LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


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POESÍA Y FOTOGRAFÍA by Marina Gurruchaga

No creo que llame la atención sobre algo novedoso cuando afirmo la asombrosa identidad entre dos géneros como son la poesía y la fotografía. Identidad en el propósito de ambos lenguajes, incluso en la configuración y disposición necesaria del receptor-generador de la interpretación artística: un estado de ánimo general, abierto a la recepción más amplia de los valores plásticos de la realidad. El artista es, fundamentalmente, un paseante de la vida que actúa pero que, principalmente, contempla. Incluso podríamos decir que se constituye como una especie de notario, de taxónomo de las emociones: de las suyas propias, o de las que podría imaginar como ajenas si su observación se hiciera impersonal, categórica. Caminamos (figuradamente) por la existencia: las imágenes, los sonidos, generan una repercusión cuyas notas tienden a querer ser atesoradas, fijadas en una memoria nuestra paralela a la pragmática, una memoria de lo sentimental. Y en un camino de vuelta, aquella imagen polariza en nuestro interior las claves, los códigos extraídos de los arquetipos y simbolizaciones que han ido articulando nuestra historia psíquica.

La visión se expresa en palabras, pero también puede ser retenida a través de sí misma, especialmente desde que los artilugios de la fotografía digital se encuentran ubícuos y resultan accesibles económicamente a una mayoría cultivada. Por ello la poesía no es solamente la fijación de un instante, como no lo es la fotografía. El juego hermenéutico es una constante actualización histórica del bagaje personal que, avanzando hacia el pasado, prefigura el futuro emocional de quienes se reúnen en la experiencia artística: creador y lector-espectador. En este sentido la poesía interpela al lector: el poeta nos cede su experiencia para que la hagamos definitivamente nuestra. Y la imagen, quizás ya manipulada por el fotógrafo, violentada en el mismo sentido que el escritor selecciona y retuerce la palabra para extraerle sus máximas potencialidades comunicativas en un sentido sabiamente dirigido por él, la imagen también evoca en nosotros precisamente otras imágenes personales, a su vez generadoras o corporeizadoras de sentimientos y emociones ligadas a los lugares, las atmósferas, los personajes animados o inanimados. Un poema puede acompañarse de mil imágenes, todas diferentes pero al mismo tiempo expresivas del contenido del poema, y viceversa: una imagen podría general muchos poemas que serían fieles a la corriente emotiva que fluye a partir de la anterior.


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A GIORDANO BRUNO (in memoriam) por Giulio Romano

 

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-La Emoción Crea La Forma Corriente De Conciencia-

 Se acabó todo el artificio técnico asistido, quedo sólo con mi voz en la cúpula de este teatro que es mi cráneo todo, el ojo de Besançon me hace mirar hacia mí y con sus cApas de teatro de teatro, de teatro dentro del teatro, de teatro todo en construcciones superpuestamente arruinadas escarbaré en ellas llegaré hasta la Última de las fundaciones que fue la primera fundación mítica,  los astros me marcan el camino y veo y reveo todo en el telón de fondO de mi mente proyectado baja y bajo y vuelvo a bajar para seguir subiendo  a las órbitas universales Ahí donde encontraré al toro de Pasifae, los eternos diagramas de armonía de las esferas movidas por la emoción. Mi ciudad está en ruinas herida desmantelada despedazada pero queda en mi su sombra, vivo y vive mi ser en las sombras que fueron. Mi ciudad, ahora lo veo, es una ciudad visible aunque está hecha de palabras celestes, construida por el espÍritu que me anima y me edifica enumerándome entero y verdadero viene el pasado todo a mi presente son presencias que me habitan, imposible borrarlas, son de memoria y en ella están….La sangre de las fundaciones las rivalidades fratricidas crearon los cimientos. Las ciudades cayeron y de sus odios resurgieron otras. De imaginación incendiada fueron sus ladrillos, fundidos cimientos en metales líquidos nubes mercuriales y venenos activos. De sed fueron sus ríos secos, ásperos paisajes a sus pies desnudos que son míos. Aperos que acotan los espacios donde la geometría es variable al paso de los siglos en rebaño. Acteo y Peleas fueron mi consejo y vienen a decirme al oído lo nuevo que es lo mismo que el ayer de todos los hombres y uno, el mismo. Donde nombran y renombran la cosas para que existan para hacer creciente realidad, ascendente cadena de palabras predichas. Bautista a mi mismo y Juan ensordece con trompetas con sordina. En desempeño acallado por no ser el que sería. A mis pies el plano de la ciudad celeste, la primera ciudad de Dios una encrucijada, cruz y raya, que eleva vuelo para volver a posarse haciéndose piedra sobre piedra, canto sobre canto, cantado llanto y numero auroral……Habla por mi Bruno y Giordano ya soy: todas las ciudades que son mis ciudades arden en mi memoria y yo soy la misma llama que acabará por consumirme…. Volveré a encaminarme y me encamino a la penumbra donde cenizas serán…. y de cenizas todas sus imágenes….

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FORGOTTEN (d’après moi même)


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DECÁLOGO PARA SER UN GRAN ESCRITOR

(SEGÚN LA OPINIÓN DE UNO MISMO)

 

 

Por el maestro iluminado KONSHE JOSHVENDO

 

  1. El arte de la escritura es el arte de la impostación y la mentira. Se puede y debe engañar, presionar y manipular emocionalmente al lector. Cuanto más y mejor sensación de realidad se consiga, cuanto más se involucre el lector en la historia, más nos lo agradecerá.
  2. Tenemos que tener bien claro qué sensación, qué idea o vivencia queremos suscitar con el relato. Sobre ello se van construyendo el argumento y demás elementos expresivos.
  3. La amenidad es fundamental. No importa el calado filosófico que alcance la historia, el texto tiene que estar construido de manera que el lector disfrute de la lectura.
  4. El segundo pilar de la narración es conseguir que lo que se cuenta active los registros emocionales del lector. Que se identifique, que se implique, que se reconozca, que eluda reconocerse. Si esto no se consigue, el texto es algo tan frío que no se sostiene.
  5. El tercer pilar es la intriga. No importa cómo se consiga ni que se empleen pistas falsas o procedimientos espurios. Es imprescindible despertar y mantener la curiosidad del lector a cualquier precio.
  6. Escribir es prescindir. Debemos eliminar cuidadosamente todo material que no sea absolutamente necesario para los fines que se persiguen con el relato. Lo que no es músculo literario está formado por incoherencias y redundancias.
  7. Todos los elementos del relato deben armonizarse y articularse para resaltar aquello que se desea expresar. Todo debe estar relacionado. No debe sobrar ni faltar nada. Como las líneas de fuerza en torno a su núcleo que unas limaduras de hierro dibujan sobre un papel superpuesto a un imán.
  8. La alusión es la salsa de una historia. Sin ella, el texto pierde sabor, se convierte en un informe. La potencia expresiva va ligada a la ambigüedad, la descripción indirecta, oblicua, soslayada. Y cuanto más importante sea algo en el contexto del relato, más debemos abstenernos de decirlo directamente. Aún a riesgo de que el lector pierda comprensión intelectual.
  9. El final de una historia es clave en la interpretación del conjunto por parte del lector. Es uno de los más poderosos recursos con los que cuenta el escritor. Es difícil encontrar esos finales gloriosos que nos dejan sin aliento, confusos e impresionados, que nos obligan a reinterpretar todo lo leído y no podemos dejar de rumiar durante días o meses.
  10. El corazón del texto tiene que ser algo vivo, algo que nos conmueve personalmente. Si no nos quema una emoción cuando escribimos  –o al menos su brasa- será muy difícil contagiar esa emoción en el ánimo del lector. Cualquier obra de arte es una mezcla impura pero eficiente de las heridas y vísceras psíquicas del autor elaboradas con la más refinada ingeniería intelectual.