LA TIENDA DEL KIRGUISE

lugar de encuentro de los componentes y amigos del colectivo TERRITORIO KIRGUISE


5 comentarios

MÁS AFORISMOS

Del maestro iluminado Konse Joshvendo

 

Sólo quien ha aprendido a respetarse a sí mismo puede respetar a los demás.

*

La democracia es un aceptable modo de gobierno mientras yo no pueda ser el que manda.

*

Nuestro tiempo: trazar grandiosos proyectos de futuro caminando hacia atrás en dirección a un abismo.

*

Sólo en la oscuridad del fondo de un pozo podemos orientarnos con nuestra débil luz interior.

*

El paso del tiempo es la justicia de los débiles.

*

La felicidad de los opulentos, construida sobre injusticias y cadáveres, no deja de ser verdadera. Lo único malo es el olor.

*

La verdadera virtud sólo puede profesarse tras haber conocido la verdadera ignominia.

*

Hay delirios razonables y hay razones delirantes.

*

Si escucháramos tanto como hablamos no seríamos más sabios, pero sí más prudentes.

*

PERPETUUM MOBILE

La mente es un eje que gira  sin descanso por la acción de un par de fuerzas. Una  empuja a huir del cansancio de lo que se tiene. La otra, inversa, a conseguir lo que se desea. Que suele ser algo de lo que ya se cansó uno anteriormente.

*

La vida es una chispa que nace en un borne y va a morir en otro. Y ahí está la gran cuestión: qué es el gran batería.

*

Sin la certeza de la muerte careceríamos del coraje por la vida.

*

Todo escándalo sumergido experimenta un empuje hacia arriba equivalente al volumen de dinero o inmoralidad que desaloja.

*

La nieve es como la verdad: tan fría en su inhumanidad como atractiva en su resplandor.

*

La justicia es el Santo Grial de nuestra época.

*

Heredamos de los griegos la confusión entre belleza física y moral.

*

La esencia de la violencia es la pérdida de dignidad de quien la inflige y la de quien la sufre. El resto son las consecuencias.

*

La indiferencia ante las injusticias cometidos a terceros es la más sutil, pero también la más devastadora forma de violencia.

*

El discurso literario, consistente  en contar mentiras para decir verdades, es casualmente lo opuesto al discurso político.

*

En el mismo concepto de derecho anida la injusticia común a toda posesión.

*

No es falso que el todo exista sin sus partes, como es cierto que cada parte lo contiene íntegramente.

*

El orgullo es una tumoración de la dignidad.

*

Sólo lo que nos puede hacer sufrir nos puede hacer felices.

*

No existe libertad sin  compromiso. Aunque el compromiso sean exclusivamente los caprichos del ego.

*

El opio es la religión del pueblo.

*

La muerte es sólo dejar de ser un fragmento para pasar a formar parte del gran mecano.

*

Nuestro yo es un patético personaje inventado por nuestra mente que se empeña en hacernos creer que sólo somos él.

*

Adónde vamos, si cada nuevo conocimiento que adquirimos hace crecer exponencialmente nuestra ignorancia.

Anuncios


3 comentarios

EUGENIO TRÍAS, EL FILÓSOFO QUE SIEMPRE SONREÍA

En una entrevista concedida a La Vanguardia en diciembre de 1983, Eugenio Trías afirmaba que lo que más le interesaba era el tiempo. El tiempo ha pasado, y el maestro ha muerto. Un personaje esencial que, desde el asombro y la pasión, fue construyendo un sólido corpus filosófico. Su obra abarca tanto la estética, la filosofía de la religión,  como la música o el cine.

El primer libro de Trías que cayó en mis manos fue Diccionario del Espíritu, una obra que tenía como marco de referencia la filosofía de la religión; recuerdo esa colección estupenda de Planeta, Diccionarios de autor, de la que conocía algún otro título, como el Diccionario de las Artes, de Félix de Azúa, y posteriormente el Diccionario del Cine, de Trueba. Todas ellas obras de referencia para mí entonces, mediados de los años 90.

Su concepto de límite lo desarrolló a partir de una frase de Wittgenstein: “el sujeto es un límite del mundo”. Con este punto de partida, Trías elabora una antropología en la que el hombre es habitante de la frontera, en el límite entre la razón y sus sombras. Escribe en Ética y condición humana (2000):

Todo límite es siempre una invitación a ser traspasado, transgredido o revocado. Pero el límite es también una incitación a la superación, al exceso. Los romanos llamaban limes a una franja estrecha de territorio, aunque habitable, donde confluían romanos y bárbaros, o ciudadanos y extranjeros. En las fronteras se producen siempre importantes fenómenos de colisión y mestizaje; todo pierde su identidad pura y dura de carácter originario, agreste o natural. Y el hombre es fronterizo en razón de esa colisión que en él se forma: no es ni un animal ni un dios (ni tampoco un dios animal, o un animal divinizado, según el sueño dionisíaco de Nietzsche).

Pero quizás el Trías que más me conmovió fue el filósofo apasionado por la música. A través de dos obras esenciales, El canto de las sirenas (2007) y La imaginación sonora (2010), Eugenio Trías toma la determinación de pensar la música. La música, dice, es muy misteriosa, y añade que tal vez no “significa” nada, pero está cargada de “sentido”. Sentido no solo emocional, porque la música promueve Ideas, Ideas musicales, que están unidas al intelecto. La música, dice, es cerebral y corporal. En El canto de las sirenas sigue el rastro de Platón, que consideraba la música como la base de una buena educación ciudadana, y termina interrogándose sobre el centro de su reflexión filosófica, el límite. En la coda filosófica del final del libro, Trías propone una recuperación del recuerdo de una forma de vida anterior a la de ser-en-el-mundo.

En La imaginación sonora hace un recorrido por la creación musical de Occidente desde la Alta Edad Media hasta la música contemporánea, desde Palestrina a Scelsi, pasando por los oratorios de Bach o la Canción de la tierra, de Mahler. Por cierto, Scelsi debió de ser un tipo singular, entre otras razones porque al parecer no permitió que su rostro fuese difundido hasta su muerte: se consideraba un simple “mediador”, un intermediario, llegando a rechazar los derechos de autor que le correspondían.

Desde que en 1996 leí por primera vez a Eugenio Trías, y una vez que supe que era cliente habitual, y amigo, de la librería que unos amigos míos tienen en Barcelona -y cuya página web os invito a visitar, Librería El Astillero-, soñé muchas veces con ponerme en contacto con él para que viniese a Cantabria a dar alguna charla; lo imaginé dirigiendo unos encuentros, que nunca he llegado a organizar, sobre filosofía y música. Y, entre otras razones, renuncié a esos encuentros porque hace más de cinco años que supe por mis amigos libreros que tenía un cáncer. Cada cierto tiempo solía preguntarles si sabían de la evolución de su enfermedad.

Decía Trías que la música es una forma de conocimiento con capacidad de proporcionar salud, un conocimiento que salva y que, por tanto, transforma la propia experiencia. Parece que a él, a lo largo de su enfermedad, lo ayudó enormemente. Había descubierto que su amigo Mendelssohn “transmite gozo”. Para pensar ese gozo que nos da la música, y en homenaje al filósofo que siempre sonreía, y sobre todo durante su enfermedad, un breve adelanto de esta primavera venidera.

Mª José Echevarría Solar


Deja un comentario

JOAQUÍN MARTÍNEZ CANO EN “ESPACIOS SENSIBLES”

Joaquín Martínez Cano, artista y profesor / investigador de la Universidad de Cantabria, presenta “Receptor de Marcas y Señales”: un cubo levitando, un poliedro de seis caras que rememora paisajes marinos y algunos versos de los seis poetas participantes en el proyecto. En su puesta en escena la obra juega con el espacio donde se ha instalado, al reflejarse su forma esculto-pictórica sobre el pavimento de cristal del espacio expositivo. La obra ha sido realizada con pintura acrílica aplicada sobre la superficie de Kapaline en el altorrelieve y color oscuro en las zonas ahuecadas de las caras del cubo o hexaedro regular, manteniendo las cualidades técnicas y procedimentales del artista. El ahuecado del material hace referencia a la idea de imagen grabada en la memoria y que tiene sus orígenes en una evolución del tratamiento plástico dado a ciertos paisajes marinos.

Joaquín-Martínez-Cano-I


Deja un comentario

“ESPACIOS SENSIBLES”. MARIA JESÚS CUETO.

Maria Jesús Cueto, artista interdisciplinar y profesora / investigadora de la UPV / EHU, presentó dos obras en el Encuentro de Poesía, Artes Plásticas y Arquitectura “Espacios Sensibles: El Pasado”.

El público puede acercarse a su actividad artística a través de un documental que exhibe un fragmento de su pasado como investigadora / creadora, así como a través de otra obra de nueva creación en torno al concepto de pasado, que enlaza metodológicamente con otra línea de investigación iniciada en 1986 con acciones performativas.

“EL SIGNO EN EL SIGNO”

Es un vídeo-documental de una selección de su obra / investigación desde 1979 a 1996. El documental recoge parte de su actividad del pasado, que se presenta organizada en tres apartados: Escultura / Arquitectura; Espacio, Silencio y Escultura; Escultura Paisaje; se exponen cronológicamente una serie de proyectos en cada uno de los anteriores apartados.

Imagen

PERFORMANCE “CANTO XI”

Para crear esta Performance, M. Jesús Cueto se ha basado en la Odisea de Homero como pasado cultural de nuestra historia y revisitación del pasado, realidad inaccesible pero presente en el ser humano; en la Odisea todos sus personajes estan anclados en el pasado: Odiseo, Penélope, Antíclea, Elpénor, Agamenón, Circe, Calipso… . Odiseo se enfrenta a todos y contra todos; desafía al dios Poseidón. La Odisea representa un gran sacrificio y sufrimiento: abandonar el país, la casa, la familia, los amigos…, para ir hacia la Guerra de Troya y despues regresar a Ítaca. Esos hilos rojos que penden de los objetos de la memoria, que constituyen la Instalación “Objetos del Pasado” de Marisol Cavia, M. Jesús Cueto los interpreta como hilos sacrificiales, hilos de sufrimientos, hilos memoriales, que reavivan el recuerdo de Odiseo y dan luz a su presente para caminar hacia el futuro y volver a Ítaca, sirviendo de marco escenográfico a la Performance Canto XI. Dicha Performance fue oficiada por la propia M. Jesús Cueto, que puso la voz en on, y cuatro performers: Iria Fernández Araujo, Ilenia Barlolone, Patricia Alonso y la saxofonista Arantxa Garrido, estudiantes de la asignatura Ambiente, Acción y Participación de la Facultad de Bellas Artes de la UPV / EHU, con una puesta en escena que evidenció metafóricamente el mundo y sus submundos. Los performers llenaron el espacio de direcciones que se cortaban, cruzaban o interseccionaban, definidas por los cuerpos o por las miradas. El sonido del saxofón simulaba performativamente diálogos y silencios.

 

PERFORMANCE CANTO XI nuevo tamaño


4 comentarios

La tertulia del Café de Pombo. Espejos, espejismos y preposiciones

Esta primavera, la Fundación Botín, dentro de la muestra “Maestros del dibujo español”, profundizará en la investigación sobre la faceta dibujística de Gutiérrez Solana.

En marzo de 2011 salió a la palestra el pintor expresionista José Gutiérrez Solana con motivo del descubrimiento de una pintura bajo su conocido lienzo La tertulia del Café de Pombo. Tienen siempre interés para la Historia del Arte las informaciones que se suman a lo que ya se sabe; y para la crítica, la cantidad de comentarios que estas generan desplegando tras de sí ríos de tinta que quizá cambian parte de la realidad o la alimentan y completan.

Eva Lootz habla de los ángulos ciegos de la visión, los lugares inconscientes que un pintor o un fotógrafo trasladan al lienzo o al papel sin darse cuenta de lo que muestran: En lo visible hay siempre algo que viaja de contrabando, (Lo visible es un metal inestable, 2007)

¿Qué es aquello que al autor se le resbala del pincel casi sin querer y coloca en el lienzo? Quizá se trata de un cúmulo de cosas que unidas nos proponen caminos nuevos de lectura.

Dibujo bajo el lienzo La tertulia del Café de Pombo

Composiciones

Si nos detenemos ante el cuadro y su trastienda, la pintura del altar que apareció debajo, y buscamos los lenguajes internos, podemos observar algunos detalles parecidos.

El cuadro del altar tiene una composición ovalada en sentido longitudinal como indica la forma del lienzo, de 162×210 centímetros. La línea horizontal del altar divide en dos niveles la escena: el superior, sagrado y más alejado con la imagen de una virgen; y el inferior, terreno y más cercano al espectador, simbolismos que solían repetirse en todas las escenas religiosas del Barroco para crear profundidad y perspectiva.

La tertulia del Café de Pombo presenta, a su vez, una composición ovalada transversal, sigue el formato horizontal elegido para la representación del grupo. También está dividido en dos partes, la inferior con los integrantes de la tertulia entre los que destaca Ramón Gómez de la Serna, artífice del grupo, padre espiritual, de pie, ocupando parte del nivel superior que, si bien no es sagrado como en el cuadro del altar, sí tiene un halo de irrealidad, al menos. El espejo refleja una pareja de espectadores de aspecto respetable, mediana edad, que asisten a la escena con atención sin que, en principio, pertenezcan a ella. Un punto de fuga que también funciona como un recurso de perspectiva dando profundidad al cuadro. No sabemos la intencionalidad del autor al situar los elementos; pero, en general, los pintores hacen un estudio pormenorizado de la composición, no la dejan al azar.

Ambas composiciones son ovaladas, una vertical, otra horizontal; una religiosa, otra profana; con dos niveles claramente marcados. Curiosidades.

José Gutiérrez Solana. (La tertulia del Café de Pombo)

José Gutiérrez Solana. (La tertulia del Café de Pombo)

Los niveles del plano

Cuando José Gutiérrez Solana pintó este cuadro, la tertulia llevaba ocho años reuniéndose los sábados en ese café madrileño que Gómez de la Serna eligió por lo anacrónico; y seguiría reuniéndose durante diecisiete años más. Se llamó en un principio “La sagrada cripta del Pombo” por la sala del local y es paradójico que aparezca bajo el lienzo otra pintura de lo que podría ser efectivamente una cripta. Pero en el cuadro hay otras dimensiones también significativas: detrás y delante. ¿De quién?

Caemos en la cuenta de que, al mirar el cuadro, estamos cambiando continuamente de lugar y de plano; ahí está parte del misterio de la pieza, otro de sus secretos. Hay una pintura bajo la pintura que vemos, su ropa interior, lo sagrado; en el cuadro está el espejo que refleja, tras la escena que se retrata, una realidad que está delante, un más allá y un más acá. Pero, ¿es un espejo o un cuadro? Los especialista hablan de un espejo, lo que sería más lógico en ese tipo de local. En todo caso, hay dos espectadores que nadie invitó y que no sabemos quiénes son situados tras nosotros. El espejo forma parte del mito de Narciso y se utliza en muchas representaciones pictóricas para incluir algún personaje o dato relevante (la presencia de los Reyes en Las Meninas, de Velázquez; los dos personajes que aparecen en el espejo del Matrimonio Arnolfini, de Jan van Eyck). Se utilizó como elemento de intimidad por Tiziano (Venus con un espejo, Mujer en el espejo), Berthe Morisot (Frente al espejo), Toulouse Lauttrec (Desnudo femenino ante el espejo), Manet (La mujer ante el espejo); o como ornamento de café como vemos aquí o en Manet (El bar de Folies Bergeré)En todo caso, registros diferentes sobre el doble, lo escondido, el otro, Jekyll y Mr. Hyde, lo ausente y lo presente.

 El juego de la silla

Para terminar, ¿quién hace la fotografía? Sorprende una silla vacía que sugiere el momento en que una persona se levanta para hacer la instantánea. Podría ser cualquiera pero imaginamos que fuera el pintor o alguno de los que aparecen en el cuadro ya que estaba sentado con ellos unos minutos antes. Pudo ser José Gutiérrez Solana e incluirse en el conjunto después. Pudo ser Ramón Gómez de la Serna, el único que aparece de pie. Hay una presencia doble o, si me apuran, triple (la silla vacía, la persona que la ocupaba que estaría “pintando” la escena y el propio pintor si es que fue él…). Alguien que no se refleja en los espejos, traslúcido, invisible. Por un lado, es una forma de resolver la composición ya que, de otra manera, quedaría un personaje de espaldas al espectador. Pero podría haber forzado un escorzo… Los cuadros posibles son infinitos, las lecturas también si encontramos los elementos olvidados, los ángulos muertos que el pintor muestra sin nombrar. Por eso están los estudiosos, los atentos, los curiosos.

 Rosario de Gorostegui