LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


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Disfrutando las instalaciones de Ernesto Neto en el Gugenheim, Bilbao

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”El cuerpo que me lleva”

 

La exposición comienza en el atrio del Guggenheim donde Ernesto Neto ha construido una instalación monumental en el techo y esta se puede apreciar tumbándose en unas hamacas que el ha diseñado y en las que puedes ir moviéndote por el espacio del atrio para disfrutar de ella.

 Ernesto ha creado sus instalaciones para que todos nuestros sentidos se activen y disfrutemos con todo el cuerpo su obra. Como se puede ver en las fotos disfrute su obra como una niña.

 Marisol Cavia

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DOS HISTORIAS DEL BOSQUE

Por el maestro iluminado KONSHE JOVENDO

ELFO

Tantas veces
Caminaste por bosques venerables
Poblados de grises hayas
Que el musgo aterciopela,
Entre hongos  multicolores
Y esa hojarasca
Como niebla
Que amortigua la huida del ciervo.

¿Nunca quisiste
o
creíste
ver
Entre los árboles
La sombra de un ser extraño
Que se desvanece si lo miras?

No existen fuera de tu mente,
Te enseñaron, y es verdad,
Pero tampoco lo es a vez:
Empiezas a sospechar
Que somos nosotros
Quienes formamos parte
De sus sueños.

 

NO-HACER

Sólo
Cuando me perdí
En el viejo bosque
Que oculta sus caminos
Bajo una alfombra de hojas rojas
Encontré
-Como si fuera casualmente-
Lo que estaba buscando.


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Paloma Bienert. Dos poemas.

“ Amo de mi ser las cosas oscuras,

        en las cuales se ahondan mis sentidos (…) “.Libro de las horas. R. M. Rilke

 

Allí había un tesoro enterrado: mi vida

Me he despertado: en mi sueño

contaba las horas hacia atrás.

Contamos los días, medimos, y  la vida diaria

y la vivida, mientras, se nos van.

Creo que quería deshacer las horas en el sueño

aunque no sé hasta dónde, hasta quién;

y no es que me dirigiera con habilidad nueva la nostalgia,

pues sé que habita en mi como las olas;

lo que el sueño quería, es retornarme a las cosas oscuras,

no para mortificarme  —he aceptado su delicada verdad púrpura—

sino para silbar: ámalas de nuevo,

dales una nueva vida y que vayan

contigo, soñándote.

asteroide Antaviana

Llegaste a mi casa

me llegué a  tu don de sufrimiento,

te ofrecí la taza de té de la humanidad.

la bañera humeante para enjugar tu cara,

para cubrir tu blanco,

ése que tú llamas “el vacío” y no es sino

blanco, sobre manchas sofocadas,

carmín en tus tacones como saetas

añil eras, callabas.

Ofrecí mi té de comunión

y mientras se mantuvo tu delirio,

lo tomaste, lo bebiste;

en mi casa

siempre una taza de caldo

aunque ni tú ni yo nos hagamos ya falta.

La ceremonia del té _chanoyu_,

plácido ritual de entrada al fuego invisible, me calza

en los pies de magas cazando haces brillantes,

abiertos como una daga

sobre lo más profundo del bosque;

en él descanso,

bebo del caldo que te ofrecí,

blanco de noche…

…y sabemos que todo acaba

cuando el vaho de las hogueras

en las que entrábamos y salíamos

aprenda a pronunciar el lenguaje de las flores. Antaviana.