LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE

Visión periférica

4 comentarios

¿Sabéis por qué no se chocan los que van por la calle escribiendo con el móvil?
Por dos motivos: El primero tiene que ver con los instintos básicos que estaban dormidos y aparecen cuando los necesitamos. Son reflejos auditivos, intuitivos o visuales que refuerzan nuestro sensor periférico. No se trata de la vista, sentido que está reforzado en nuestra cultura en detrimento del oído, el tacto o, sobre todo, el olfato. Es, más bien, una apreciación a otros niveles de lo sensitivo. Quienes van con el móvil escribiendo y no se chocan contra árboles, cruzan cuando lo permite el semáforo y son capaces de evitar a un perro, no tropezarse contra un banco, bajar o subir escaleras… nos hacen pensar en las contradicciones y los tópicos que ahora caen por tierra. El no poder hacer dos cosas a la vez queda completamente caduco. Se puede. Ellos y ellas pueden sin diferenciarse; por más que queramos seguir hablando de sexismo, el móvil nos iguala.
Diría que ha venido a señalar otro tipo de discriminación: la cronológica. A pesar de que algunos cincuentones estemos queriendo competir con la rapidez y agilidad dáctil y ese “no me importa el mundo, solo mi grupo de whatsapp”, no los igualamos. Tenemos la batalla perdida. He de confesar que me esfuerzo en recorrer las calles con la vista fija en la pantalla pero a la destreza en sortear el mobiliario urbano al tiempo que ando deprisa (esa es otra de las características de los jóvenes- no decae su ritmo-), se suma en mi caso, tener que sacar las gafas porque la presbicia…, escribir mensajes larguísimos en los que no evito ninguna letra o signo de puntuación o tilde… Un desastre que convierte mi whats en la prueba de haber superado los cuarenta y tantos… y muchos. Con un contenido perfectamente escrito, cargado de ironía y con todos los elementos para que el destinatario no lo entienda, lo malinterprete y me pregunte: “kdmos o no!! ??” con tres emoticonos de asombro y otro con gafas negras.
Pero estamos en la era de la versatilidad, de la adaptación, ejercitamos habilidades que amplían los ángulos dormidos. Pasamos de una visión aguda a otra equilátera. En el mundo rural la vista era larga y estrecha, primaba la longitud que divisaba el campo del vecino, el carro que venía por el camino a kilómetros de distancia… En las ciudades, la visión es más corta, más inmediata y más ancha. E intervienen más sentidos; agudizamos el oído, estamos alerta frente a los peligros que encontramos en un entorno más cercano.
El segundo motivo tiene que ver con los demás. Seguimos confiando, seguimos cuidándonos o evitándonos en el peor de los casos. No es la solidaridad, el cuidado del otro solamente; aunque se trate del propio cuidado, protegernos a nosotros frente al que va absorto con su móvil, podríamos decir que evitamos la colisión, que el otro colisione, que nosotros nos choquemos con el inconsciente adolescente que no ve más allá de la pantalla de su móvil.

El aguijón del ave rojo

Anuncios

Autor: latiendadelkirguise

Somos un grupo de amigos interesados en la actividad literaria y artística en general.

4 pensamientos en “Visión periférica

  1. Y tampoco hay que vanagloriarse de una capacidad que, dentro de muy poco tiempo, será superada por otra más contradictoria con nuestra propia razón. Mañana mismo, aparecerá otra forma de no estar en el presente, a la que nos sumemos sin preguntarnos si es o no válida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s