LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


2 comentarios

LA INDAGACIÓN POÉTICA DE LORENZO OLIVÁN

 

 El poeta castreño Lorenzo Oliván publica un nuevo libro, Nocturno casi.

Larga es la trayectoria literaria de este poeta. Curiosamente, ahora que tanto se habla de la endogamia cultural, de los chauvinismos regionalistas, toda la obra importante de Oliván ha sido publicada fuera de Cantabria. Fue en Oviedo donde publicó sus dos primeros libros, Cuatro trazos y Entorno tuyo, en la colección Óliver en 1988. También en esta misma colección fue incluido en la antología Inéditos, en 1990. Más tarde, José Luis Piquero le incluiría en la que preparó en 1991 bajo el título Poetas de los noventa, publicada en Escrito en el agua. Y García Martín, a su vez, le ha incluido en varias ocasiones. Selección nacional: última poesía española, Libros del Pexe, 1998; La generación del 98: antología crítica de la joven poesía española, en Nobel, 1999; Un cuarto de siglo de poesía española (1980-2005), en 2008.

Para completar la información sobre la trayectoria bibliográfica de Lorenzo, tengo que señalar, omitiendo su inclusión en la mayor parte de las antologías que se han editado de poetas de su generación por su extensión, preparadas algunas de ellas por prestigiosos críticos o profesores como Luis Antonio de Villena, Rafael Morales Barba, Domingo Sánchez Mesa y Ángel Luis Prieto de Paula, más algunas antologías personales, citaré algunos de sus libros más importantes: La eterna novedad del mundo (1993), Único Norte (1995), Visiones y Revisiones (1995), Puntos de fuga (2001), Libro de los elementos (2004), La noche a tientas (2006) y, por último,  Hilo de nadie (2008).  Libros publicados en prestigiosas editoriales y colecciones: Pre-Textos de Valencia, Visor de Madrid y  DVD de Barcelona.

Por su obra ha reconocido con algunos de los premios más deseados por los poetas españoles: Luis Cernuda, Loewe y Generación del 27.

Para finalizar la información previa de su actividad en el ámbito de la poesía, debo señalar sus trabajos de traducción: John Keats y Emily Dickynson, sus críticas y ensayos publicados en libros, revistas y suplementos culturales, como el de ABC, y su participación en diversos proyectos literarios en Cantabria: codirector de la revista Ultramar junto a los también poetas Carlos Alcorta y Rafael Fombellida, coautor, junto a Juan Antonio González Fuentes, del libro Espacio Hierro, dedicado al autor de El Libro de las Alucinaciones y, lo más reciente, las dos temporadas de Poesía con Norte. Los poetas y sus poéticas, realizadas en Santander: encuentros de poetas de Cantabria y nacionales, reunidos en dúos, para reflexionar sobre su poesía y leer sus poemas. Las primeras jornadas ha sido editadas por Pre-Textos.

Y es que creo que pocas personas hay que hayan sido más inoculadas por el virus de la poesía que Lorenzo Oliván. En alguna ocasión le he oído decir que mucho influyó en él una profesora de Literatura que tuvo en el Bachillerato. Pero más allá de esa revelación, él posteriormente se entregó a ella con toda la pasión del mundo.

Hoy presenta ante ustedes Nocturno casi, publicado por Tusquets en la colección Nuevos textos sagrados. En cierto modo, su inclusión en el catálogo citado  certifica, desde su madurez poética, su consolidación como una de las voces poéticas españolas más importantes del cambio de siglo.

Nocturno casi está dividido en tres partes: Ardua trama, Tocar extremos y Visión nocturna. Desde el título mismo y las dos citas introductorias, el lector tiene una pista de lo que va a encontrar. Por un lado, la atmósfera de oscuridad y su oposición, la luz. Por otro lado, el intento de profundizar en la búsqueda de la verdad, de no conformarse con la piel de las cosas. Cita a Wittgenstein: “Para conocer un objeto, no tengo que conocer sus propiedades externas, pero sí todas sus propiedades internas”. Y a García Lorca: “Yo muchas veces me he perdido para buscar la quemadura que mantiene despiertas las cosas”.

Efectivamente, la luz y la oscuridad, las sombras,  van a estar presentes a lo largo de todo el libro: ¿Timidez de las sombras,/ que ante una luz más cierta/ van borrando su ser? ¿O dirías, mejor,/ hondura de las sombras,/ que ante la exacta claridad sin grietas/ dejan toda apariencia/ y van al fondo?”. Oscuridad que atrae, como un vacío que succiona, como un agujero negro: “Magnética, la noche nos acerca/ a cuanto oculta. Enseña sus indicios./ Nos prende al ajedrez/ de su manera exacta”. “No sé qué parte de la luz se filtra,/ pero la que se filtra/ quiere que yo la piense”. “Pasa la luz/ rozándome la piel/ y no sé si se bate en retirada/ o hace de mí/ su más sutil conquista”.

La cubierta del libro es una imagen del escultor Martín Chirino, un artista creador de espirales y volutas en acero. Y me parece que es una elección muy simbólica y representativa de la poesía de Lorenzo Oliván y tiene que ver con la actitud de profundización a la hora de escribir. Dar vueltas de radio cada vez menor sobre preguntas en un intento de profundizar, de ir a la raíz de las cosas.

En el poema que titula Preguntas, escribe: “Cada vez que alguien hace una pregunta/ el mundo se abre un poco,/ vuelve la flecha al arco, que se tensa/ con la energía de la expectación/ me hago preguntas para crear espacio/ traspasado de flechas,/ que no ansían la diana que limita,/ sino el vértigo vivo/ de buscar”.

Es un intento de ir al fondo de las cosas. La piel de ellas no es suficiente. En La piel es la ficción, escribe: “La piel es la ficción. No hay recipiente/ que acoja en sí más luz o más belleza./ Nuestra piel, la del mundo sólo mienten./ No busques la verdad. No cruces dentro.”.  “No te escapes aún a luz más fácil,/ siente algo más la fiebre de otro ser,/ da un nuevo paso en tanta noche a tientas,/ arriésgate a intuir/ la raíz que te hizo/ -tan frágil- vertical,/ la razón por hacer/ del primer hombre”. Escribe en Anclaje: “Tendremos que llegar al hueso de las cosas,/ al eje de las cosas,/ al nudo de las cosas,/ como un anclaje férreo/ en el mundo, y el ser, y el ser del mundo,/ para que lo sutil/ y lo huidizo de la poesía/ no nos arrastre/ a la inexistencia,/ vueltos fantasmas de nosotros mismos”

Por ello, también, aparece reiteradamente la palabra raíz. Incluso de un modo redundante: “ la raíz de la raíz”, escribe en Ventana al vuelo.

Nocturno casi, es un libro de presencia de contrarios y de preguntas. De los primeros, en Rosa de los vientos hay varios ejemplos: “No sé si este silencio es luminoso/ o cifra en sí/ toda oscuridad/ si es como el del primer día del mundo/ o como el día en que vendrá su fin/ si me cierra o me abre/ si me afirma o me niega/ si me dice o lo digo” y acaba: “La rosa de los vientos/ ebria y quieta/ libre y presa a la vez/ de todos los contrarios”. En Blanco: “Pasa la luz/ rozándome la piel/ y no sé si se bate en retirada/ o hace de mí/ su más sutil conquista”. En La piel es la ficción: “La roca a ras de suelo, el alto monte:/ dos formas férreas de sellar lo oculto”. En Lección de perspectivas: “La merma de la luz para ver bien  la luz./ La distancia que acerca en el amor./ El deseo con topes, dando vida al impulso de no conocer/ límites./ Los cuerpos que subrayan su desnudo/ si algo leve los viste”. Y en Contra ese fondo: “Quisieras repasar por qué el dolor/ os unió entonces tanto o más que el gozo”.

Y decía, poemario lleno de preguntas. En Nudo, todo el poema es una pregunta. También en Lo abierto y lo cerrado. Poema, además, que alude a la presencia de contrarios a lo que me refería antes y que muy bien podría referirse a la escritura misma del poema. Del mismo modo, quizá más claro desde el título mismo, en el poema Preguntas: “Me hago preguntas por crear espacio/ traspasado de flechas,/ que no ansían la diana que limita,/ sino el vértigo vivo/ de buscar”. O, finalmente, en Hondura de las sombras: “Timidez de las sombras,/ que ante una luz más cierta/ van borrando su ser?/ ¿O dirías, mejor,/ hondura de las sombras,/ que ante la exacta claridad sin grietas/ dejan toda apariencia/ y van al fondo?”.

Retoma la imagen del arquero en varios poemas. En Laboreo: “La flecha de avellano apunta a nadie/ en el cielo vacío, allá en lo hondo”/ de un bosque sin edad. Y en Las virtudes del fuego: “Todo lo funde, ávido./ En su interior, tu ser abraza el mundo./ Multiplica, incesante,/ tu lengua, tu palabra,/ y las convierte en flechas/ inciertas y precisas/ -precisas por inciertas-./ Te asoma por encima de ti mismo/ y eres ciego que ve,/ y eres loco muy sabio”. Se ve en este último de nuevo los contrastes.

Así como recupera títulos de otros poemas que, a su vez, dieron títulos a alguno de sus libros: Hilo de nadie y La noche a tientas.

El fuego y la llama, el mar y la playa, la carne, la mirada aparecen reiteradamente en los versos de Oliván.

También  lo metapoético. En Casual, escribe: “Quizá el azar se burle/ de mi absurda creencia en el destino./ ¿Pero cuánto de azar y de destino/ hay en cada poema?/ ¿Hay más azar en la escritura rota/ o es el destino del lenguaje más cierto/ deshacerse en pedazos?”.

Nocturno casi en un libro de poemas, con tres de ellos en  prosa, en el que Lorenzo Oliván  muestra preferencia por lo versos endecasílabos y heptasílabos, que favorecen una de las cualidades que siempre ha tenido su poesía, el cuidado ritmo. El poeta Carlos Oroza afirmaba hace unos días: “La poesía es más voz que signo. Es, sobre todo, ritmo”. No sé  si el sentido del ritmo fue  una de las vías por las que penetró en la poesía de José Hierro, sobre el que ha trabajado su tesis doctoral.

Algunos poemas aparecen sin puntuar. Acaso sea un homenaje a su admirado Juan Ramón Jiménez.

Poesía meditativa, en la que la musicalidad y la belleza de sus imágenes, son dos de los elementos que atrapan al lector y con las que Oliván trata de sujetar “lo sutil y lo huidizo de la poesía”, como escribe  en el poema Anclaje, y “no nos arrastre/ a la inexistencia,/ vueltos fantasmas de nosotros mismos”. 

No es fácil adentrarse en la poesía de Lorenzo Oliván. El lector debe acercarse lentamente, degustando cada poema, entreteniéndose en su misterio, leerle varias veces tratando de descifrar símbolos ocultos, pero disfrutando de los hallazgos que va descubriendo al penetrar, seductoramente, en la luz que hay al fondo de la  resistente oscuridad inicial.

En el libro publicado en el año 2000, Norte y Sur de la poesía española contemporánea. Santander-Málaga, escribía en un texto a modo de poética que titulaba  Misterio, Belleza, Hondura: “No concibo la operación de conocer más a fondo la realidad y a uno mismo, sin la intuición y la imaginación, que propician la música de las ideas, el pensamiento en imágenes”.

Y agradecía lo que le había enseñado  la poesía: “Me ha enseñado a no dar nada por supuesto, a dudar de las apariencias, a cuestionar lo incuestionable, a ver la irrealidad de lo que se nos vende como clara realidad, a saber que el sentido común se opone a veces a lo que yo siento, en definitiva, ha hecho de mi vida una labor inagotable de creación del mundo en mi conciencia, una conciencia que se crea a sí misma en el acto de crear y que, por eso, es tan ambigua como el mundo que interpreta”

Desde ese hondo sentimiento poético y vivencial, Lorenzo Oliván nos estrega este hermoso e intenso libro para deleite nuestro. Escribía en la poética que antecedía sus poemas en la antología Mar adentro: “Escribir poesía es lanzar sondas en la desazón, en el desasosiego, en el vacío de uno mismo (pocas veces se escribe desde la euforia) y esperar a ver cuál es la respuesta que se obtiene, que nunca es la esperada”

Estoy seguro que de este libro le proporcionará muchas alegrías recibidas de lectores y críticos. 

 

Luis Alberto Salcines

 

Anuncios


4 comentarios

PARTÍCULAS Por el maestro iluminado KONSHE JOSVENDO

¿Es el universo una entidad o un agregado de objetos?

Huyendo de las explicaciones medievales de los fluidos y el éter que lo interconectan todo, algo que a las mentes de los ilustrados les traía un insoportable tufo a oscurantismo y superstición, la Física moderna apostó a fondo por modelos basados en partículas: el universo no es una unidad sino un inmenso mecano.
Como suele suceder con las visiones abstractas, al principio, todo parecía cuadrar. Pero a medida que la estructura de la realidad se nos ha ido complicando, el paradigma soportado en partículas resulta progresivamente más difícil de sostener. Y es que la única salida para explicar cada efecto desconocido es inventarse otra nueva partícula.
Así que ahora las hay por decenas. La fantasmal demostración de la existencia del bosón de Biggs, ha sido la última. Y celebrada, por cierto, con un inmenso alivio ante el riesgo de que todo el montaje se viniese abajo.
Son tantas las partículas que suponemos pueblan el universo –más las que aún falten por descubrir– y están tan interrelacionadas entre sí, que pronto será más práctico contemplarlas como un fluido o éter que lo anima y conecta todo.

¿Tendrían razón aquellos herejes que proponían que el universo era una sola entidad?
Hace tiempo ya que la ciencia, huyendo a toda costa de unos axiomas que rechaza por prejuicio o inercia, se embarcó en otros –igual de indemostrables en su principio –que están terminando por llevarle al punto de partida. Y no sólo en el asunto de las partículas.
La epopeya del pensamiento occidental, tras un fulgurante currículum de descubrimientos técnicos, amenaza con desembocar en el planteamiento filosófico del que pretendía liberarse.
Dos mil y pico años buscando un nuevo perro, para finalmente concluir que el único perro posible era el que teníamos en un principio. Aunque con el collar cambiado, hasta parece nuevo.


1 comentario

Y TODO HA SIDO CIERTO

 

El pobre está apoyado en la puerta de su casa.

Pitillo amargo en los labios.

La huerta despierta, las coles se abrasan.

El aire de siempre, el peso del soplo

de cientos de miles de madrugadas,

le roza la mejilla. ¿Qué haré hoy?

Raída la ropa. Mejor no echar atrás la mirada.

Cerca bulle el pilón. Aguarda la azada.

Cantan todos los pájaros.

Arriba, muy en lo alto, aviones broncíneos

sobre el campo pasan.

El pobre espera respuesta de la madrugada.

 

Marina Gurruchaga


8 comentarios

LAS SOTAS Ante El Espejo. Por Mariano Gómez de Vallejo.

 

LL…..

E L   R E F L E J O   D E   L A S   S O T A S ………………..
(Fiat modes)
…………………..

(clickar para utilizar lupa a “tamaño natural”)………………………………….

 

Imagen

(Se oye en escena la voz)

“ La sota de espadas porta capa corta de otomán rojizo que le cubre medio cuerpo sujeta por una fíbula dorada. Bajo esta viste una camisola holgada de seda azul celeste, con manga larga a modo de jubón, por su largo llega hasta medio muslo, haciendo así las veces de basquiña adornada con brocado asimétrico, acabando por el dobladillo en dorado agremán. Fruncido con ‘soutache’ muestra uno de los abullonados de los hombros, de cretona verde manzana inglesa con cuchillas, a través de las cuales se deja ver el forro de tafetán rojo y el jubón. Ciñe la cintura la faja a juego con los abullonados, sujeta con lazo y rematada en sus extremos por pasamanería dorada. Las calzas ajustadas, de seda aclarada en carmesí. Sobrecalcetas verdosas en cretona, con sus partes superiores enrolladas sobre los tobillos. Zapatillas de badana, forradas de tafetán rojo y sujetas con cinta de seda a su vez.”

(Aplausos masivos. La sota de espadas saluda haciendo una pequeña reverencia)…..(Prosigue la voz)

“ La sota de copas calza escarpines de piel de potranca zaina. No lleva polainas.Luce medias calzas bicolores: azul veneciano y rojo purpúreo, en raso. Calzones cortos de seda azul celeste, abombachados con cuchillas, a través de las cuales se deja ver un terciopelo fino morado, ciñen a medio muslo con cinta a juego con el correaje postizo.Pomposo lazo fajero remata la faja carmín de garanza, y, desdiciendo a esta, el falso correaje que se fija a la cintura, de pasamanería en colores bronce y burdeos. Corselete ligeramente ‘pansaron’ reforzado con brocados y cintas a juego con el conjunto. Corpiño chaquetero de fieltro con corchetes, cuello cuadrado de terciopelo burdeos rematado en cordelete bordado en oro, con mangas de larga escotadura. Jubón malváceo. Casquete de terciopelo rosa-cárdeno, adornado -a modo de corota- con pluma azul. “

(Ola de aplausos. La sota de copas se genuflexa a medias. Al poco comienzan los compases de la popular aria del Rigoletto, en karaoke hacen que cantan.)

Fragmento de la opera El Saco de Roma. (De El Sacro de Roma)

                                                                                Mariano Gómez de Vallejo


2 comentarios

SINCRONÍAS

 

Ahora es real el movimiento de los hombres.

Es verdad la bruma ligera que dejó la madrugada,

esta helada precoz, dorada y fría espuma

sobre el licor consumido de la noche cruel,

que no pregunta nada.

Son verdad las campanas a muerto de la iglesia,

y los niños entrando en el colegio

con la ilusión del cristal recién soplado.

Sol naciente de todo un día por delante,

de una jornada quizás sin esperanza,

con escaso dinero, el rostro desollado

por el tiempo, y los huesos que despiertan.

 

Sincronía de las vidas, de los ruegos.

Sincronía del dolor y la alegría.

 

Marina Gurruchaga


3 comentarios

ENCINA

Encina santa,

esas blancas piedras son tus dientes,

amables fauces hacia el agua oscura en lo secreto.

Recuerdo el aroma tuyo a ámbar del verano,

ahora que me visto con la bruma,

alegre como un manto para el rito.

Arcana encina que, bellota tras bellota, encadenadas,

en puente de savia,  saliva fecunda,

hacia otros bosques más felices me conduces.

Si pájaro fuera, bello y confiado,  dormiría

entre tus ramas.

Marina Gurruchaga