LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE

SELVA EN RUINAS (1). Por Mariano Gómez de Vallejo

4 comentarios

( Hace bastantes años escribí varios relatos de viajes. Comenzaré a colgar los capítulos de uno de ellos)

S E L V A   E N   R U I N A S

(TRAS LAS HUELLAS DE LA CULTURA MAYA)

Relato de viaje

I

codice-dresde-venus-mayas-calendario-2

Códice maya de Dresde

-con sus precisas tablas de predicción de eclipses-
(clickar en imagen)

                   “Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que   no hubiese superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo cual sintieron a maravilla y les dió mucha pena”.

   Empezar se puede con esa cita del otrora obispo de la Mérida colonial Diego de Landa. Cita que inevitablemente nos llevará a su libro Relación de las cosas del Yucatán[i] ; donde parece que el empecinamiento del prelado por demostrar que las creencias y costumbres indígenas no eran si no cosa diabólica, ha permitido que, al menos, su documentado y fiel testimonio venga a constituirse en una de las escasas fuentes escritas que aluden al vivir cotidiano de aquellas gentes. Así pues, siendo los yucatecas herederos culturales de la desaparecida y esplendorosa civilización Maya (una de las más destacables civilizaciones precolombinas), la obra de este clérigo, amarga e irónicamente, viene a cobrar una importancia capital para todo aquel que quiera adentrarse y conocer algo más de la susodicha civilización……..

   O, también podría empezarse este relato cronológicamente. Y así, hablando de un bochorno tropical, de un ambiente sudoroso de hotel a lo “Cayo Largo”; pero sin gángsteres, ni en blanco y negro; aunque, eso sí, con viento; pero ya la cola, los restos del huracán que se aleja hacia el norte, hacia el Golfo de México, hacia La Florida, último destino de todo huracán que se precie. Y con ese balanceo de palmeras, con sus penachos haciendo de veletas, decir que huracán es una palabra maya que significa corazón del cielo y pensar, por añadidura, que es más propio encontrar el nombre preciso donde con más frecuencia se produce el fenómeno.

   Aunque, respetando estrictamente la cronología, habría que volver a la ciudad caribeña, vacacional y balnearia, donde realmente empieza el viaje. A esa ciudad inventada por los promotores turísticos que, tras meter las coordenadas y variables del proyecto en un ordenador (el sustituto moderno del geomántico), señalaron con su índice inversor un punto en el mapa, en la costa, donde había un minúsculo poblado de pescadores llamado Nido-de-serpientes, que es lo que en lengua indígena significaba Cancún. De modo que la poderosa industria del tiempo libre puso sus huevos de crecimiento rápido donde el manglar se hacía selva y, como quién dice de la noche a la mañana, apareció la ciudad lujosa de habitación temporal, a la que, acto seguido, se le adheriría la otra ciudad, esta de precaria índole, la del servicio, la cuadrícula apresurada que se mete en la selva, tal y como se pudo ver durante la última aproximación del aterrizaje.

   O si no empezar con las dos caras de la conquista y colonización; ya presentes, encarnadas, en los dos primeros españoles que, supervivientes de un naufragio, llegaron a estas costas. Y donde uno de ellos sería capturado y hecho esclavo por un jefe local, suerte que le llevaría a ser, digamos, estudiante forzoso de lengua maya, hecho que probablemente le predispuso a, una vez liberado años más tarde, poner sus conocimientos lingüísticos al servicio de la causa del sometimiento indígena; y, por el contrario, el otro compañero del naufragio (al que por cierta debilidad romántica citaremos con su nombre) Gonzalo Guerrero correría muy distinta fortuna al resultar magníficamente acogido en un reino vecino, de tal guisa que muy dulcemente debió aprender la nueva lengua; pues sabido es que, al poco -pionero del mestizaje- se amancebaría con una princesa, siendo más adelante uno de los más acérrimos defensores de esa su cultura de adopción, hasta el punto de dirigir personalmente la guerra contra sus antiguos compatriotas que, al parecer, se habían empeñado en rescatarle para la civilización cristiana, por lo que no tuvo más remedio que ponerse a crearles serios problemas de índole militar, conocedor como era, por anterior oficio, de sus tácticas ; y al que, finalmente, los hombres del Imperio conseguirían abatir de un arcabuzazo…

   O tal vez hacerlo comenzar con el recuerdo de un cuadro. Un cuadro donde se veían, hacia el fondo de un paisaje semiárido, aquellos atrayentes conos volcánicos, así como a unos exploradores desmontados de sus caballerías junto a alguna planta exótica de gran tamaño, un cactus quizás, o alguna variedad de palma. Pero ante todo el poderoso y extraño carácter de aquel paisaje telúrico. Y que sería su vivo recuerdo lo que hizo que, a la vuelta del viaje, visitase el Museo de América con la intención de dar con una pista que le llevase a la tela; y de cómo, al día siguiente, en la biblioteca de un antiguo hospital convertido en museo de arte moderno, dio con la estampa reproducida en el catálogo de una exposición sobre arte Iberoamericano realizada bastantes años antes. Posiblemente aquel era el cuadro: una pintura de Daniel Thomas Egerton, del año 1837 y titulada “Vista del Valle de México”. Pero cabía la duda. No estaba completamente seguro de que lo fuera… Quizás el recuerdo visual se había ido idealizando. La plasticidad de la memoria……

View of the Valley of Mexico en 1837

View of the Valley of Mexico Daniel Thomas Egerton  1837

   O bien empezar con un cinturón adornado de maravillosos quetzales; que no era del sur de México si no de Guatemala; y que había sido comprado unos meses antes en un puesto callejero de su ciudad; y cuando no sabía aún que esa prenda vendría a ser como un anticipo, como una suerte de presagio, o de anuncio del viaje. Sí, quizás este arranque fuera el más conveniente. Podría irse dando en el relato una componente misteriosa, una señal que fuera encaminando el texto hacia una atmósfera más apropiada donde ir representando, al añadir ingredientes de naturaleza mágica en el discurrir mismo de la narración, una vía iniciática; algo que parecería más acorde con el misterio de esta cultura.

   Comenzar, pues, con un vaticinio; proseguir con unas peripecias que irían ocurriendo en los paisajes vistos; y, con las impresiones restantes de alguna de las personas conocidas, conformar algún personaje fantástico de mayor entidad. Y, claro, la historia. La historia misma del descubrimiento arqueológico que, en este caso, ya es de por sí suficientemente sugestiva; aunque, esta, inevitablemente se entrecruza con la historia de la conquista; es decir, con la Historia en sí. Pero si así fuera, podría parecer que vuelve la Historia a pesar excesivamente; y ello no conviene. Pero…¿por qué no ha de pesar la Historia? ¿no llega a ser -como ya alguien dijera-, y pese a su mayúscula credencial, una variante más de la literatura fantástica? No es ninguna broma. Muchos tratados de Historia pueden parecer al lector novelones históricos, mejor (aunque con frecuencia peor) documentados… Ahí caben las dos versiones contrapuestas de la conquista y de la colonización española….. Pero quizás sea preferible comenzar el relato con alguna sensación personal, algo que pueda conectar más directamente con el lector y dejar esto de la Historia para más tarde; pues se sabe que, ciertamente, no conviene aburrir; o, más que aburrir, dar equivocadamente a entender que la materia por tratar ha de ser poco interesante, tocando así los prejuicios más tópicos del común de los lectores; y, sobre todo aquí, a los inicios de un escrito, donde un texto se la juega si no consigue seducir un mínimo, sino consigue invitar a pasar a la siguiente hoja, o página……

     Del mismo modo, quizás, sea preferible descartar un predominio del carácter ficcional y remitirse a los hechos más bien; pues, sobre todo, se pretende hacer un relato de viaje; aunque, claro esta, eso no quita del todo lo anterior, ya que, como ya se ha dicho, escribir es hacerse pasar por otro. Pues sea así.

(continuará)

[i] Relación de las cosas del Yucatán, Diego de Landa, Historia16, Madrid 1985. (Pág.148)

Anuncios

Autor: latiendadelkirguise

Somos un grupo de amigos interesados en la actividad literaria y artística en general.

4 pensamientos en “SELVA EN RUINAS (1). Por Mariano Gómez de Vallejo

  1. Apostilla: Ese “Sintieron a maravilla”de la quema de sus libros por el Obispo de Landa me hace pensar que podría acercarse al concepto de sublimidad burkeana, en algunos matices como un “pavoroso pasmo”. Sublime similar a aquel que experimentamos cuando tumbaron las Torres Gemelas y nos quedamos boquiabiertos en el horror…
    “Y les dio mucha pena” corrobora el efecto.
    (Edmund Burke: “A Philosophical Enquiry into the Origin of Our Ideas of the Sublime and Beautiful”)

  2. bienvenido sea este solido estilo de viajero decimononico, asentado, consistente, con sus ramificaciones filosoficas, como un contrapunto al lirico piar de tantas avecillas entre las que me incluyo.
    Yorgos Anisakis

    • gracias, colega, por los agasajos; pero te diré que si tienes la paciencia o el interés de seguir los sucesivos capítulos, también encontrarás momentos líricos, incluidos los extraños trinos de pájaros selváticos, que en el fondo son mas puros y se acercan mas a las esencias de lo que llamamos arte. Líricas y líricos del blog:
      “os doy un abrazo, emocionado.
      ¡Qué más da! Emocionado… Emocionado…”
      (homenajeando a Cesar Vallejo)

  3. Bravo amigo… Esperamos … Emocionados… EMOCION DANDO. DOS, dosis, sí, esperanzados esperando más capítulos, MAS A, AS de lírica y de conexiones, Mariano… más selva, manglar, MANGLAR de especies mezclaDAS, INCENDIO… Solo se quema lo que se ama o se teme, para que vuelva a nacer bajo otro signo, SEÑALES…
    P.Balumba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s