LA TIENDA DEL KIRGUISE

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MIS MUJERES FAVORITAS por Mariano Gómez de Vallejo

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El pié para esto me lo dio el artículo escrito por Rosario de Gorosteguí de un poco mas abajo. Artículo donde lamentaba el mas bien escaso papel de las féminas en el mundo de la cultura y la ciencia. De ahí que empecé a planteármelo y, si bien es cierto ese déficit, cual sería en mi caso, dónde estarían las mujeres. Recapitulando un poco empezaron ellas a presentarse; fueron, como quien dice poco a poco apareciendo y, como ya formaban casi una compañía, me decidí a hablar un poco de ellas: mis mujeres favoritas.

Para empezar a hablar de ellas lo haré, intentando así evitar agravios comparativos, de aquellas que están muertas pero – ¡oh contradicción! – están vivas; vivas en mí y no sólo en mí: reviven en muchos otros, pues ellas fueron y son en sus obras que, como tales, permanecen o duran algo mas y -como todo lo humano- no sabemos cuanto mas, ni tampoco como; pero ahí siguen estando, diciéndonos sus cosas.

No voy a hacer un ranking (¡qué palabra!) y serán las que vayan saliendo y procuraré ceñirme a las artes y letras. Pero, eso sí, serán todas (incluso si me olvido de alguna) mujeres que han pasado por mí dejándome su huella. Pasaron pero que también, en muchos casos, vuelvo a ellas, a frecuentarlas.

Empezaré por Safo, de quien tuve la fortuna de contemplar su imaginario retrato pompeyano en una exposición temporal en el Coliseo de Roma, donde sin ser su rostro merecería serlo, por su misterio, por su actitud que pareciera estar pensándote en su mirada, como inspirándose en quien la mira y a punto de escribir, grabar con su estilete, hiriente y delicado, la sentida verdad de su experiencia íntima en una tablilla encerada. Pues también parece que en Safo de Mitelene no sabemos muy bien donde está la persona que fue y donde la creación literaria; partimos de un único poema integro, de un himno a Afrodita -la mas puramente sensual de las diosas- y de unos puñados de fragmentos salvados por su copia en los papiros del Egipto helenístico; aunque también –como sucede en muchos de los autores mas antiguos- sabemos de ella por los comentarios que otros autores clásicos nos dejaron (Platón entre ellos quien le otorgaría la categoría de “décima musa”). Safo, la poetisa que inaugura allá por el siglo VII a. C. la poesía erótica de humano amor que, si bien arranca de una mucho mas antigua tradición religiosa oriental basada en los ritos de fertilidad, con sus cánticos y danzas a las sucesivas y voluptuosas Diosas Madres,  Innana-Isthtar-Afrodita, en las hierogamias, divinizados apareamientos, consumación gozosa del carnal amor así sacralizado, liturgia de terrenales cópulas de celestiales éxtasis, cuerpo consagrado templo procreador, que será de heteras aúlicas en la Diosa de todos; en nuestra Safo adquiere esa otra vertiente amorosa que andará librándose de liturgia: amor, amor todo, pasional, transversal, dulce y amargo, con sus “gozos y sus sombras”,  abandonarse en él pero también sufrir su abandono,  sus penas y lamentos, sus trágicos finales, como el suyo –tal vez legendario– con Faon, que acabará por impulsarla en su desesperación al abismo. Y del tañido de la lira y su canción oral original derivará el nuevo género lírico, personal, que ya al hacerse se escribe, y en su monodia lírica Safo de Lesbos, sin olvidar las antiquísimas “contaminaciones” orientales,  formulará -y de ello hace mas de 2500 años- el amor “moderno”. Su voz única, su monodia, seguirá reencarnándose en todas y cada una de las voces poéticas por los siglos de los siglos : el amor, en su mas amplio espectro, será y es el tema.

“se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.”

Poetas, poetisas ; no puedo nombrarlas a todas y si a aquellas  que para mí, por una u otra causa, no sólo han significado mas sino que también, de alguna manera, son emblema de las otras. Como Emily Dickinson, reclusa de su propia sensibilidad que acabaría por traspasar las cuatro paredes de su casa con sus papeles póstumos, en un creciente de inagotable valor poético, trascendiéndose en su obra así (aquí traducida por la también poeta Silvina Ocampo).

 “Algunos dicen

la palabra muere

al ser dicha.

Yo digo que empieza

a vivir

ese día.”

 

Me detendré en Anna Ajmátova como quintaesencia trágica del dolor de sus compatriotas: su familia y la mayoría de sus allegados, la generación de la “edad de plata” rusa, o fueron fusilados, o torturados y deportados; y proscrita su obra. Anna, pese a haber tenido que quemar sus papeles para salvar la vida de su hijo en el Gulag , tuvo el valor de contarlo…

Te llevaron al alba

y fui tras de ti como quien despide un cadáver.

Lloraban los niños en la estancia oscura ,

y humeaba la vela bajo el icono.

No podré olvidar el frío de tus labios

y el sudor mortal en tu frente.

Como las viudas de los Strelzy

aullaré bajo las torres del Kremlin.

                                                (De “Requiem” 1935-1940)

La Gabriela Mistral de las soledades australes; sólo con sentirse en su inmenso poema patagónico “Desolación” ya bastaría. La Alejandra Pizarníck, quien podría haber sido hermana del  Artaud mas medular o hermeneuta de Michaux, a quienes tradujo; con su ultrasensible expresión como en el poema “Amantes” que no me resisto a añadir:

AMANTES


una flor


no lejos de la noche


mi cuerpo mudo


se abre


a la delicada urgencia del rocío

                        (  De “Los trabajos y las noches” 1965)

 

Alejandra estará en la larga lista de “suicidales”, como Alfonsina, Virginia Woolf, Anne Sexton y  su amiga Sylvia Plath,  como (con el beneficio de la duda, inmolada en su propio holocausto) Ingeborg Becham, como tantas otras; pero sus personalidades difíciles nos han dejado  su indeleble rastro en la renovada permanencia de sus obras.

Con Sor Juana Inés de la Cruz (en cuya pista me situó Octavio Paz con su “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe”, 1982), hablamos de una extraordinaria mujer encuadrable en el mas genuino barroco hispano, hispanoamericano mejor dicho, también considerada “Musa Dézima”, su obra dramática y lírica está a la altura de los mas destacables del Siglo de Oro. Su introspección y agudeza psicológica, la dificultad de ser mujer de letras en esa época, su inteligencia y cultura ( prosigue  las tradiciones herméticas, simbólicas, influenciada por “Athanasius Kircher”;  según Paz) la llevaron a aunar precozmente en su mística pensamiento y poesía:

A UNA ROSA

Rosa divina, que en gentil cultura

Eres con tu fragante sutileza

Magisterio purpúreo en la belleza,

Enseñanza nevada a la hermosura.

Amago de la humana arquitectura,

Ejemplo de la vana gentileza,

En cuyo ser unió naturaleza

La cuna alegre y triste sepultura.

¡Cuán altiva en tu pompa, presumida

soberbia, el riesgo de morir desdeñas,

y luego desmayada y encogida.

De tu caduco ser das mustias señas!

Con que con docta muerte y necia vida,

Viviendo engañas y muriendo enseñas.

Siguiendo en esta nueva estela, enlazar con Hildegarda y su corpus de alegóricas visiones fielmente descritas y escritas, sus cosmologías proféticas , sus composiciones musicales, sus cánticos sacros; también Catalina de Siena, Teresa de Cepeda…. Todo el rosario de místicas, que de alguna manera no dejan de mantener alucinatoriamente la antigua tradición del “hiero-gamos” . Que, siendo intelectualmente muy dotadas, se encaminan por la vía tortuosa de la extrema ascesis para acabar entregándose al imaginario metapsíquico, a lo invisible para el común, recreándose mientras se consumen en sagradas anorexias. En esta “lista” final estaría Simone Weil, inteligentísima filósofa y poeta, llevándose el lenguaje a un mas allá de la palabra; socialmente comprometida hasta el paroxismo: obrera que profundizó en las raíces de la esclavitud laboral hasta su consecuencia última; antiestalinista: miliciana anarquista en la columna Durruti, demudada pacifista después; pero activista de la justa igualdad siempre. Neogriega que bebió en esa fuente y de ahí al culto dionisíaco, a los pitagóricos, los misterios órficos, los gnósticos, a la prometeíca cristología y al  cristianismo basal; pero no romano, sin iglesia. El templo fue su cuerpo; también ella tuvo su vía dolorosa hacia una hierogamia “liberadora”. Según su testimonio, mientras recitaba de memoria el poema “Love” del metafísico ingles George Herbert -poema que frecuentemente rememoraba en su emotiva dicción como una suerte de balsámico mantra, como un paliativo de sus terribles dolores mentales- “poniendo en él toda mi atención y abriendo mi alma a la ternura que encierra” y así nos dice que: “Fue en el curso de una de esas recitaciones cuando Cristo mismo descendió y me tomó“. Simone, consecuente con su firme convicción, determinaría morirse al negarse a comer en solidaridad con sus congéneres en la época de la ocupación nazi. El calado de su obra no hace mas que aumentar.

Personalidades límite sí, nerviosamente excéntricas, en “estados alterados de conciencia”: “Variedades de la experiencia religiosa” que nos dijera el pionero de la psicología moderna William James; pero,  ¿qué ha sido si no el arte, la poesía?… Ese poder desvelar que anda parejo a la creación, allá donde juegan Las Musas: “maestras de la memoria”, que decían los clásicos.

Tras Simone Weil enlazar con las mujeres del pensamiento, las filósofas: Melissa, Temistoclea, ambas pitagóricas y sacerdotisas de los misterios órficos, la “platónica” Diotima, la Hipatia del helenismo lapidada por el fanatismo en turba; y en esa tradición gnóstica en muchos casos, órfica, platónica y neoplatónica, llegar hasta nuestra época en la voz renovadamente antigua, la voz mas profunda y sabia, la voz oracular; tal vez la pensadora y escritora mas destacable de nuestra lengua: la pitia María Zambrano. Su poética prosa, su heterodoxo pensamiento destilado de la historia de la filosofía toda, su existencialismo luminoso, su humanismo místico, sublimado por todas las tradiciones religiosas, su logos poético en su música verbal. La última pitagórica. Mientras haya inteligencia sensible, lucidez, su obra seguirá creciendo. Creciendo y deslumbrando.

Si antes hablamos de las musas “Maestras de la memoria” resultaría imperdonable olvidarme de una gran maestra de la memoria: Frances A. Yates. La practica totalidad de su sobresaliente vida intelectual la dedicó a estudiarla en su arte: El “ARS MEMORIAE” , El Arte De la Memoria. Texto fundamental donde recoge, coteja y esclarece algo que fue una importantísima tradición mental desde Grecia con Simónides de Ceos, el jeroglífico Egipto, La Escolástica,  pasando por el Renacimiento y Giordano Bruno hasta llegar al ocultismo de la época isabelina, al mismísimo Shakespeare: la nemotecnia simbólica, la práctica de la rememoración del saber “visualizado” en sus sistemas  esotéricos en gran medida, análogamente originados en las  antiguas tradiciones astrológicas y mistéricas. Quien, como nos dijera Ernst Gombrich: “obvió los textos secundarios, para ir a beber siempre en las fuentes”……

Siguiendo en el mundo de la intelectualidad es imprescindible para desentrañar el horror del último siglo la figura, el pensamiento, de Hanah Arendt. En ella los totalitarismos, el totalitarismo, quedará desnudado; para siempre.

Que sería de nosotros, casi analfabetos de otras lenguas, sin la labor -nunca bien ponderada- de las traducciones. Maestras de este arte fueron Aurora Bernárdez y Esther Benítez, o viceversa. Nos dio sus logradas versiones de Poe, Camus, Flaubert…..; la primera. De Maupassant, Manzoni, Pavese…; la segunda. Y de ¡Calvino! … De Italo Calvino: ¡ambas! . Ellas han sido sus grandes traductoras; pasó por ellas y así felizmente le tenemos! Aun recuerdo cuando Esther Benítez, mas o menos dijo – con extremada modestia- de Italo Calvino: “una vez que le cogí el tono traducirlo para mi era coser y cantar”.

Y no puedo olvidarme de quien me ha dado muchas horas de interés, conocimiento y placer, directa o indirectamente, con su “Diccionario de Uso del Español”: María Moliner, a quien pese a los diccionarios “on line”, todavía frecuento en su primer diccionario, el auténtico (no las versiones posteriores), el que los serios académicos (previamente María, que había pertenecido a la Institución Libre de Enseñanza, había sido represaliada  rebajándola dieciocho tramos en su escalafón académico),  tacharon peyorativamente de “cibernético” por el novedoso criterio de organizarlo por familias de palabras y su uso real, el que “confeccionó” durante muchos años y como quien dice “a pedales”, sacando sus ratos de todas sus ocupaciones laborales y familiares; el que – ya un tanto amarilleado- mantengo con los cientos de subrayados y acotaciones a lápiz. ¡Qué mujer!

También entre las fundadoras de La Institución Libre de Enseñanza estaba la pedagoga María de Maeztu Whitney; fueron estas mujeres avanzadas a su tiempo, vocacionales y generosas, intelectuales y ejemplares, las que fueron sentando las bases para aspirar a un mundo mejor, mas justo. En su estela citaría a la también pedagoga (y casi paisana) Josefina Aldecoa, recientemente fallecida, interesante novelista también.

No quisiera pasar por alto a otra heterodoxa: la Arqueóloga Marija Gimbautas. Marija, con su gran intuición, revolucionó el estudio de la materia al aunar disciplinas no usadas anteriormente como la Lingüística, la Mitología y el Simbolismo en las religiones comparadas.  Tras su “Hipótesis sobre los Kurgans” acuñó el concepto de “Vieja Europa” basada en sus  estudios sobre el paganismo en la edad del cobre y nos dejó el fértil germen de su pensamiento -la “arqueomitología”- que ha ido dado la vuelta a las interpretaciones canónicas en su campo y que, con el tiempo, ha sido reconocido y aceptado mayoritariamente. Su obra capital “El Lenguaje de la Diosa” abunda en el conocimiento del culto primitivo que preponderó: La Diosa Madre. También será en Occidente la Diosa  de los muertos. Su pensamiento ha tenido gran influencia en el neopaganismo posterior .

Tras estas “mis tres Marías”. Seguimos con las letras, hablar algo de la Narrativa, de la Novela en particular, el género mas preciado por el público lector, femenino sobre todo. Ahora sabemos que, si bien tiene sus antecedentes grecolatinos, es casi un género inventado para la mujer, con el fondo de las poesías de corte trovadoresco,   la lírica del “fine amor” provenzal, el  “amour de loin” (éloigne) en la lejanía del recuerdo o el anhelo, del deseo inalcanzable, el objeto del amor para el ideal caballero adquiere nuevamente tintes de divinidad; el posteriormente llamado amor cortés (originario en la corte), alla por la Francia meridional del siglo XII llega a su fusión con las narraciones en verso del ciclo artúrico (de raíces célticas, bretonas con la denominada “matière de Bretagne”) y con Chrétien de Troyes y su “Lancelot , el Caballero de la Carreta”, donde inventa la fórmula de los amores triangulares (Lancelot- Ginebra- Rey Arturo)  -y con ello inaugura toda una “jugosa” y larga tradición literaria posterior, la del “ménage à trois” -, profundizado simbólicamente después en su obra mas conocida “Perceval, el Cuento del Grial”, su inacabada y última obra -y ya tenemos el cuento, el género narrativo en su fórmula: el “roman”. Aquí no podemos olvidarnos de la Gran Leonor de Aquitania, poderosa mujer que llegaría a reinar en Francia e Inglaterra; pero que a la par fue una mujer muy cultivada, sensual  y sensible. A su corte de Poitiers atrajo los mas destacados poetas y trovadores floreciendo en ella la poesía cortesana. Fue mecenas del mismo  Chretien de Troyes y de André Le Chapelain  quien con “De Amore” nos dejó el tratado pionero del amor cortés. El papel de las mujeres cultivadas en su corte sería muy relevante, entre ellas se encontraría la primera poetisa en lengua francesa María de Francia. Aparecerá mas tarde el gran éxito de Guillaume de Lorris con su Roman de la Rose, (la femenina rosa, la rosa “tout court”, la rosa siempre….) Y llega Flamenca, la mujer real que inspirará a “Flamenca” el personaje literario de la homónima novela provenzal. “Flamenca”, compuesta en el siglo XIII, será el prototipo de novela de amor cortés. El papel de la mujer va poco a poco cambiando. Las damas pasan de señoreadas a soñadoras en sus torres, con sus libros mas manejables y preciosamente ilustrados, leen ya; mientras el señor -con la que la habían obligado a ayuntarse en arreglo matrimonial-  se iba a la guerra, a la caza, al ejercicio de sus derechos con las vasallas, o a cualquiera otra barbarie. Coser, cantar, bordar; pero en sus lecturas –que ya lo son, pues dejan de ser  oídas, contadas, las narraciones- se abandonan  al invento del nuevo amor, el amor prohibido, extramarital y caballerosamente idealizado, precursor del amor romántico. Saltamos pues a ese “Roman-ticismo”.

De enlace tal vez Jane Austen, como puente protoromántico; pero será en las hermanas Brontë, donde encontramos esa idea de novela pasional, desaforadamente pura, puramente romántica. Con las “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë; si bien yo prefiero a la “Jane Eyre”, la novela de su hermana Charlotte, Charlotte Brönte. ”

Brocklehurst: ¿Sabes dónde van los malos después de morir?

Jane: Al infierno

Brocklehurst: ¿Y sabes lo que es el infierno?

Jane: Un abismo lleno de fuego

Brocklehurst: ¿Te gustaría caer en ese abismo y arder en él eternamente?

Jane: No, señor

Brocklehurst: ¿Y qué debes hacer para evitarlo?

Jane: Estar sana y no morir, señor.

Jane Eyre (fragmento)

La lista seguiría creciendo… ¿Con quién quedarnos en la pléyade de las grandes narradoras? Quizás dejar la enumeración en la Marguerite Yourcenar de “Opus Nigrum”……

Ahora me acuerdo de otras damas -pero he de volver un siglo atrás- : las grandes damas inventoras de los salones literarios parisinos, mujeres de carácter y modernidad, cultas lectoras en las tertulias literarias de sus casas donde convocarían lo mejor de la intelectualidad; sin olvidar  esa chispa lúdica, festiva, libertina; sucesoras de las estéticas galantes a la manera de Watteau. Mas tarde Fragonard, Boucher……. Y del –muy femenino- arte de la conversación (curiosamente de origen hispano–napolitano en sus primeros tratados). Me centraré en el siglo XVIII pues en los siglos precedentes ya existían. Por sus salones pasaron la “crème de la crème” de los espíritus mas avanzados del “Ancien Régime”, la época que acaba en 1789…. Madame Geoffrin, Louise d’Épinay que fuera amante de Rousseau, Madame Necker (que sería la madre de  otra “salonnière” posterior Madame de Staël); me parare en Julie de Lespinasse, que por su creciente protagonismo, dado su talento y atractivo encanto,  la amistad con Voltaire y “liaison” con d’Alembert (cuya madre fue Madame de Tencín otra destacable escritora y también “salonnière”) había sido expulsada del también famosísimo salón literario de su tía Madame du Deffand, eminente escritora de género epistolar, el género común de las “salonnières”,  y que -con el precedente de Madame Sévigné- todas ellas en la nueva consideración de “Femmes de lettres” elevaron el género al máximo rango literario.

Seguimos en París para llegar al arte y a las artistas. En el París “Fin de siècle” nos encontramos a Suzanne Valadon, modelo y amante y amante modelo de un buen número de los mas destacados pintores de su momento, su bello cuerpo fue recorrido por los mejores pinceles, y con ellos pasó convertirse ella misma en una de las pintoras mas destacables de la modernidad parisina en ese cambio de siglo. De humilde lavandera a renombrada artista. Aparte de ser la madre del pintor Utrillo, fue en quien encontró su único amor el melancólico Erik Satie.

Partamos a America donde poco después encontramos a la pionera artista americana por excelencia: Georgia O’Keeffe.  Anticipará también el prototipo de la artista moderna, descubierta en el Nueva York de principios de siglo XX por el moderno fotógrafo  y promotor artístico Alfred  Stieglitz, inmediatamente pasarían a ser amantes. Una vez desembarazada  de su influencia desarrollará en solitario su obra singular:  una nueva feminidad al descubierto en sus carnosas flores, de ampliadas corolas, vulvosos pétalos a escala gigante y bellamente aterciopelados en el color; se contrapondrán a las erosionadas rocas en cielos metálicos, gastadas colinas, tierras rojas que fueron de pieles-rojas, huesos, amuletos, cráneos de bóvidos y de fondo el desierto que hizo suyo, el desierto de Arizona,  su árida mística…

El surrealismo tardío en el que algunos jóvenes de entonces (aún en el “antiguo régimen”) militábamos, me llegó; Leonora Carrington fue mi primera “surreal heroína”. Leonora,  de aristocrático origen, amante de Max Erst. Huyó de la Francia en medio de una crisis nerviosa provocada por la detención de Max Ernst por los colaboracionistas de Vichy. Acabó en una clínica psiquiátrica de Santander de la que finalmente lograría escapar. El relato de su alucinante reclusión lo recogió en sus  “Memorias de abajo” que leí en su primera edición . Se instaló en Cuernavaca, próxima a otros amigos surrealistas. Siguió con su mundo único expresado en su originalísima obra, pintada y escrita, hasta morir bajo el volcán… hace poco. Compartiría con su amiga la española  Remedios Varo, concomitante pintora surreal, la misma tierra de eterno exilio : Méjico.

Unica Zürn, con Única hago punto y aparte; y es que casi me obliga su nombre. Pintora, escritora, poeta anagramática. Musa de los surrealistas mas destacados (Breton, Duchamp, Ernst, Man Ray, Henry Michaux…). Sus dibujos, su rara obra literaria (su extraño relato de metamorfosis entre maniquís sigue manteniendo todo su poder perturbador). Pareja del escultor Hans Bellmer, conocido por sus eróticos objetos maniquís, sus “poupées”:  rotas, descabezadas, monstruosamente recompuestas… Me hacen verla en su final como una rota muñeca, desmadejada en la acera parisina tras precipitarse. También ella engrosará finalmente la lista de las “suicidales”…..

Quedarme en Sonia Delaunay; pero no, vuelvo al Este: Popova, Goncharova, Stepanova; las artistas constructivistas y el malogrado arte para la revolución, merecen mención; podría hacerse hasta un capítulo aparte; pero volveré a París, haciendo escala en Berlín: La Dietrich, Marlene. La Marlene Dietrich (que se dejó reinventar por el cine),  canta angélica en su cabaret de la Potsdamer Strasse con su voz melancólica, que parece subir  desde sus largísimas piernas sentimentales y ….. París de nuevo con la fotógrafo americana  Lee Miller -con quien Picasso no pudo- cayendo en el “amour fou” de ManRay; todavía resuena en Montparnasse su escandalosa, su turbulenta pasión. El genio de Man Ray  me lleva a las caderas eternas de Montparnasse: es la desnuda espalda, el torso sentado convertido en caja de resonancia: “Le violon d’Ingres”; la emblemática foto de Ray es el polisémico cuerpo sensual de Kiki de Montparnasse inmortalizado. La reina –electa- de Montparnasse, sí. La empertriz de todos los “vernissages”. La musa y modelo de todos los surrealistas del barrio mas surrealista, la “dadivosa meretriz” y amiga de todas sus juergas. Bellísimo animal.

Cambiamos de barrio. En el latino “Rive Gauche” se consagra “La Chanson”. Hijas de Piaff (nietas de Trennet, Charles) estarán las melodías de lirismo sutíl de Barbará, bellísimas….En un plano mas grave la gran Juliette Grecó, la musa del exstencialismo, por sus labios y manos, por sus manos y voz y sus manos, sus ojos rimelados, por todo su negro cuerpo hacia sus manos blancas saldrán en voz las mas melancólicas letras jamás musicadas.

Oh! Je voudrais tant que tu te souviennes


Des jours heureux où nous étions amis


En ce temps-là, la vie était plus belle


Et le soleil plus brûlant qu’aujourd’hui


Les feuilles mortes se ramassent à la pelle


Tu vois, je n’ai pas oublié


Les feuilles mortes se ramassent à la pelle


Les souvenirs et les regrets aussi


Et le vent du Nord les emporte


Dans la nuit froide de l’oubli


Tu vois, je n’ai pas oublié


La chanson que tu me chantais…………..

( la letra era un poema de Jacques Prévert)

Ah! La música! Larga sería la lista de voces clásicas, operísticas; un botón: Janete Baker da voz a Orfeo: “Che farò senza Euridice”… Pero ya que estábamos en las cavas del barrio latino, nos llega de América el jazz. El Jazz sin París hubiera sido un jazz a medias, sin mayúscula. Será aquí donde gane su categoría artística y donde se consagre su renovación. Las voces femeninas serán Las Voces: con Ella Fitzgerald “la noche y el día” se confundirán para siempre; pero con Billie Holiday… Ah!. Otra “heroína” de la melancolía. En ella el desamparo con el “swing” de la mala vida…, de la cantada muerte.  Viene la muerte negra tocada con su gardenia blanca. Viene la voz arrastrando la melodía , la gangosa nota del lamento último. Veraz. “Strange fruit”. 

Me doy cuenta que entre mis discos son femeninas la mayoría de las voces (mi primer disco comprado fue de Aretha Franklin). La voz que canta es mujer para mí. Ya suena el Mediterráneo que acaba en océano: llega el portugués fado, nostalgia de nostalgia, amores en pérdida, maldición y pecado: Amalia Rodrigues sigue reinando. Al mar lamento, pasando por las Azores de Teresa Salgueiro. Hasta Brasil donde cantan tantas, y tan bién; las Marías Creuza y  Bethania, Olivia Bayton y … Gal, Gal Costa, sin duda mi favorita.

Volvemos arriba, a California, en el cine ¿quién?: Katherine o Audrey Hepburn,  Joan Crawford o Rita Hayworth, Ingrid Bergman……Y la felina Ava Gardner -libre espíritu- que vendría a animar anticipadamente la noche madrileña con sus sonados esparcimientos. Podríamos seguir con las francesas: Simone Signoret,  Jeanne Moreau  (Jeanne Moreau ! Oh la la!); pero  Betty Davis, sólo con… ¡¡¡“Todos los nombres de Eva”!!!…….

Y la danza: con su reina y genio del siglo XX Martha Graham, la “Martha Graham Dance Company” que tuve  la ocasión de llegar a ver aquí; la flamenca Carmen Amaya, genio y figura, cuyos restos en una curiosa pirueta del destino reposan en Santander. La Pina Bausch que, con su “Wuppertal Tanztheater”, fundió todo el espíritu del expresionismo, el existencialismo cabaretero berlinés que absorbió de niña y su cuerpo desarticulado, su desmadejarse en su cuerpo revolúgrafo en performance…. Performance que, como género, me lleva a Ana Mendieta, su talento hizo que fuese su propio cuerpo su desesperado campo de batalla expresivo; hasta acabar en criminal celo artístico defenestrada.

En America del Norte hubo una fotógrafo : Diane Arbus. Arbus, disfuncional artista plástica con su cámara, retratista de sociedad aúlica cultural (su retrato de Borges será el retrato…); pero revelando en su obra blanquinegra la otra cara de la moneda en suciedad. Se quitaría la vida también. En esa época estaba la música y la música era la de la “década prodigiosa” (los sesenta, no confundirse!). En ella destacó la Janis Joplin, “Pearl” fue uno de mis primeros L.Ps. Otra inmortalizada heroína para nuestra generación: el desgarro hecho blues; hasta su final. La seguíamos sintiendo al unísono.

Hija de esa generación de la contracultura sería la que ha sido mi último amor: Lhasa de Sela. Lhasa, así bautizada por su madre (en clara influencia de aquel orientalismo californiano), fue una gran artista políglota canadiense (cantó en español, en francés, y en inglés; sus tres ámbitos culturales) compositora novedosa y gran poeta. Otra vez la melancolía se aligera en la belleza lírica, en su voz, de sombra trágica (muere demasiado joven, en el mejor momento de su creatividad). Lhasa retoma la canción, la canción de siempre, la primera, la poética canción antigua renovada en sí.  Eterna en un sublimado Amor…..

Imaginarnos finalmente, en una suerte de destino argonaútico, a punto de partir. Como en aquel cuadro de Watteau “El embarque hacia la isla de Citerea”…

…Y un volver inevitable, todos somos Odiseo en vida, volver a partir a su isla y así volver a Afrodita, encontrar de nuevo la esencia misma de la feminidad, la diferencia en creciente fértil, que es el nuestro, la que en la genital espuma surge radiante . Siempre.

Mariano Gómez de Vallejo


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OBJETOS DEL PASADO. Instalación de Marisol Cavia en “Espacios Sensibles” (enero 2013)

Esta instalación se realizó con la colaboración de Maria Jesús Cueto, sus estudiantes y un numero de personas que donaron y prestaron objetos  relacionados con su pasado. Estos objetos se presentaron suspendidos en el espacio dentro de una bolsa transparente y uniéndolos a la tierra y al presente con un hilo de color rojo.

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MARIANO GÓMEZ DE VALLEJO : “Ruinas Técnicas”

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“ R U I N A S    T É C N I C A S ”

(Para ampliar imagen “clickar” en foto)

      Me pide Marina Gurruchaga, la originaria promotora de este blog, que se cuelgue este cuadro que va a participar en el encuentro “Espacios Sensibles” que patrocina El Colegio de Arquitectos de Cantabria y cuyo affiche (que ya comenté) está un poco mas abajo; también que añada los motivos de su inspiración, su soporte conceptual, su “glosa”, su comentario… . La obra pictórica “Ruinas Técnicas” (1993, técnica mixta sobre tela de tapicería, 80X100 cm.) se puede encuadrar dentro del género vanitas y también iconológicamente se podría ver en el también género (a la manera de John Martin) de “catastrofismo romántico”. Parte de la inspiración me vino dada sobre la cita de Freud ” La ciudad en ruinas es la metáfora perfecta de la memoria” y la del “Angelus novus” Walter Benjamín: “Las alegorías son las ruinas del pensamiento”.  En el cuadro hay una especie de falla que acabará por demoler todos los restos de las construcciones de inspiración simbólicamente romanas; hay algo en su idea de reloj de arena, gigantesco. El ambiente es de horno, un calor extremo … La atmósfera de las ruinas me vino en el recuerdo de un poblado de adobe  bereber en el desierto tunecino, si bien los fragmentos representados son simbólicos y poco realistas y me llegaron desde algún vericueto de la memoria donde se habían adherido algunas ilustraciones vistas en la infancia en aquellos libros de religión y donde te atemorizaban con la caída a los infiernos por acueductos que se derrumbaban… . El Tema es el pasado y el pasado es “cosa mentale”, parafraseando a Leonardo; es memoria y la memoria se rehace, se reconstruye, como sabíamos por la literatura y la psicología (como hoy corroboran las neurociencias); en realidad, el pasado no existe, es una ilusión lo mismo que el futuro, proyección de esa misma memoria; estamos en un acontecer de presentes que, incluso en su comprensión, interpretamos cultural y emocionalmente… . Como sabemos, la “DAMNATIO MEMORIAE” era un edicto que emitían en Roma con la intención de que no quedase recuerdo alguno de tal o cual poderoso que consideraban atroz en su trayectoria, para así borrar cualquier rastro. El tiempo nos ha dicho que el efecto ha sido  el inverso pues parece reforzarse aún mas su recuerdo terrible. Este cuadro forma parte de un proyecto pintado y escrito, en el que llevo ya bastante tiempo, y al que he nombrado “El Sacro de Roma”; el cuadro “Ruinas Técnicas” forma parte del capítulo VIII del conjunto y está encuadrado precisamente en el IIº eje conceptual, el eje de la memoria, aquí en su tercera parte (donde pasado remoto y futuro convergen); en su vertiente literaria, el relato de fondo es el de alguien que no consigue olvidar lo que quiere olvidar… .

                                   Mariano Gómez de Vallejo


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CONSEJO DEL MAESTRO CHUANG TZU A SUS MONJES DESDE EL LECHO MORTUORIO

(en versión del maestro Konse Josvendo)

 

 

El pasado es sólo tu propia invención.

 

Y el futuro

te hará su esclavo

Si lo imaginaste previamente.

 

Entrégate a todos los seres,

Pero sólo a través de ti mismo.

 

No te aferres a nada,

deja

Que las circunstancias pasen por ti

Como una flecha que atraviesa la lluvia.

 

Vive cada instante de tu vida

Con el deslumbramiento del primero,

 

Y cuando llegue la muerte,

Sonríe.