LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE

Epílogo a “Espacios Sensibles”. Por Mariano Gómez de Vallejo

2 comentarios

 … 

Del proyecto interdisciplinar “Espacios Sensibles”

(A modo de epílogo)

Imagen

 

       Para empezar por algún sitio, decir que en el principio sólo había un vacío. El afiche de la convocatoria sugería ese hueco de silencio, como de teatro vacío, que parece estar aguardándonos como quien espera que venga a ocurrir algo. Pues todo empezó así, con un vaciado de Las Meninas, unas Meninas sin meninas, unas meninas desalojadas, desahuciadas tal vez, donde queda sólo el reconocible espacio de la austera habitación palaciega; aunque quizás queda también algo del aire aquel que nos dijera Ramón Gaya, el aire que pintaba su “pájaro solitario”, su Velázquez magistral en  la tal vez mas emblemática -siempre inagotable de significados- obra de arte de la historia. Ocupar simbólicamente ese vacío sin meriñaques era el reto. El listón quedaba alto; pero el proyecto no dejaba de ser ambicioso: conciliar las artes, prácticamente todas y donde el arte poética habría de tener marcado relieve, en un espacio durante cuatro tiempos articulados temáticamente, como catalizadoras del ensayo, con cuatro ideas magnéticas de fuerza: PASADO, entorno/vínculos, VACÍO, nuevas realidades.

    Llegamos al PASADO, la primera fase, con este concepto habríamos de ocupar, física y mentalmente, sensiblemente afinados,  el nuevo ámbito físico e interdisciplinar.

    Todos sabemos lo que es pasado, o creemos saberlo, porque pasado somos nosotros, continuamente nos hacemos pasado, acumulamos vivencia en la memoria, ni siquiera ese presente que creemos percibir como tal, existe; son ideas sucesivas de presentes continuos en ilusorio discurrir y además, cuando llega a ser procesado ese instante del presente en nuestro cerebro -tras las sensaciones trasmitidas por los sentidos-, resulta que ya ha ocurrido con anterioridad, que hay un retardo de unas fracciones de segundo, que está, por decirlo de algún modo, neurológicamente en diferido (como hacen en las trasmisiones de T.V. o Radio con un intencionado bucle), que no podemos decir stricto sensu “en tiempo real” pues la idea de nuestro presente –ahora se sabe- está ya desfasada de base… Qué queremos decir pues, pues que el tiempo, tal y como lo vivimos, es cosa mental. El pasado se va mentalmente haciendo en el archivo de nuestra memoria, sin ella ni siquiera seríamos nosotros pues somos la imagen que creemos ser, somos recuerdo a corto, medio y largo plazo. Todas nuestras obras, y las artísticas sobremanera, salen de nuestra memoria, y la memoria es emocional también, que es el registro moldeado, continuamente rehecho, de nosotros mismos. Pero bien, podemos imaginar ese Pasado a partir de sus vestigios, en sus restos, como algo denostado  o prestigioso. La mirada moderna será el diferente modo de ver sensiblemente esos estratos de información acumulada. ¡Todo cabe en el pasado! La actualidad también puede constituirse en alegoría.

     Si en el pasado está todo, grosso modo, digamos, en el entorno está lo que nos rodea, lo que con nosotros interactúa, con lo que interactuamos; en esa relación con el medio, con el ambiente que nos envuelve, establecemos unas relaciones -físicas y emocionales- de intercambio molecular, cultural, sentimental…; las fronteras son borrosas, nuestra corporeidad se expande; los canales que nos conectan, sobre todo si tienen una connotación emocional, sensiblemente nutricia, serían los vínculos, los enlaces; imaginémoslos como cuerdas o hilos que tejen en derredor una suerte de tela de araña de conexiones mayormente benéficas que conformamos y nos conforman. Hoy la frontera del entorno se ha alejado, el “horizonte de sucesos” ya está en los confines cosmológicos gracias a las técnicas de observación, a las tecnologías de la comunicación; por ellas también estamos conectados, hiperconectados por esos hilos que nos enlazan en redes, atrapados en ellas, en ellas se amplían, se estiran nuestras redes neuronales; libre sensación pero también atadura: cautivos en la red, enlazados. Y los lazos también se hacen con cuerdas, como las sogas de los ahorcados; ¿saben que neurona etimológicamente proviene del griego (νεῦρον) y que en primer lugar significa cuerda? Marionetas cantando, ¿quién tira de los hilos? “Supercuerdas” neuronales en esa “sopa electromagnética de relaciones Intrincadas”. ¿Hay un más allá de los vínculos como virtuales trasuntos de aquellas  potencias platónicas?

    Tras ello llegamos al VACÍO. Nunca el vacío estuvo tan lleno. Resulta que el vacío cósmico no es tal. Ahora se cuestiona a Newton que vio sólo la gravedad de las cosas orbitando mientras los últimos cosmólogos nos dicen empíricamente que el vacío está lleno de energía oscura: la otra cara de la gravedad. Volvemos un poco a los principios aristotélicos, en la pneumática alejandrina determinaron que el vacío “aspira” a su relleno, la física aristotélica “inspiró” la dogmática escolástica: el “horror vacui” (“la naturaleza aborrece el vacío” fue la máxima); el vacío y la nada podían ser la misma cosa y esto hacía tambalearse la idea de Dios. Hoy la nada es idea metafísica, deriva conceptual… En Oriente, en el tao, resulta que el vacío es tan pleno como la materia. El vacío es el complemento imprescindible para que haya forma. La pintura china es inconcebible sin esa presencia del vacío: se dibuja el hueco de aire para plasmar el ala de la garza, el cedro, la nube, la montaña…

  Con arcilla se fabrican las vasijas; en ellas lo útil es la nada (de su oquedad).
 Se agujerean puertas y ventanas para hacer la casa, y la nada de ellas es lo más útil para ella.
  Así, pues, en lo que tiene ser está el interés. Pero en el no ser está la utilidad.            

             …………………………………………………………………….. (Lao-Tzu)

…  

 Nuestro mundo huye del vacío, el vacío nos produce ansiedad, vértigo; tenemos que rellenar nuestro vacío existencial de ocupaciones, ritos, objetos. Vemos el vacío como un tiempo muerto; pero eso es una cosa y otra matar el tiempo; matar el tiempo es ocuparlo distrayéndolo para no pensar en la nada, más que en nada. La “economía del ocio” se encargará del resto. Es una de las condiciones de nuestro moderno ser.

     Lo anterior enlaza con las Nuevas Realidades, el capítulo último. La controversia sobre el concepto de realidad está en plena ebullición. Lo que entendemos por realidad -ahora comenzamos a saber empíricamente- tiene un gran lastre cultural, ideológico. La mayor parte de la información nos entra por los ojos pero el sentido de la vista resulta que es sobre todo cerebral, interpretativo; se activa gran parte del cerebro y se “crea” y se “cree” una imagen. Lo hemos “visto con nuestros propios ojos” pero cada vez se cuestiona más la veracidad probatoria judicial de los “testigos oculares”, nuestra atención visual se centra en un pequeño punto; el resto es reconstrucción mental.

    Observamos que lo realmente nuevo es escaso, muy escaso; también es condición de nuestra época. La inspiración, la creación, la invención brotan de la memoria, más aún cuando esta emocionalmente se activa; ya lo decían los clásicos: “las musas son memoriosas”, son “maestras de la memoria”; lo nuevo, la creación, brota de la combinación de la memoria. Hoy, la novedad es que nuestra memoria está llena de prótesis, nuestra memoria personal tiene su R.A.M. su acceso rápido a los bancos de datos, de imágenes, sonidos etc… Conectividad y velocidad en la misma es, técnicamente hablando, nuestra virtual novedad global (aquella aldea global macluhaniana). Tiene indudables ventajas pero el precio es que también nuestra entidad mental se aligera, superficialmente flota en la abrumadora marea informativa permitiéndonos “surfear” por sus espumas. En ello se va también  nuestra identidad individual: no sólo somos estadística potencial de consumo, también nuestra íntima imagen se disgrega en una fragmentariedad residual tendente al infinito, acaba por perderse referencialmente. Nuestra moderna identidad proteica ha pasado de un ligero prêt-à-porter a un ininterrumpido patchwork, en un continuo “corta y pega” donde se constata más que nunca esa “pérdida de aura” de la que ya nos advirtiera Walter Benjamin y si él lo vislumbró en la “Era de la reproducción técnica”, ahora en otra vuelta de tuerca lo hace “en la era de la distribución electrónica” (como parafrasearía Juan Luis Brea). Lo nuevo –hoy más que nunca- es lo que más rápidamente envejece.

   Pero volvamos al comienzo, a ese vacío inicial que oportunamente Domingo de la Lastra había sugerido en el cartel del comienzo con la obra maestra desalojada para ocupar simbólicamente. Análogamente vacío estaba el espacio para actividades culturales del Colegio de Arquitectos, con su rebajada luz teatral el espacio tenía algo de caverna platónica, de templo entre columnas. Podríamos decir que, en cierto sentido, todo  ha tenido un aire de “oficio de sombras”, se ha y hemos oficiado en esta la reunión de las artes. Arquitectos, pintores, escultores, instaladores, performers, músicos y voces poéticas han recreado en sus quehaceres una suerte de iluminador destino argonáutico. Todos hemos recorrido los siempre renovados escenarios, con imaginativos tránsitos de trazabilidad compleja, de poliédricos diseños, como en una suerte de catacumbas de sorpresas (felices), aprovechando los recovecos, los acristalados subsuelos en todos sus reflejos; sacando partido escenográfico a los itinerarios propicios para los encuentros. Las artes, las personas – el público (no nos olvidemos de él)-, los artistas, han conseguido colectivamente que el experimento estético funcione, que las ensayadas fórmulas se fueran depurando, que todos hayamos puesto otra cara a los tiempos penosos del recorte. Se pueden seguir haciendo cosas. De este carro han tirado, y no sin esfuerzo, pero impelidos con la mejor energía del entusiasmo, Domingo de la Lastra y Dori Campos. Nos queda trasmitirles nuestro afecto y gratitud. Felicitarles por el éxito de esta rutilante conjunción.

                                                                            Mariano Gómez de Vallejo

Mortera 10 de Mayo de 2013

Imagen

Anuncios

Autor: latiendadelkirguise

Somos un grupo de amigos interesados en la actividad literaria y artística en general.

2 pensamientos en “Epílogo a “Espacios Sensibles”. Por Mariano Gómez de Vallejo

  1. Ayer, asistimos al cierre del círculo con el broche de oro de la presentación del libro-catálogo-memoria de esta interesante experiencia. Se han abierto los caminos; queda transitarlos, ampliarlos con nuevas ideas entusiastas. Felicitaciones a todos los que de un modo u otro han hecho posible esta venturosa navegación.
    Mariano

  2. ¡ Bravo! Un proyecto de lo individual, en el.arte y lo humano, hacia lo universal…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s