ve desde la colina, pero mírala bien, es el lugar del alma, mi lugar, el lugar más bello del mundo.

(Lola Cobaleda)

Portada Curvo

Todo es principio

Subir la colina de Itxas gain, encontrarse con Juan en el caserío, vivir en Ciudad del Mar…

Nos constituye una falta, a los más sensibles y a los menos. Solo que ellos no lo saben. Pero nosotros tampoco. Lo intuimos en la insatisfacción, la forma ensimismada de sentarnos al sol, el pensamiento abstracto de nuestras encarnizadas discusiones sobre el dolor y la culpa, la infelicidad de los domingos o la pobreza de matices en la rabia. Si pudiéramos encontrar la verdad. Esa es la meta, el plan trazado desde antiguo en vista de que los padres no nos miraron con nuestra necesidad sino con su urgencia. Beatriz se atreve a mirar sin preguntarse por la censura: la de Rosa, la propia; la de Alfredo, la propia; la de Mirena, la propia.

En realidad hay muchos mares; cada uno tiene el suyo, si lo tiene. El mar nuestro de cada día. Aquel que no nos cabe en el cuerpo y se nos desparrama sin control arruinando esa posición de estabilidad que impostamos. Por eso Beatriz se deja llevar por la marea sin cuestionar la luna. Un día supe que me había convertido en recuerdo, en amor imposible que sería evocado en un jardín o alrededor de una camilla, en ese rato de confidencias que sugiere la sala de Casilda. Tengo un lugar en la memoria del desamor. Pero, quizá ocurrió que no pudimos con aquel amor y con la vida al mismo tiempo.

Los escondites se hacen casa

Y los escondites se hacen casa, se convierten en el lugar al que se vuelve cuando nos dañan. Pero también está el daño que nos hacemos nosotros, ese empuje de los codos contra la mesa que los deja al rojo, la insistencia sobre el pulgar que provoca dermatitis, el peso sostenido más allá de nuestro límite, portando maletas por la colina hasta llegar al caserío de Itxas gain… El daño que queremos merecer. Por la culpa, otro daño recurrente. Como cuando en los juegos infantiles decíamos el salvífico “por mí y por todos mis compañeros”. Eso era salvarlos, un segundo de héroe, un esfuerzo para lavar la culpa.

No le dije que cuando alguien te adivina te devuelve el paraíso. Además de José, Juan, a través de los años, se construyó como ese alguien que “te adivina”. Y parece justificarse su tormento, su drama por la falta de Beatriz, como si hilos invisibles hubiesen estado tejiendo redes de distancia entre ambos, avocados al encuentro.

Cobran sentido entonces las imágenes, los objetos que, sin saber por qué, ocuparon un lugar principal en nuestro entorno: la música de Mendelssohn, un cuadro, un mar… Tengo una escultura africana atada al final de una balaustrada, como un mascarón de proa en una ciudad sin mar. Qué absurdo. Quizá algún día sepa algo más de lo que intuyo. De momento, la miro y acudo a ella como navegación de cabotaje sin descubrir su enigma.

Los libros nos hablan de nosotros, esa es su virtud, si la tienen. Yo no soy Beatriz, ni Juan, ni Mirena… pero Curvo azul esbelto me lleva a mi Beatriz, a mi Juan a mi Mirena, como si nos rozaran las tangentes de sus diálogos, de sus tormentos y sus deseos. Es fácil abrirse a los propios, el camino lógico. Mejor, inevitable. Porque no se trata de una lógica lo que concierne a lo vital. Casi siempre se impregna de voluntades, instintos… nostalgia y melancolía.

Lo profundo es el aire

muy abrazados para exorcizar el temor a perdernos.

Regar el no. Es el temor a perdernos pero no del otro, sino de uno mismo. Como si el contacto con algo del otro nos anclara en nosotros. Siempre la definición por la diferencia. Solo comparándonos con los demás obtenemos nuestra dimensión. ¿Cómo es posible que estén tan disimuladas la envidia, los celos?, que se hable tan poco de ellos. Si nos configura la comparación con el otro en el amor, en lo fraterno, en la rivalidad para conseguir trabajo, pareja, amigos…

Como una familia que tiene la costumbre de morir, nos acompaña …el vacío que deja la tiranía cuando se aleja de tu vida. Otra cosa es la distracción que nos sostiene, lo relacionado con el entorno más amable. Leo a Beatriz en su trayecto y no puedo dejar de pensar en mí, una y mil veces. Sin que tengamos nada en común, sin que el mundo del caserío sea el mío, ni su historia, parecida a la mía. Sin embargo, lo que leo me remite a mí. Seguramente es la virtud de la buena literatura, que no nos deja indiferentes frente a nosotros, nos apela como un niño hambriento para que lo cuidemos, lo sostengamos, lo ayudemos.

Nosotros somos el niño hambriento, quienes no entendemos el mundo que nos rodea y perdemos la dirección demasiadas veces. En la vuelta a nosotros mismos tiene sentido el libro de Lola Cobaleda. En la mirada. Sin ser iniciático, sin ser pedagógico… sino hablando de otros que están lejos, entrando de lleno y sin concesiones en sus causas, en sus quiebras, en sus contradicciones. Así, nos permitimos mirar a las nuestras.

Bebo cerveza para alcanzar una cierta libertad y valentía. No bebo whisky como Juan pero noto que la cerveza de este agosto tan raro, me da una ligereza para no someterme a la prisión de la palabra correcta. Escribo esta reseña en el atardecer de una ciudad de interior, en estado de claridad y sin amor. Pero es mejor una huella imborrable que un adverbio muerto en el recinto de las huellas.

Rosario de Gorostegui

Granada, agosto de 2015