LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


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LUCRETIA EN EL CONGRESO DE BATH (2). Annick y Lucretia disfrutan del pintoresquismo campestre. Por Mariano Gómez de Vallejo.

 

Day 6

       Aún con  el ruido de fondo de las poco tranquilizadoras noticias sobre la revuelta. Lucretia se apresuró para ir a tomar el desayuno: quería acompañar a Annick; pero esta, un tanto nerviosa, ya salía del salón del “breakfast-buffet”. Era la suya, “The problem of the stripper column in  Jacobean windows for the proper restoration of the glazing”, la primera ponencia de esa jornada.

Lucretia escuchó con atención aunque ya Annick le había advertido de que, por falta de tiempo, presentaría un trabajo de compromiso, técnico y apropiado, eso sí; pero muy lejos del brillo que ella había encontrado en la intervención de Lucretia. Esta le comentó entonces –quitándole importancia a la cosa- que lo único que había ocurrido es que ella, al pedirse esos días extras, sí que había tenido el tiempo y, sobre todo, esa solitaria tranquilidad imprescindible para poder preparárselo literariamente un poco mas… Con todo, la complejidad artesanal de los vitrales emplomados, la química de los colores del vidrio, el simbolismo de los temas duplicados por el parteluz y el placer estético de esos efectos lumínicos en los interiores no dejaban de tener un misterioso y gran encanto en los suavemente sensuales labios de Annick. Lucretia no pudo evitar el recuerdo, aún reciente, de la visita con Jorge al dormitorio “chez Camille Flanmarión”, el palacio-observatorio de Juvisy.

Nadie supo que pasó, pero el hecho es que la Señora Muir no se presentó. Su ponencia sobre  “El problema de la restauración en las casas con fantasma” quedó en suspenso….. En la sala se bromeó si la señora no se habría quedado con su fantasma, o si no lo sería ella misma y fantasmal su ponencia…..

Dado el contratiempo (que mas era ganancia del mismo) en la organización, a oportunas instancias  de Mr. Wingedass,  decidieron adelantar la salida para la visita guiada a la propiedad de CHARLECOTE PARK .

Llegaron a orillas del río Avon, en el condado de Warwickshire, en medio de un magnífico parque, estaba esta gran casa de campo llena de historia, de Historia con mayúsculas.

Mr. Wingedass, Nestor, que para la ocasión iba “correctamente” vestido de sport campestre: traje de tweed a cuadros, bombachos y polainas, zapatos claveteados, abrigo de campaña y con la inevitable gorra de cazador con su doble visera estilo “Sherlok” a juego.  Ofició de guía:

– Esta magnífica Country-house perteneció a la familia de Lucy, una de las mas antiguas familias inglesas, que había venido ya en tiempos del normando Guillermo el Conquistador. Sir Thomas Lucy fue el que acometió la construcción de Charlecote Park a mediados del siglo XVI y aquí residió también la mismísima reina Isabel I, “ La Reina Virgen”…

-La  última Tudor –comentó Annick a Lucretia – la ilegitima tras la decapitación de su madre Ana; pero que por extraños vericuetos llegó al trono y se convirtió en la “antagonista natural” del católico Emperador Felipe II de España y por ello llevó con ella su reino al nacional anglicanismo, al religiosamente político protestantismo antiromano…

Del origen isabelino de la casa quedaba la característica portalada con torres almenadas, estética reminiscencia de los anteriores castillos y alguna que otro elemento suelto, ya que había sido completamente remozada en la época victoriana; si bien, posteriormente sus dueños intentaron ir recuperando en las “correctas rehabilitaciones” su estilo original.

En el gran salón de estilo Tudor, finales del siglo XVII, de  suntuoso mobiliario e imponente galería de pinturas, con un gran retrato de Sir George Lucy hecho por Thomas Gainsborough; Nestor, reclamó la atención del grupo hacia una pintura   de Sir Godfrey Kneller conocida por la del “paje negro”, donde se ve al capitán Thomas Lucy con un niño negro encorsetado en librea azul y unas mediascalzas coloradas y un  reluciente -¿Reminiscente?- se preguntó Lucretia- collar metálico alrededor de su cuello. Se dice de ella que es una de las primeras representaciones de un espécimen de raza negra.

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Sir Godfrey Kneller, retrato del capitán Thomas Lucy

                   – Miren aquí!- dijo Nestor- “De puño y letra del regicida”! Y Mr. Wingedass pasó a mostrarles la vitrina donde se exponía una carta manuscrita por el  mismísimo Oliver Cromwell, conminando al propietario  Richard Lucy para que acudiera al Parlamento….

Néstor prosiguió con su diatriba:

– No quiso ponerse la ensangrentada corona del decapitado, el buen rey Carlos; pero, a fe de la Historia, que gobernó como el mas terrible de los reyes tiranos. ¡Que bien hicieron desenterrando su cadáver para decapitarlo! ¡Lástima que no lo hubieran hecho antes!¡Que me lleven los demonios si no tenía que estar todavía su cabeza colgada en la plaza pública![1]

Un tanto atónitos los congresistas por el secular furor mostrado por Néstor en su invectiva, fueron saliendo de la mansión. Lucretia atribuyó la agitación de Mr. Wingedass a la atmósfera enrarecida, tensa, que ya se había de percibir y hasta en los planos mas profundos de las conciencias colectivas.

Se acercaba la hora del “Country-lunch at the Property”. Varios landós en perfecto estado de conservación y funcionalidad (los mantenían así para la celebración de bodas y otros eventos) estaban esperándoles. A ritmo de trote caballar fueron siguiendo los meandros del río hasta  uno de los confines de la gran finca, un querencioso rincón de pradería un tanto elevado protegido por centenarios robles a través de los cuales se seguía viendo el curso del Avon. Todo el gran parque de la propiedad constituía un conjunto paisajístico  engañosamente natural; era, en realidad, una de las creaciones de Lancelot Brown, apodado “Capability Brown”, el padre de la jardinería paisajística quien , a partir del rediseño del parque de Stowe en Buckinghamshire, donde se inició como aprendiz del también pionero arquitecto paisajista William  Kent, alcanzaría la fama, pasando a ser en la práctica el artífice de los parques y jardines de las más destacadas propiedades del país, donde daría forma y desarrollaría toda esa estética neoclásica del paisaje: ora como cita moral, ora deleitoso pintoresquismo, ora ética sentimental de un gusto teorizado.

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Claude le Lorrain, Italian classical landscape 1648(?)

             Los palafreneros, de guante blanco, extendieron en la hierba las mantas de tartán de estilo jacobita. Sobre ellas desplegaron las grandes cestas de mimbre con casi todos los útiles y servicios en aluminio, termos, platos, cubiertos. Eso sí las copas eran de cristal y las tazas -como no podía ser de otro modo- de antigua porcelana de Cantón; sandwichs, roast-beef con pepinillos, panecillos de gengibre, cakes, mermeladas ….Todo lo canónico para un real pick-nick. Como algún congresista un tanto artrósico prefería sentarse en silla, en lugar de las mantas, sacaron también unas cuantas sillas de campo plegables y un asiento-bastón a requerimiento de Mr. Néstor Wingedass.

Los confiados ciervos se acercaron bastante y Wingedass comentó que el mismo Willian Shakespeare, cuyo pueblo estaba a tan solo unas millas, de joven había sido condenado por cazar furtivamente un ciervo y cuatro conejos en la propiedad.

Tenían suerte pues, con el otoño tan avanzado, disfrutaban de un tiempo excelente ; no solo sin lluvia, sino que también quería acompañarles un, aunque bajo ya, reconfortante sol. La campestre escena, habida cuenta de la ambientación y abstrayéndose un poco de las vestimentas de algunos los congresistas bien podría situarlos en plena época victoriana. Es mas el bucólico paisaje en perspectiva desde esta pequeña colina, sus árboles, pradería, ciervos pastando incluso, los meandros del Avon en fuga…

-Digno del caballete de un Constable- dijo Annick. … Y ello pese a su crítica del artificial naturalismo de Lancelot Brown  “Capability Brown”.

-¡Qué curioso!- replicó Lucretia- ¡estaba pensando exactamente lo mismo! ¡Un paraje digno de ser inmortalizado por el propio Constable! O Stanley Kubrick!…..Podríamos ver a Barry[2] a caballo en cualquier momento….-Como si estuviéramos fuera del mundo….-Pensó; para decir a continuación: “Ay que ver! El tiempo sigue poniendo todo en su sitio!”…..

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John Constable Wivenhoe Park (Essex), 1816 .

                         Stratford-upon-Avon, ciertamente, estaba bastante cerca hasta podían haber venido dando un paseo higiénico. Llegaron con cierta antelación a la iglesia Church of the Holy Trinity,   iglesia donde había sido bautizado el bebé William y donde retornaría, ya como Shakespeare, para su entierro en la misma y oficio de funerales.

           En una de sus paredes estaba el monumento a Shakespeare, un renacentista cenotafio con su busto; al lado la inscripción:

IVDICIO PYLIUM, GENIO SOCRATEM, ARTE MARONEM,

TERRA TEGIT, POPULUS MAERET, OLYMPUS HABET.

STAY PASSENGER, WHY GOEST THOV BY SO FAST?READ IF THOV CANST, WHOM ENVIOVS DEATH HATH PLASTWITH IN THIS MONVMENT SHAKSPEARE: WITH WHOME,QVICK NATVRE DIDE: WHOSE NAME, DOTH DECK YS TOMBE,FAR MORE, THEN COST: SIEH ALL, YT HE HATH WRITT,LEAVES LIVING ART, BVT PAGE, TO SERVE HIS WITT.[3] Nestor Wingedass no pudo evitar su comentario: -“Juicioso como Néstor”. Quizás no sepan que el sabio rey de Pilos se llamaba como yo…Néstor, quien fuera el argonauta que venció a los centauros y dio caza al jabalí de Calidón. En el presbiterio estaba la lápida. El epitafio rezaba así:

 GOOD FREND FOR IESVS SAKE FORBEARE,

TO DIGG THE DVST ENCLOASED HEARE.

BLESTE BE YE MAN YT SPARES THES STONES,

AND CVRST BE HE YT MOVES MY BONES.

 (Buen amigo, por Jesús, abstente

de cavar el polvo aquí encerrado.

Bendito sea el hombre que respete estas piedras,

y maldito el que remueva mis huesos.)

        Nuevamente Néstor no pudo evitar intervenir:

-Aquí está en honorable sitio, pegado al altar mayor; pero no por su mérito literario, si no por que pagó un importante diezmo a la Iglesia. Aquí yace también su esposa Anne, – y prosiguió, no sin cierto sarcasmo- a la que únicamente dejó en testamentaria herencia “la segunda mejor de sus camas”…..

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The “Chandos” portrait of William Shakespeare

(John Taylor 
 1600 ?)

Annick y Lucretia, no soportando mas a Wingedass, fueron a sentarse mientras esperaban el comienzo del concierto.

-Sí, un asno! Este Néstor. Parece salido también de una obra de Shakespeare!-Dijo Annick

-Sí pero una mala caricatura de un personaje secundario.- Puntualizó Lucretia.

– “Wingedass”. ¡Un asno alado!-Dijo Annick y prosiguió- Salvando las distancias que el “English Chanel”, el “Mor Breizh” en mi lengua bretona, impone, este asno volador me recuerda un poema de Jacques Prevért en Fatras . Y pasó a recitarlo:

Etre ange

c’est étrange

dit l’ange

Etre âne

c’est étrâne

dit l’âne

Cela ne veut rien dire

dit l’ange en haussant les ailes

Pourtant

si étrange veut dire quelque chose

étrâne est plus étrange qu’étrange

dit l’âne

Etrange est

dit l’ange en tapant des pieds

Etranger vous-même

dit l’âne

Et il s’envole

 Que (dificilmente) traducido “algo así” diría:

Ser un Ángel

es extraño

dice el Ángel

Ser   asno

es extrasno

dice el asno

Esto no quiere decir nada

dice el Ángel encogiéndose de  alas

Sin embargo

si extraño quiere decir algo

extrasno es más extraño que extraño (extrañÁngel)

dice el Asno

¡Extraño es!

Dice el Ángel taconeando con el pié

Extrañero tú mismo 
dijo el asno

Y se va volando.

        Tras ello comentó a Lucretia:

-Qué coincidencia! Este poema le gustaba mucho a un antiguo amante que tuve. ¡Santo Cielo!  -¡bueno, ya no sé si con ángeles o asnos!- ¡Cuánto tiempo ha pasado!. Sí, era un pintor-poeta y, recuerdo que, cuando salíamos de una cava bretona que frecuentábamos, -yo entonces vivía en París, estaba haciendo mi tesis doctoral-, tras múltiples Guinness, siempre acababa haciendo él este asnal recitativo……

Esto llevó a Lucretia de nuevo a París; no acababa de irse del todo de ella. Recordó además su, aún incomprensible, “ extraña misión”, ese ir a la busca de los personajes que parecieran habérsele escapado a Jorge Ramoneda.

Los cantores y músicos del “Renaissance Ensemble” se fueron colocando. Curiosamente la primera pieza que interpretaron fue precisamente “The Song of Angels” de Orlando Gibbons. Volvía el cielo a estar poblado de ángeles, en sus angélicas voces….. Acabaron con un  Gloria “a capella” de un elevadísimo William Byrd.

Aún con los ecos de la música sacra resonando en sus mentes comenzaron a pasear por el “muy turístico” pueblo del poeta-dramaturgo…

Tanto Lucretia como Annick sabían que el niño William tuvo, hasta cierta edad, una muy buena educación canónica en la “grammar school” local a manos de un buen maestro de amplia formación humanista. En Inglaterra el renacimiento fue tardío, pero con él el humanismo petrarquista caló profundamente y la educación básica, para los privilegiados que, como William (tenía derecho a educación ya que su padre ejercía un alto cargo en el gobierno local) tuvieron a ella acceso. Una formación grecolatina donde, a partir de cierta edad, se les prohibía hablar en inglés para así hacerlo en latín; aplicando el trivium, con su gramática, dialéctica y retórica; esta última sobre todo, donde el ejercicio de la memoria y su “arte” jugaba un importante papel (pues era preciso retener textos íntegros, relacionarlos, y combinarlos mentalmente). Todo ello sentaría esa rica plataforma de eruditas referencias que un joven William se llevaría como bagaje.

Decidieron no entrar en la “supuesta” casa natal de Shakespeare y en lugar de ello relajarse con unas pintas en el “shakespeariano” pub ‘Dirty Duck’.

Durante la vuelta al hotel, Annick – muy animadamente- conversó con Lucretia sobre los orígenes dinásticos normandos en la monarquía inglesa y, mismamente, de esa fundación mítica de origen bretón, simbólica cuna del “Ciclo Artúrico”. De Chrétien de Troyes y su “Perceval y los cuentos del Grial”, como recopilación de leyendas anteriores y donde Annick creía que había un rastro indeleble del catarísmo. Lo mismo que en el posiblemente anterior Godofredo de Monmouth con su fantástica Historia Regum Britanniae (Historia de los reyes de Bretaña), que contribuiría también a la difusión de la leyenda medieval del Rey Arturo y donde, precisamente, Shakespeare encontraría al “Rey Lear y sus hijas”.

La crisis social y política no tenía visos de mejorar… En las noticias ya se hablaba de una reforma dinástica incluso. La plebe o el pueblo –según por quién se mirase- parecía incontenible. Los disturbios se sumaban y la lista de víctimas no hacía mas que crecer…

Inevitablemente en la cena los congresistas un tanto atemorizados no solo comentaban los hechos si no que también defendían sus posturas…La mayoría se retiraron pronto a sus habitaciones.

(continuará)


[1] Cuando se restauró la monarquía el cadáver de Cromwell fue desenterrado, encadenado y decapitado. Para escarnio público se expuso durante muchos años su cabeza.
[2] Barry Lyndon . Novela y personaje del escritor William Makepeace Thackeray; llevada al cine por Stanley Kubrick  en el último tercio del pasado siglo (XX)

[3] Se compara a Shakespeare: “Un Pilio (Néstor rey de Pilio) en el juicio, un Sócrates (muchos autores creen que hay un error de inscripción y en realidad se referirían a Sófocles) en el genio, un Maron (Virgilio : Publio Virgilio Maron) en el arte . La tierra le entierra, la gente lo llora, El Olimpo le posee”. Detente pasajero, ¿por qué vas tan deprisa? /Lee, si puedes, quién es aquel, colocado por la envidiosa muerte/Dentro de este monumento: Shakespeare, con quien/La vívida naturaleza murió; cuyo nombre adorna esta tumba/ Mucho más que el mármol, pues cuanto el escribió/Supo convertir el arte en mero paje, servidor de su ingenio.

 


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UT PICTURA POESIS: Diálogo de géneros entre Ana Melgosa, Rafael Segura y Marina Gurruchaga

Lo legible y lo visible. Sobre una foto de Marina Gurruchaga (Arpas II ).

 

Abierto de par en par. Accesible y esencial. El  libro de las cosas del mundo. Sus argumentos tienen el color de nuestras historias.

Dentro, la luz pone orden con su ligera sustancia en lo informe.  Sugiriendo sombras.

Traspasemos el umbral con mirada serena. En silencio. Basta esa música. Y amor, para sostenernos.

Sus líneas son surcos. Los de los caminos propios, discontinuos, que, ahora, anhelan fijeza y tienen las  hermosas texturas de lo vivido.

Junio de 2013, Rafael Segura

 

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Marina Gurruchaga

 

Ante el umbral,

a veces dudo.

La propia sombra, en el camino

me previene.

No conozco dónde

habita, dónde se agazapa.

Si del seno de lo previsible emerge

o siempre estuvo allí, antes que la luz,

turbia compañera.

Marina Gurruchaga

 

Las escaleras son tránsitos.

Algunas, enclavadas entre olas, orientadas a lo lejano, están cubiertas de espuma verde y sal.

Por las noches, criaturas marinas se acercan expectantes a esos lugares para contemplar almas cansadas que ascienden parsimoniosamente sus peldaños para hundirse en la humedad infinita. Sin apenas nostalgia.

La mañana extiende por el promontorio una desnuda y fría sensación de abandono.

Sin embargo, en ocasiones, un tibio sol desvela en las aguas tranquilas ciertos rostros serenos.

Rafael Segura

 

Descenso al agua, escalera mod

                                                                                               Marina Gurruchaga

 

EL ROMPEOLAS 

La esclava de sal
sube los tres escalones
y espera a que llegue
su ola.
El verdín sobre la piedra
se empapa de espuma.
Ella envuelve su manto en el vaho
cuando encuentra y abraza a
Prometeo .
Su alma salada
se funde en rocío y vapores
ni niebla ni gotas de cielo
parecen sus pies avanzando en arenas
cuando hunde pisadas como cicatrices
las huellas
subiendo escaleras peldaño a  peldaño
su pie
de musgo y el mármol.
Beso de luz es la mirada infinita de un cuerpo que espera
Ana Melgosa
ilustración Ana
                                                                                                                Ana Melgosa


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POBRE EUROPA O LOS HORRORESDE LA GUERRA, de Rubens. Por Belén Gómez-Acebo

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      “Los Horrores de la Guerra” Peter Paul Rubens 1637-1638 

                      (click en imagen para ampliar)  

En una pequeña obra titulada “¿Qué es una obra maestra?” su autor Kenneth Clark dice que para que una obra artística merezca ese calificativo debe “tener el espesor de muchos hombres”, o dicho de otra manera, debe ser capaz de comunicar los sentimientos profundos del ser humano, debe ser capaz de trascender los acontecimientos de una época o de un lugar para convertirlos en universales, tanto en el espacio como en el tiempo.

No fue precisamente la característica más notoria de Rubens el indagar en los secretos y sentimientos más profundos del ser humano, como sí lo hacía su casi paisano Rembrandt. Rubens, pintor de mucho éxito entre las clases más aristocráticas de Europa, y muy conocedor de la mitología antigua, se inclinaba por el lado festivo de las cosas, por la alegría del vivir, fruto quizá de sus triunfos sociales y artísticos.

Y  sin embargo en esta obra nos muestra  algo tan tristemente universal como  los horrores de la guerra, describiendo la violencia de Marte, el dios de la misma; es una obra muy didáctica, como él mismo se encarga de explicar en una carta, y es también una pintura conmovedora cuando observamos a esa figura   que grita de forma desgarradora porque la violencia del dios, le arrebata a sus hijos, para llevarlos a matar o a morir.

     Esa figura, vestida de negro, no es otra que la princesa Europa, que  sin sus joyas ni sus ricos atavíos, avanza desde la izquierda con los brazos y la mirada en alto clamando con dolor y elevando sus plegarias al cielo en espera de ser escuchada por los dioses. Con el tiempo la postura de Europa  se convirtió en un icono que Goya hizo aún más famoso a partir del héroe anónimo que ofrece su pecho a las balas de las bayonetas en el cuadro  de Los fusilamientos del 3 de mayo.

El propio pintor contó quiénes son cada uno de los personajes que aparecen, en una carta al destinatario del cuadro, el Gran Duque de Toscana:

“El personaje principal es Marte, que ha dejado abierto el templo de Jano (según la costumbre, permanecía cerrado en tiempos de paz) y camina precipitadamente con el escudo y la espada manchados de sangre, amenazando a todos con un gran desastre y sin prestar la menor atención a Venus, su amante, que con caricias y abrazos trata de retenerlo, acompañada de sus Amores y Cupidos. Desde el otro lado la furia Alecto tira de Marte hacia delante con una antorcha en la mano. No lejos están los monstruos que representan la Peste y el Hambre, compañeros inseparables de la guerra; yace en el suelo una mujer con un laúd roto, que representa la Armonía, incompatible con las discordancias de la guerra; hay también una madre con su hijo en brazos, indicando que la guerra, corruptora y destructora de todo, está impidiendo la fecundidad, la procreación y la caridad […] Esa lúgubre Matrona, vestida de negro y con el velo rasgado, despojada de sus joyas y de cualquier otro adorno, es la infeliz Europa, afligida por tantos años de rapiña, ultrajes y miseria que, como tan perjudiciales resultan para todos, no necesitan ser especificados. Su atributo es ese globo que sostiene un putto o genio y remata un copete que representa el orbe cristiano”.

       Rubens pintó esta obra  en el invierno de 1638, cuando, en la época de la Guerra de los Treinta Años, su labor como embajador en distintas cortes europeas no consiguió que las naciones firmaran la paz, después de 20 años de guerra y cuando todavía faltaban otros diez para que acabase el enfrentamiento  entre católicos y  protestantes. En realidad ese enfrentamiento más que un conflicto religioso, en el fondo era  una pugna  entre las naciones por la supremacía en Europa. La paz se firmó en Westfalia en 1648, aunque Francia y España aún alargaron el enfrentamiento otros once años.

La pobre Europa ha padecido y sigue padeciendo mucho. Los conflictos armados son, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial menos frecuentes que en tiempos de Rubens, pero sigue habiéndolos y sobre todo se sigue ejerciendo contra sus ciudadanos una violencia  similar a la que Rubens describe:

Nos basta analizar lo que está pasando en España, sin olvidar que son muchos los países europeos en situaciones similares. Si el cuadro nos muestra los efectos del  hambre y de la peste por la guerra, hemos de pensar en ese 29% de niños en nuestro país viviendo por debajo del umbral de la pobreza, o dicho de otro modo, 2,2 millones de niños y jóvenes que pasan hambre, aquí, en España, que hace muy poco tiempo presumía de ser uno de los países más avanzados del planeta: no es una guerra con bombas, pero sus consecuencias son similares con  esa                escasez de alimentos en una etapa fundamental del desarrollo que compromete  su futuro y genera desigualdades que el estado del bienestar y la democracia habían tratado de mitigar.

Los recortes en Sanidad producen muertes que no deberían tener lugar, por ejemplo, ese hombre que murió como consecuencia de una tuberculosis, enfermedad apestosa (de peste) en otro tiempo, y hoy curable con unos simples antibióticos

En el cuadro vemos una madre con su bebé en brazos que van a ser aplastados por el grupo de Marte y las Furias significando no sólo muertes injustas sino el descenso de la procreación y la fecundidad; tema que a su vez retomó Picasso en el más fuerte alegato pictórico antibelicista del siglo XX, el Guernica. Hoy podrían ser los jóvenes que no encuentran trabajo, que  por falta de medios no pueden realizar un proyecto de vida, que no pueden salir de casa para formar sus propias familias.

Libros pisoteados por las botas de Marte: Los recortes en la Educación y en la investigación son de tal envergadura que han puesto a nuestro país al nivel de inversión del año 2000, es decir, hemos perdido más de una década, justo cuando empezábamos a despuntar en algunos sectores. Continuamente los programas de la radio nos ofrecen informaciones y entrevistas con jóvenes investigadores que han visto cortadas sus líneas de trabajo debido a los impagos de sus becas y suministros necesarios para continuar las labores de los laboratorios.

Realmente podemos leer o interpretar el cuadro a la luz de lo que hoy ocurre  en Europa. Lo que antes hacían los militares y las armas lo hace ahora ese poder tiránico que llaman mercados financieros, que ahoga el desarrollo y la convivencia de las gentes.

Miramos el cuadro y vemos lo que significa por encima de las formas, flechas y espadas, vestidos de seda, corazas y cupidos, y reconocemos una misma y triste realidad: destrucción de la vida, desolación y muerte: los efectos de la guerra.

Rubens fue un pintor al que le gustaba representar cuadros con muchas figuras en movimiento, dispuestas en líneas oblicuas, con gran riqueza de colorido, pero lo mejor de esta obra es que al representar los horrores de la guerra se convirtió en un alegato de la paz.


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LUCRETIA EN EL CONGRESO DE BATH (1). Lucretia lee su ponencia. Por Mariano Gómez de Vallejo.

     Aunque el cariz  de los disturbios en Londres no presagiaba nada bueno, allí se sentían como en otro mundo, muy lejos de los suburbios en llamas. Se hospedaba, como todos los congresistas, en THE  ROYAL  CRESCENT , el más clásico de los hoteles de Bath, que ocupaba una buena parte del singular edificio en semicírculo (en media luna como su nombre indica), señero de la aristocrática ciudad balnearia Isabelina. Ella había llegado dos días antes del Congreso pues se le había concedido el permiso de “comisión especial”, podría centrarse mas en su ponencia, pero sobre todo podría desconectar un poco de “París”… Así con todo,   pensó si no les pasaría lo mismo que a aquellos terratenientes que, confiados en sus dominios lejos de la capital, no llegaron a imaginar que, tras la del rey, acabarían rodando también sus propias cabezas Le vino a la mente la cita de John Donne: “nadie bosteza en la carreta que lo conduce al cadalso” Bajó al hall del hotel, no sabía si con la intención de cenar en el mismo y luego darse una vuelta por la ciudad balnearia o directamente ir verla y hacerlo en cualquier restaurante. En el panel de acceso al salón de actos de la planta baja vio que un botones estaba colocando un cartel. Era el programa del Congreso de Patrimonio:

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      ¡Que apretado! Creo que han añadido alguna ponencia; y la mía… ¡La han adelantado al primer día! . -Pensó Lucretia-. Y esta ponencia : “El problema de la rehabilitación de la monarquía y su efecto sobre el patrimonio nacional” por Ned Ludd … Que curioso como el líder aquel de la revuelta antimaquinismo. Finalmente Lucretia , dado que tenía que acabar la redacción de su exposición que además haría en inglés, optó por abreviar el paseo por la ciudad. Cenó en un “Fast Wok” consolándose con que, a fin de cuentas, la magnificencia del imperio se hizo así: colonialmente. Al día siguiente la tarea la retuvo casi a jornada completa en el hotel. Los disturbios seguían creciendo y, oficiosamente, se decía que estaban alertando ya a los reservistas…

Day   5

        Poco a poco fueron llegando los congresistas. Lucretia se sentó en el hall y, mientras concluía formalmente su tarea, fue curioseando la recepción; creía que podía conocer, no solo de nombre como le pasaba con otros congresistas por sus trabajos, a una de las ponentes: Annick le Bellec. Así fue, al verla de nuevo, aún con unos años mas, recordó su cara por lo que se acercó a saludarla. Rápidamente conectaron. Mademoiselle le Belleck había sido alumna y discípula de la arqueóloga-antropóloga-mitóloga Marija Gimbutas, quien ya con su primer trabajo publicado La Hipótesis de los Kurgans” y su relación con  los proto-indoeuropeos había revolucionado el estudio e interpretación de lo que ella denominó la “Vieja Europa” . Tras la apertura oficial, mientras disfrutaban del expléndido cocktail, Lucretia volvió a tener esa sensación de que estaban como en una burbuja, ajenos a los graves acontecimientos que conmocionaban al país. Durante el agradable paseo guiado por la ciudad de Bath, con sus complejos georgianos y los rastros aún reconocibles, dadas las inadecuadas reconstrucciones de posguerra, de la devastación por los bombardeos de la Luftwaffe (aunque un mayor empeño por  conservar la ciudad había hecho que esta, hacía ya unos cuantos años, fuera declarada Patrimonio de la Humanidad); Lucretia fue estrechando mas su relación con Annick. Sin duda Inglaterra no hubiera sido lo mismo sin esos siglos de  romanización. Dado lo apretado del programa, tanto Annick como Lucretia dudaron si darse o no el baño termal; finalmente, pensando que vendría bien un poco de relax, lo tomaron como dos turistas francesas mas ( entre ellas habían empezado a hablar en francés) en el modernamente renovado spa, “latin masagge ” incluido. Llegaron un poco tarde al hotel por lo que accedieron al salón de actos con la exposición de la primera ponencia de Mr. Alex Carpenterbird  -una exposición inevitablemente muy técnica y donde difícilmente encajarían las réplicas- ya en sus inicios. Tras los escasos minutos para el relevo, Lucretia -a la que Annick echaba una mano- se instalaba en la tribuna y mentalmente procuraba no desviarse del tema ya que habría de ajustarse a los cronometrados cincuenta minutos de que disponía; si bien, pensaba que en algo se podría estirar el tiempo de debate ya que había cierto margen antes de la cena. Comenzó: [[ Agradecer primeramente a los patronos de la Heritage Foundation, por la oportuna y bien resuelta iniciativa y promoción de este congreso y por concederme el honor de poder participar…  Estimados colegas, distinguido público, queridos amigos … Gracias a todos los que os habéis interesado y acudís a escucharme. Gracias de nuevo… ….Carraspeó; bebió medio baso de agua.        Quizás les haya llamado la atención primeramente el título de mi ponencia : “TORRES MAS ALTAS HAN CAÍDO” ; pero confío en que al final quede aclarado el porqué de este título; si bien en parte ya se adelanta con el subtítulo “Toda Babel falla por la base”…….       Pues bien comenzaré con una cita de William Beckford : «Temo que no haya nada bueno en este mundo si no es componer arias, erigir torres, proyectar jardines, hacer colecciones de muebles en estilo japonés y escribir relatos de viajes a China o a la Luna»

william beckford elipse rec 3

Sir William Beckford

(engraving of a camafeo miniature portrait)

             Pues, sí. De William Beckford. Se preguntarán que hace el autor del VATHEK , el dandy William Beckford, extemporáneo por mas de 200 años en este congreso de patrimonio isabelino; pero espero que al final de mi intervención en algo se les aclare el asunto.         Empezaremos por Roma, por su decadencia, tema este que fascinó a uno de los pioneros de la historia moderna, pues conThe History of the Decline and Fall of the Roman Empire” Edward Emily Gibbon, quien culpabilizaría al cristianismo como la causa  primera de la caída de Roma, de alguna manera viene a anticipar todas las decadencias y  caídas de los imperios venideros. Y un tanto en ese espíritu de proto-decadentismo y donde el dandy William Beckford jugará un importante papel, recaer en él. Recaer en su proyecto, visionario e imposible, que quiero creer arranca de su exacerbada pasión por magnificar una biblioteca. Una biblioteca cuyo núcleo será la propia biblioteca de Gibbon; biblioteca que adquirirá Beckford tras la muerte del primero y para la cual ideará un desmedido y laberíntico edificio, cuyo centro sería la mas alta torre construida hasta el momento. Si bien contrató a uno de los mas afamados arquitectos de esa época , el introductor del neogótico inglés James Wyatt, sería el propio William Beckford quien dirigiría la obra y -¡ como no!- esta sería realizada precisamente en ese estilo, su estilo favorito: el neogótico. De un gótico como él, con su “gótico” Vathek, precursor de toda la literatura del horror posterior,  no podía esperarse menos . Vathek , Harún Benalmotásim Vatiq Bilá, el califa abbasida que ordena erigir una babilónica torre para poder adivinar el misterio de los astros, para acabar en el pozo sin fondo de una infinitud infernal.      Ya estamos en Fonthill Abbey, en la antigua propiedad de su familia en el condado de Wiltshire, que originariamente era una construcción isabelina; a la que se añadiría un ala nueva y muchas otras dependencias, pero también se reformaría su fachada principal renacentista-isabelina para mudarla a gótica y luego acometer la locura, la “follie”, de la torre de planta octogonal que ascendería en cimborrio descomunal hasta alcanzar sus casi cien metros en sus multiplicados óctuples pináculos…      Y aquí me paro; mejor me vuelvo atrás, al Renacimiento, con mayúscula, a Italia; pues esto de las torres, aparte del origen remoto, mitológico, caldeo, tiene en las ciudades, en las familias, en el poder sus orígenes y, como hoy, son símbolos de el mismo.        Competían las ciudades, las familias, los condotieros en ver quién la tenía mas alta; tampoco debiéramos olvidar su originaria función militar. Hacia arriba, estar por encima , reto y apuesta, desafío fálico; desde el aire un predador predominio…   Lucretia fue, fluida y discursivamente, desarrollando su ponencia; pero su tesis trascendía el estricto ámbito de la Arquitectura del Renacimiento Inglés: tocaba el fondo de la arquitectura como poder, como una arqueóloga intemporal, o mas precisamente intempestiva, escarbaba en sus cimientos simbólicos. Repartía a diestro y siniestro sus incisivas críticas; sobre todo dirigía sus invectivas a la incidencia de los afanes políticos y especulativos de las inversiones patrimoniales entendidas como una sucesión de modas “popularmente temáticas” desvirtuadoras de la esencia patrimonial y el desastre que ello suponía para la memoria material heredada, la única memoria perenne que, muy deteriorada, quedará. Había ambigüedad, también, en su discurso; pero era una ambigüedad premeditada, calculada; como queriendo huir de los discursos rotundos, cerrados. Esos discursos absolutos tan caros a algunos de sus colegas, tan caros a sus patrocinadores, tan caros a los políticos; tan caros, sí: realmente caros, a las arcas públicas.

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William Beckford’s Tower

             ……Volvamos, pues, a la torre soñada por William Beckford. La mas alta torre, una torre hecha para tocar el cielo en Fonthill Abbey. La torre, por un defecto de base, colapsa, cae, se derrumba: el sueño se rompe. Apenas quedarán sus ruinas.             No solo se arruinó el sueño de Beckford, casi materialmente se arruina él con su faraónico empeño. Hubo de vender Fonthill, y casi toda su colección de arte. Con esto y los réditos de su plantación de azúcar en Jamaica pudo recomenzar en Bath; digamos que tuvo su propio, su personal renacimiento.       Se instaló aquí, en esta ciudad de Bath en el  Lansdown Crescent , la otra “media luna” georgiana. Volvió a el su idea fija: erigiría otra torre (de altura mas modesta esta vez) otra “follie” arquitectónica, un “capricho”, esta vez en estilo neoclásico, en Lansdown Hill. Ordenó llevar a cabo un paseo ajardinado de al menos dos millas que conectase su casa en el Lansdown Crescent con su torre en la colina. Allí en la torre instaló su biblioteca y  en sus anaqueles fácilmente podemos imaginarnos los libros que según su biógrafo Chapman mas le influyeron: la Bibliothéque Orientale, de Barthélemy d’Herbelot; los Quatre Facardins, de Hamilton; La Princesa de Babylone, de Voltaire; las Mille et une Nuits, en traducción de Galland. El mas universal de los escritores argentinos también nos dijo que a esa biblioteca añadiría toda la serie de aguafuertes “Le Carceri d’invenzione”, de Piranesi; muy acordes con su delirio arquitectónico de infernales laberintos. Pero en su torre, aquel que también llegó a ser llamado «Beau Satan», encontraría su retiro y desde ella gustaría observar “el progreso de las obras y jardines antes de bajar a desayunar”.       Mas tarde William Beckford admitiría la utilidad pública de su torre a modo de faro pues nos dijo:           “such as it is, it is a famous landmark for drunken farmers on their way home from market”[1] ( tal como es, es un famoso punto de referencia para los agricultores borrachos en su camino desde el mercado a casa).    Hemos vuelto a Beckford y en él recaemos…..     Porque hay un neoisabelismo, porque ha habido mas bién, un neoisabelismo contínuo, porque este ha sido el sucesivo espíritu de la época, porque el neogótico inglés, lo mismo que el neoclasicismo inglés, lo mismo que el renacimiento inglés, es eso: es reinventarse una restauración de otra idealizada época, por que “los hombres que quisieron reconstruir el pasado inventaron el futuro” pero el futuro ha llegado y, ahora, -hoy por hoy- sólo podemos ver que este, el futuro, no existe. Se nos ha vuelto a escapar de las manos…]] Los aplausos parecieron durar mas de lo habitual. Lucretia se sintió un tanto abochornada pues no era esa precisamente esa la respuesta que esperaba. Quizás –pensó-  el furor aclamatorio que abanderaba Annick, ahí de pié en la primera fila , podría que en parte lo aclarase. Inevitablemente el turno de preguntas se encaminó a los ecos literarios de su exposición y a alguna interesante pregunta sobre la conservación de ese patrimonio “inmaterial” que formuló un congresista que, a juzgar por su turbante morado, habría de ser de religión sij.  Pero el secretario de la fundación Mr. Smith se apresuró interrumpir el capítulo con la justificación de dar un a los congresistas un “merecido y reparador” margen antes de la cena.

(continuará)

(Fragmento extraído de la obra en proceso “El Sacro de Roma”)


[1] Lewis Saul Benjamin, The Life and Letters of William Beckford of Fonthill 1910:324.


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DAGUERROTIPO “Poeta Negro” por Mariano Gómez de Vallejo

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Poeta negro, un seno de doncella

te obsesiona

poeta amargo, la vida bulle

y la ciudad arde,

y el cielo se resuelve en lluvia,

y tu pluma araña el corazón de la vida.

 

Selva, selva, hormiguean ojos

en los pináculos multiplicados;

cabellera de tormenta, los poetas

montan sobre caballos, perros.

 

Los ojos se enfurecen, las lenguas giran

el cielo afluye las narices

como azul leche nutricia;

estoy pendiente de vuestras bocas

mujeres, duros corazones de vinagre.

Antonin Artaud

                                       (Poeta Negro de “El ombligo de los limbos”)