LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE

COLUMNAS

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COLUMNAS reaprovechadas y vetustas, o columnas nuevas y agudas, recién escapadas de las manos y el cincel del cantero. Columnas pobladas de orificios, de recuerdos de otros usos que ni sospechamos. Columnas derribadas por la ira o por el tiempo, gastadas por las manos, por el agua y los insectos, por el aire viajero. Doñas columnas, silenciosas y sirvientes. Columnas en tropel, sujetando el mundo, asistiendo al desfile de las eras. Columnas como madres olvidadas, dadivosas, extenuadas.

Marina Gurruchaga


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PERLAS TAOÍSTAS CULTIVADAS EN PETRÓLEO

Por el maestro iluminado KONSHE JOSVENDO

PERPETUUM MOBILE
La mente es un eje que gira  sin descanso por la acción de un par de fuerzas. Una  empuja a huir del
cansancio que siempre produce lo que se tiene. La otra, inversa, a conseguir lo que se desea. Que
suele ser –en esencia–  algo de lo que ya se cansó uno anteriormente.

FALSOCRACIAS
En las teocracias, los elegidos por Dios aplican Sus normas.
En las aristocracias es la calidad de los genes la que merece el liderazgo.
Los oligarcas conspiran entre sí para detentar el poder.
La violencia de los militares sostiene las tiranías.
Nuestra democracia, instaurada por mercaderes, utiliza sus reglas: negociación, regateo y  engaño.

Ya nada temo más que al verdadero gobierno del pueblo.

LA SENDA
Seguid la senda del maestro Tuan Fou,
Que alcanzó la más excelsa iluminación
En la letrina comunitaria,
Cuando la caída de sus excrementos
Salpicó sus genitales.

REALIDAD
¿Qué es  una melodía que suena en una habitación cuando la dejamos vacía? ¿Es música?
¿Qué serán las leyes de la Física cuando no haya una conciencia humana que las interprete como tales?

COEPODRAGEDIA
El terreno natural de lo cómico es la infancia.
La epopeya es connatural con la juventud.
El sentido del drama pertenece a la madurez.
Para la vejez sólo queda la tragedia.

¿Cómo alcanzar una forma de entender la vida por encima de tanto teatro?

M. de Ordoñana analiza el fenómeno de la autoedición literaria.


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Paloma Bienert. 4 poemas.

 

Una o ninguna

Una o ninguna soy

aparte del camisón de encaje

un exorcismo a la desnudez que me atraviesa.

Desnuda voy durante el día

y a veces en la noche me cubro de sedas

porque tan libre como el mar, me rindo.

Una o ninguna, no necesito

definición ¡ qué alegría!

 

 

 

               « Cuantas cosas no te ha dicho a lo largo de la vida el rumor del agua »

                                                                                     El Destino. Ocnos. Luis Cernuda

Leyendas

El río suena leve y constante

cantoneando las piedras hermanas de mi deseo.     

En la ladera que pasa

hay llamadas de cuerpo terciopelo, cálido y moreno.

Son los latidos del alma

en un cuento hindú que ha reventado

de sedas carmines y roces furtivos la piel de mi sueño.

Y aparece, tras la nube de polvo de fiesta

que baila con las sonrisas blancas

de las leyendas

una tierra blanda pisada con todos los colores

que la riqueza del día

transformó en esta noche.

Esta noche donde mis frutos dormidos

se abrieron en goces gigantes

y la boca te nombró para que vulneraras, en vasto silencio enamorado,

los meandros y los límites, pudor secreto, mi carnadura.       

 

 

Duelo

A veces hace frío.

Un frío que mezclado con la música

sabe a chocolate

o a té-contigo antes de que te fueras.

Y no es olvido

ni es recuerdo,

porque si el duelo que sigue es la medida del amorquehasido,

no estoy segura, de que este temblor mío

no sea más grande que fuera el amor.

O que mispechosmismanos minada

no sean más míasytuyas ahora que fueron.    

Di: « Mujer » 

y mi melena de loba despierta

incendiará, silencio ciego

tu piel de cervato.

« Mujer »  y mis fieles esquinas iniciarán

su curva gualda imantando con las tuyas

en prometido abrazo de fundición.

« Paloma » 

y atenderé tu llegada canela

como la ceremonia de pertenencia

ritual encarnado que nos completa.

Di: « Ven » 

y los tallos del alfabeto propio

se despedirán hasta elongarse

y provocar insospechados daños

en los extremos del terciopelo

que anuda, irreversible

nuestra urdimbre.         

 

 

Siempre sueños

Abandono el lecho

y un revuelo de floristas

crece para abrigar mi garganta:

son los sueños.

 

Otros.

 

Dormidos,

en promesa

para que pueda ser renunciante.

 

Segura de su compañía

se ha transformado en celebración secreta

la rendición de cuentas del día,

caricias para mi paso ajeno

permiten miradas dobles

hacia lo primero

hacia dentro,

salta el muro de piedra

del tiempo.

 

Mientras, atenta guardia

monta el escudero en las aceras:

los garantes durmientes

sus escarapelas de bienestar,

preservan con lavanda

mi jardin

de la cizalla de la realidad, sueños de gigantes.

Mi jardín, ¿sabrás por fin que te acecho?